El aire mejora en calidad, pero la contaminación sigue afectando a la Comunitat Valenciana
En la Comunitat Valenciana, la calidad del aire ha incrementado, aunque los niveles de contaminación continúan siendo motivo de preocupación. Según un informe realizado por una organización ecologista, la región enfrenta altos niveles de contaminación por ozono, partículas y dióxido de nitrógeno, cuyo origen principal son las emisiones del tráfico motorizado en las grandes áreas urbanas de Alicante, Castellón, Valencia y Elche, así como en las carreteras interurbanas.
Las áreas industriales también contribuyen a este problema ambiental. Destacan la zona cerámica de Castellón, las cementeras en Alicante y Sagunto, y las instalaciones petroquímicas también localizadas en Castellón. La planta de Ford en Almusafes tiene un papel significativo en el aumento de los niveles de ozono. Según el documento, la contaminación de estas zonas se dispersa por el resto del territorio en forma de ozono, afectando específicamente las áreas situadas a sotavento de los principales emisores.
A pesar de una ligera mejora en la calidad del aire en años recientes, se estima que toda la población de la Comunitat Valenciana vivió en 2024 con un aire perjudicial para la salud, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto afectó a dos millones de personas, cerca del 38% de la población valenciana, que estuvieron expuestas a niveles de contaminación superiores a los límites aprobados por la Unión Europea para 2030, principalmente en las aglomeraciones urbanas de Valencia y Elche, y en la zona costera Júcar-Cabriel. Además, el 95% de la región estuvo bajo niveles de ozono que dañan la vegetación.
El informe también indica que la contaminación atmosférica provocó hasta 3.000 muertes en 2022 en la Comunitat Valenciana, representando el 7% del total de fallecimientos del año. De estas, 2.200 fueron atribuibles a las partículas finas PM2,5, 400 al dióxido de nitrógeno y 700 al ozono. La provincia de Castellón registró más de 95 muertes por cada 100.000 habitantes mayores de 30 años, con una significativa incidencia de las partículas PM2,5.
Aunque los niveles de ozono general en la Comunitat Valenciana fueron inferiores en comparación con años anteriores a la pandemia, esta reducción se debió a un verano con menos intensidad de altas temperaturas y radiación solar. Las reducciones más notables se encontraron en las áreas de Cérvol-Els Ports, Mijares-Penyagolosa, Palancia-Javalambre y las aglomeraciones de Castellón y Horta.
Las partículas PM10 y PM2,5 impactaron principalmente en las aglomeraciones de Valencia y Elche, así como en el área costera Júcar-Cabriel. A pesar de esto, ambos contaminantes mostraron una disminución promedio del 10% y 16%, respectivamente, en 2024 en comparación con el promedio del periodo 2012-2019, atribuible a una baja frecuencia de episodios de intrusión de polvo africano.
En todo el territorio español, 31 millones de personas estuvieron expuestas a niveles de contaminación que superan los nuevos límites de la UE para 2030. Sin embargo, se observó una mejora respecto a 2023 y años anteriores a la pandemia de COVID-19, impulsada por una reconfiguración del sistema energético que incluyó un aumento en el uso de fuentes renovables.
Pese a las mejoras, se critica que pocas ciudades hayan desarrollado protocolos eficaces contra la contaminación y que la mayoría de las administraciones no cumplan con los plazos establecidos para la aprobación de Planes de Mejora de la Calidad del Aire, particularmente para reducir el ozono en las zonas más afectadas. Se señala falta de adaptación al Protocolo marco estatal, una medida obligatoria según la normativa vigente que aún no ha sido cumplida por media docena de Comunidades Autónomas.