La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, ha afirmado que “los derechos LGTBI son derechos humanos y los derechos humanos no se negocian”. En sus declaraciones, subrayó la importancia de alzar la bandera del Orgullo como un símbolo de afirmación y de principios irrenunciables.
Bernabé presidió el evento “50 años de democracia para las personas LGTBI”, en el que activistas compartieron sus vivencias, como Antoni Ruiz, superviviente de la represión franquista, Olga Ramos, activista y feminista, Rosa Gisbert, figura del activismo social, y Gonzalo Carbonell, de Lambda.
La delegada destacó que “el Orgullo no es solo un eslogan; es una herramienta política y una historia compartida”. Hizo hincapié en que la reivindicación del Orgullo se da en un momento clave, donde la resistencia a discursos de odio es fundamental para proteger los logros alcanzados.
Este año se celebran 50 años de democracia en España y 20 años desde la aprobación del matrimonio igualitario, una legislación que transformó la vida de miles y posicionó al país como un líder internacional en derechos LGTBI. Bernabé resaltó que el Gobierno de España continúa avanzando con medidas como la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y LGTBI, y el Real Decreto que obliga a las empresas a implementar planes de igualdad y protocolos contra la LGTBIfobia.
En sus palabras, Bernabé enfatizó que todavía queda un camino por recorrer para que la democracia se ejerza en igualdad real, más allá de las elecciones cada cuatro años.
Los actos oficiales por el Orgullo iniciaron este viernes con el despliegue de la bandera del colectivo LGTBI en el edificio de la Delegación del Gobierno, encabezado por Bernabé y la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant. Posteriormente, Bernabé se reunió con representantes del colectivo, reafirmando el compromiso del Gobierno español de no permitir retrocesos en la igualdad y los derechos LGTBI.