**La ONG que repartía comida en el viejo cauce solicita al Ayuntamiento de Valencia que levante la prohibición**
La Fundación Ayuda Una Familia, organización sin ánimo de lucro a la que el Ayuntamiento de Valencia impidió continuar con su distribución de alimentos a personas sin hogar en el viejo cauce debido a razones sanitarias relacionadas con el calor, ha emitido un comunicado solicitando al Consistorio que revoque esta prohibición. La fundación busca seguir ofreciendo apoyo a los más vulnerables, o al menos, que se le asigne un local para continuar con su labor.
En el comunicado, la fundación expresa su “profunda preocupación y desolación” por la decisión de suspender inmediatamente el reparto de alimentos a personas sin hogar en el Jardín del Turia. Según Ayuda Una Familia, esta medida ha dejado sin asistencia alimentaria directa a “cientos de personas en situación de extrema vulnerabilidad” que recibían a diario un plato caliente gracias al esfuerzo de los voluntarios. La ONG pide al Consistorio, especialmente a la concejala de Bienestar Social, Marta Torrado, una prórroga urgente para poder seguir con su labor mientras se habilita un espacio adecuado que cumpla con los requisitos sanitarios necesarios.
“La prohibición se ha impuesto sin ofrecer una alternativa real. No pedimos privilegios, solo queremos seguir alimentando a quienes no tienen nada. Las personas en situación de calle no pueden esperar”, ha declarado Marisé García, directora de la Fundación.
La fundación detalla que, desde su base logística en Fuente del Jarro, distribuyen más de 1.500 raciones de comida al día, y destacan que su actividad “siempre se ha desarrollado de manera organizada, voluntaria y con el máximo cuidado en la manipulación de alimentos”. Están dispuestos a colaborar con las autoridades para mejorar lo necesario, pero consideran inaceptable que se les impida continuar ayudando sin una solución transitoria viable.
“El Ayuntamiento solo ha ofrecido dos locales de 40 metros cuadrados ubicados en Nazaret y en malas condiciones, totalmente inadecuados para preparar o distribuir alimentos. Es una solución inviable”, explica García.
Según la fundación, la interrupción de su servicio ha generado no solo una crisis alimentaria para muchas personas sin hogar, sino que también agrava la situación debido a otras medidas como el cierre de fuentes de agua en el río.
“Se les está negando lo más básico a quienes ya lo han perdido todo. No se trata solo de alimentos, se trata de dignidad. ¿Cómo explicarles que hoy no hay comida porque nos han prohibido dársela?”, añade García visiblemente afectada.
Desde la Fundación se reitera que su única intención es seguir proporcionando ayuda donde más se necesita, por lo que instan al Ayuntamiento a actuar “con sensibilidad y con la urgencia que la situación exige”.
“Estamos dispuestos a reunirnos de inmediato con quien sea necesario para buscar soluciones conjuntas. Pero necesitamos tiempo. Una prórroga nos permitiría continuar ayudando mientras se habilita un espacio adecuado. No se puede cerrar una puerta sin abrir otra, especialmente cuando hay vidas en riesgo”, concluye la directora de Ayuda Una Familia.
La fundación reafirma su compromiso con la defensa de los derechos y la dignidad de las personas más vulnerables. “Pero para seguir adelante necesitamos el apoyo de las instituciones, no su silencio”, sentencia.