Valencia.
Los reconocimientos correspondientes a la 37ª edición de los Premios Rei Jaume I han sido otorgados a Jose Luis Mascareñas Cid en el ámbito de Investigación Básica; Jan Eeckhout en Economía; Nuria Lopez Bigas en Investigación Biomédica; Silvia de San José Llongueras en Investigación Clínica y Salud Pública; Victoria Reyes Garcia en Protección del Medio Ambiente; María Jesús Vicent d’Ocon en Nuevas Tecnologías; y Damià Tormo, de la empresa Columbis Ventura Partners, en la categoría de Revelación empresarial.
El anuncio se realizó este martes durante la ceremonia de premiación que tuvo lugar en el Saló de Corts del Palau de la Generalitat. Javier Quesada, presidente ejecutivo de la Fundación Premios Jaume I, fue el encargado de dar a conocer a los galardonados.
El evento contó con la presencia del jefe del Consell, Carlos Mazón, el presidente de la Fundación Premios Rei Jaume I, Vicente Boluda, la presidenta de Les Corts, Llanos Massó, y la alcaldesa de Valencia, Maria José Catalá, entre otras autoridades. También asistieron miembros de los jurados, incluyendo a 20 Premios Nobel, además de figuras relevantes del ámbito empresarial, la investigación y la sociedad civil.
Este año, cuatro de los premios fueron entregados a mujeres, en contraste con la edición anterior, que generó controversia al no reconocer a ninguna galardonada. En 2025, las candidaturas femeninas incrementaron un 25%, representando más de un tercio de los 226 aspirantes.
El presidente de la Fundación, Vicente Boluda, hizo referencia al recuerdo del profesor Santiago Grisolía, impulsor de estos premios que sitúan a Valencia como un punto central en la convergencia de ciencia, investigación y empresa. Destacó que estos galardones no solo son una distinción, sino un reconocimiento al compromiso, al trabajo silencioso y al excepcional talento que desde diferentes áreas del conocimiento contribuyen al progreso social. En el contexto actual, donde proliferan populismos y desafíos globales, Boluda subrayó la importancia de invertir en ciencia e investigación y su necesaria conexión con el sector empresarial.
Concluyó enfatizando la responsabilidad de la sociedad civil en no permitir retrocesos en el apoyo a la ciencia e investigación, ya que estos campos, junto con la colaboración empresarial, son la clave de los grandes avances de la civilización.