Un arquitecto valenciano diseña el templo central del Burning Man
El arquitecto valenciano Miguel Arraiz será el responsable de la creación del templo central para el famoso festival de arte Burning Man, que se celebra cada verano en el desierto de Nevada, en la ciudad de Black Rock. Arraiz no es un extraño en este evento, ya que en 2016, junto con el artista fallero David Moreno, participó en uno de los 160 proyectos expuestos en ese momento. En aquella ocasión, su obra ‘Renaixement’ se inspiró en la arquitectura gótica valenciana de la Lonja de la Seda.
Miguel Arraiz será ahora el primer español en diseñar y erigir el monumento central del festival: el templo de la sanación o conexión espiritual, un lugar al que los asistentes acuden para recordar a los seres queridos perdidos durante el año. En palabras de Arraiz, su propuesta fue seleccionada entre una veintena de aspirantes. El proyecto, bajo el lema ‘Temple of the Deep’, busca ser un refugio para la reflexión y la transformación personal.
La estructura del templo simbolizará corazones y almas fragmentados a través de una imagen de espacio fracturado, mientras que su interior brillante representará la sanación. El diseño propondrá explorar el duelo mediante siete entradas que conducen a un espacio central de conexión comunitaria.
El edificio se construirá con 150 toneladas de pino de Oregón y medirá 13 metros de altura y 32 de diámetro. Su diseño jugará con la luz y la oscuridad, así como con lo personal y lo colectivo. A lo largo de 18 días, con la participación de un millar de voluntarios, se levantará esta obra que será la última en arder al finalizar el festival.
Un aspecto destacable del templo es su conexión con la artesanía valenciana. Contará con la participación de los maestros de la vareta de Valencia, liderados por la saga de Manolo García, encargados de hacer la cúpula interior. Para completar el proyecto, Arraiz se ha instalado en San Francisco desde enero, buscando patrocinadores para alcanzar entre 800.000 y un millón de euros necesarios para su ejecución. Aunque en anteriores participaciones contó con apoyos del Ayuntamiento y la Diputación de Valencia, esta vez las contribuciones han sido exclusivamente estadounidenses.
El templo de Arraiz arderá al final del Burning Man, cerrando un ciclo que continuará con la limpieza del desierto para dejarlo sin rastro del evento.