En el Ayuntamiento de Valencia se ha desatado un tumulto durante el pleno municipal debido a la ausencia de los concejales Juanma Badenas y Cecilia Herrero, lo que provocó que el equipo de gobierno perdiera una votación clave. La sesión, que ya había empezado convulsa con acusaciones de “tramposa” hacia la alcaldesa, María José Catalá, terminó aprobando una moción del PSPV que condena la modificación de la Ley Trans que se discutirá en Les Corts.
El incidente comenzó alrededor de las 12:25 horas, cuando la concejala de Igualdad, Rocío Gil, inició su turno final de intervención sobre las mociones relacionadas con la LGTBIfobia y la Ley Trans, respaldadas por el PSPV y Compromís. Al concluir su discurso, se procedió a la votación, momento en el cual se constató la falta de mayoría por parte del gobierno municipal: 15 votos contra 16, ya que además de Badenas y Herrero, también estaba ausente Glòria Tello por motivos de salud.
La alcaldesa interrumpió temporalmente el debate debido al desorden y, al reanudarse la votación, la ausencia de los dos concejales resultó decisiva. La votación se realizó de manera pausada, con 15 manos alzadas a favor y 16 en contra. Justo entonces, hicieron su entrada Badenas y Herrero, lo que desencadenó un fuerte desacuerdo cuando la alcaldesa ordenó repetir la votación.
La oposición, liderada por la bancada del PSPV, reaccionó con gritos y fuertes críticas hacia Catalá. El concejal Borja Santamaría se acercó al secretario del Consistorio, quien afirmó no poder hacer valoraciones. Ante la situación, Catalá declaró un receso de 10 minutos para discutir en privado con el secretario municipal, su equipo y el portavoz de Vox. Tras casi 20 minutos, el pleno se reanudó con el anuncio de la alcaldesa de que la primera votación se mantendría y que se repetiría la segunda.
El PSPV advirtió sobre su posible retirada si se invalidaba la primera votación, e insistió en que se reflejase en acta el intento de repetir una votación desfavorable. A su vez, Compromís argumentó que ambas votaciones debían ser conjuntas, pero el secretario lo desestimó, indicando que no había podido observar la segunda votación debido a la obstrucción por parte de un concejal.
Finalmente, la segunda moción de Compromís fue rechazada, mientras que la aprobación de la moción del PSPV supuso un revés significativo para el Partido Popular, resaltando la fragilidad de su gobierno, que depende en gran medida de la presencia de concejales no siempre alineados con sus decisiones. La moción ratificada refuerza el compromiso del Ayuntamiento de Valencia con la defensa de los derechos LGTBI, especialmente de las personas trans, así como con los principios de igualdad y no discriminación, considerados pilares fundamentales de la democracia.