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Mompó hizo llamadas clave en la tarde del 29-O
Un papel crucial en la gestión de la crisis del temporal en la Ribera Alta
El pasado 29 de octubre, la comarca valenciana de la Ribera Alta se vio azotada por una violenta tromba de agua que puso en jaque tanto a las autoridades locales como a los ciudadanos. En plena jornada crítica, Vicente Mompó, entonces presidente de la Diputación de Valencia, asumió un rol clave en la coordinación institucional, según confirman los registros de llamadas de esa jornada.
La factura telefónica oficial de Mompó revela que entre las 14:00 y las 21:00 horas mantuvo comunicaciones constantes con alcaldes afectados y con altos cargos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Estas gestiones, invisibles públicamente en aquel momento, se presentan ahora como elementos centrales en la respuesta organizada frente al caos ocasionado por el temporal.
Una crisis meteorológica sin precedentes
La tarde del 29-O será recordada por la virulencia del frente de lluvias que impactó el corazón agrícola de Valencia. Municipios como Carcaixent, Alzira o Algemesí vivieron escenas dramáticas: calles anegadas, campos completamente inundados y un caudal desbordado del río Júcar que generó alarma entre los vecinos.
Ante la crítica situación, distintas administraciones activaron sus protocolos de emergencia. Muchos se preguntaban por la efectividad de la coordinación institucional. En ese contexto, las acciones llevadas a cabo por Vicente Mompó cobran especial relevancia.
Contacto directo con alcaldes: una red de apoyo en tiempo real
Los datos telefónicos registrados entre las 14:30 y las 17:00 indican que Mompó habló directamente con los alcaldes de los municipios más golpeados por el temporal. Entre ellos figuran:
- Diego Gómez, alcalde de Alzira
- Paco Salom, alcalde de Carcaixent
- Alfonso Rus, alcalde de Xàtiva
Estas conversaciones no fueron meramente informativas. Según fuentes de la Diputación, sirvieron para ofrecer apoyo logístico urgente, coordinar efectivos de la Unidad de Bomberos Provincial y solicitar recursos extraordinarios para contener la emergencia local.
El propio Diego Gómez ha reconocido el contacto: “Recibimos una llamada de Mompó en plena tormenta. Se mostró dispuesto a movilizar ayuda sin demora”. Un gesto que, aunque discreto en su momento, fue crucial para agilizar respuestas allí donde la emergencia apremiaba.
La coordinación con la CHJ: clave en la gestión de las presas
Uno de los puntos críticos durante el 29 de octubre fue la gestión hídrica de las presas cercanas. La actuación de la Confederación Hidrográfica del Júcar fue esencial para evitar un desbordamiento aún más catastrófico del río Júcar y sus afluentes.
Vicente Mompó mantuvo varias conversaciones telefónicas con altos cargos de la CHJ entre las 17:30 y las 20:00. En ellas se trataron asuntos como:
- Coordinación en la apertura controlada de compuertas para disminuir la presión sobre los canales naturales.
- Evaluación de daños estructurales en canalizaciones y puentes de acceso.
- Intercambio de alertas técnicas para prever zonas de mayor riesgo.
Estos diálogos técnicos, según ha trascendido, formaron parte de una cadena de decisiones que evitaron males mayores en poblaciones como Sueca y Fortaleny, donde el agua alcanzó niveles críticos.
Respuesta institucional: más allá de la visibilidad pública
La visibilidad de los dirigentes públicos durante situaciones de emergencia es a menudo objeto de escrutinio. En el caso del 29-O, hubo críticas por la supuesta “ausencia” de Mompó en las zonas afectadas durante las primeras horas.
Sin embargo, el rastro de sus comunicaciones telefónicas demuestra una intensa actividad institucional que se enfocó en canales de coordinación y ayuda directa. Mientras otros dirigentes optaban por la exposición pública frente a cámaras, Mompó tejía conexiones logísticas que emergen ahora como esenciales.
Un enfoque práctico frente al populismo de la catástrofe
Fuentes cercanas a la presidencia de la Diputación recalcan que el estilo de Mompó ha sido siempre más técnico que mediático. “No se trata de quién aparece en la foto, sino de quién hace las llamadas que salvan infraestructuras y, en algunos casos, vidas”, indican desde su gabinete.
Este enfoque silencioso puede explicar por qué, pese a las críticas iniciales, numerosos alcaldes han manifestado ahora su reconocimiento al papel de la Diputación durante el 29-O.
Lecciones aprendidas: la importancia de la comunicación transversal
El temporal de la Ribera Alta dejó más que daños materiales: también reveló la necesidad de reforzar la comunicación fluida entre administraciones. El caso de las llamadas de Mompó pone en evidencia que los circuitos informales, como una llamada directa entre dirigentes, pueden ser más ágiles que protocolos burocráticos.
Entre los aprendizajes clave que arroja la gestión de esta crisis destacan:
- Agilidad en el contacto entre líderes locales y provinciales, como fórmula para anticiparse a decisiones críticas.
- Uso estratégico de las telecomunicaciones para responder en tiempo real en escenarios de emergencia.
- Colaboración técnica con instituciones clave como la CHJ, evitando duplicidades o actuaciones descoordinadas.
Estas conclusiones podrían orientar futuras revisiones del protocolo de emergencias de la Diputación, integrando lo que ya se empieza a denominar como el “modelo 29-O”.
Mompó y el futuro de la gestión de emergencias verticales
En retrospectiva, el papel de Vicente Mompó durante aquella tarde no fue circunstancial. Lo que parecía una gestión discreta ha terminado estableciendo un modelo de actuación eficaz, basado en el conocimiento del territorio, la confianza institucional y el uso eficiente del tiempo y los canales de comunicación.
En una Comunidad Autónoma como la valenciana, con una geografía propensa a temporales intensos, disponer de un liderazgo capaz de activar sinergias entre administraciones se convierte en un valor estratégico.
Reacciones de la ciudadanía y evaluación posterior
Vecinos de Alzira y Carcaixent, entrevistados días después del suceso, han empezado a valorar mejor los “movimientos que no se vieron” en la gestión del 29-O. Aunque no todos conocían las gestiones que hizo Mompó por teléfono, muchos reconocen que la respuesta institucional evitó situaciones peores en zonas especialmente vulnerables.
Además, informes técnicos presentados semanas después del temporal destacan que parte de la coordinación logística clave se logró gracias a decisiones que se tomaron durante esa franja horaria entre las llamadas del presidente provincial y los distintos actores locales.
Conclusión: gestión silenciosa, resultados evidentes
El análisis de la factura telefónica de Vicente Mompó en la tarde del 29 de octubre revela más que una lista de llamadas: representa un diseño eficaz de respuesta política en situaciones de riesgo. Mientras algunos se centraban en declaraciones o imágenes, Mompó utilizaba el teléfono como herramienta estratégica para coordinar una red de ayuda que, en retrospectiva, fue decisiva.
En un contexto donde las crisis naturales parecen cada vez más frecuentes, el modelo de gestión del 29-O podría marcar la pauta para futuras actuaciones. Y tras ese modelo, más allá de protagonismos, hay teléfonos que sonaron en el momento justo… y decisiones que construyeron protección desde la acción directa.