Consejo de Europa, agosto de 2025.
El Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) —sí, existe, no es una serie de Netflix— ha vuelto a hacer lo que lleva haciendo desde tiempos inmemoriales: avisar a España de que, una vez más, no ha hecho los deberes. Pero como en todo boletín escolar desesperado, ya no se usan palabras duras. Solo un elegante pero firme: “sigue sin cumplir”. Lo que en lenguaje diplomático equivale a un “¿me estás tomando el pelo?” en mayúsculas y con acento eslavo.
Índice de contenidos
🎩 Asesores políticos: los Pokémon del poder
Uno de los puntos más sabrosos del informe es la falta de regulación de los asesores políticos. Porque en España, si algo está claro, es que nadie sabe cuántos hay, qué hacen, cuánto cobran ni qué estudian… si es que estudian algo. Es una fauna versátil: aparecen tras una victoria electoral y desaparecen en cuanto hay cambio de color. Son como champiñones, pero con sueldo público.
El GRECO lleva años pidiendo una definición clara de sus funciones. En lugar de eso, en España nos limitamos a repartir acreditaciones con la fórmula mágica: “Persona de confianza”. Y todos sabemos lo que eso significa: “El primo de alguien del partido”.
GRECO: “Regulen a los asesores”.
España: “¿Pero si van de traje, qué más quieren?”
🛡️ Aforados: la inmunidad es sagrada (para algunos)
El otro punto estrella del GRECO es la figura del aforamiento, ese superpoder jurídico que permite que centenares de políticos, jueces y altos cargos solo puedan ser juzgados por tribunales especiales. O como lo entendería cualquier ciudadano: “Tengo el pase VIP del juzgado, no hago cola como tú”.
España lleva prometiendo desde Rajoy I que lo va a reformar. Luego vino Pedro I, Pedro II, Pedro III (todos Sánchez) y tampoco. Lo más cerca que hemos estado fue cuando un portavoz dijo:
“Hay voluntad de hacerlo, pero no es el momento”.
(Traducción: “Ni lo hemos mirado, pero gracias por preguntar.”)
Actualmente, más de 250.000 personas gozan de algún tipo de aforamiento en España. Esto convierte al país en líder europeo en la modalidad “Juzga a otro, que a mí me da la risa”.
🧑💼 Lobbies: ahora los ves… ahora no
Y no podía faltar el clásico de cada informe: los lobbies. GRECO está levemente decepcionado (eufemismo de “harto”) de que España siga sin regular cómo los grupos de interés se reúnen con los altos cargos. Y, especialmente, que no haya obligación legal de publicar las agendas ni los temas tratados.
En otros países, estas reuniones se hacen públicas.
En España, si preguntas, te responden:
— “Eran unas cañas, no era nada oficial”.
Mientras tanto, empresas de energía, plataformas de transporte, farmacéuticas y compañías de seguros siguen teletransportándose a los despachos ministeriales sin que nadie sepa cómo entran ni qué sellos llevan. Es la versión española del Lobby Express.
📋 Las recomendaciones del GRECO y la gran colección de “pendientes”
El GRECO ya ha recomendado a España de todo:
- Transparencia en el poder judicial (nada).
- Publicación de patrimonios (a medias).
- Regulación de asesores (meh).
- Reforma del aforamiento (risas).
- Control de lobbies (¡siguiente pregunta!).
España acumula estos informes como quien acumula folletos del banco: los guarda por si acaso, pero jamás los abre.
🇪🇸 Conclusión: España, el alumno distraído de Europa
España no suspende… pero repite informe.
El GRECO no impone sanciones, no grita, no castiga con recreo. Solo emite avisos.
Y en política, eso es lo mismo que hablarle a un gato con corbata: te mira, bosteza y sigue lamiéndose las patas.
Así que enhorabuena, España:
has vuelto a conseguir un “no cumple” internacional con total profesionalidad y desparpajo.
Si esto fuera un videojuego, desbloquearías el logro: “Desoir a Europa cinco años seguidos sin pestañear.”