El president asume personalmente la dirección de futuras crisis con un segundo CECOPI más político y operativo
La DANA del pasado 29 de octubre no solo inundó calles, casas y cultivos: también desbordó los propios mecanismos de emergencia de la Generalitat. Durante horas críticas, reinó la confusión, fallaron las comunicaciones y el Consell quedó en evidencia ante la falta de coordinación. Nueve meses después, Carlos Mazón quiere pasar página… pero también tomar el mando con firmeza.
El president ha anunciado la creación de un nuevo órgano político para gestionar situaciones de crisis: la Comisión Delegada del Consell para el Seguimiento y la Conducción de Situaciones de Crisis. El decreto ya ha sido publicado en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), y aunque no menciona expresamente la DANA, todo en él apunta a aprender de aquel desastre.
Una dirección política directa desde Presidencia
Este nuevo órgano nace como una especie de “CECOPI 2”, pero con más peso político y bajo el control directo de Mazón. La idea es clara: en momentos de máxima tensión, el president quiere liderar sin intermediarios.
La comisión podrá activarse cuando lo decida el propio jefe del Consell. Estará compuesta por los vicepresidentes, los consellers de Emergencias y Hacienda, y contará con una sede propia, equipada con las mejores condiciones para garantizar comunicaciones internas y externas fluidas.
Lo que falló en octubre… y lo que ahora se quiere corregir
El recuerdo del caos durante la DANA sigue vivo. Fallos de cobertura, decisiones sin constancia escrita, y un Cecopi superado por las circunstancias. Por eso, una de las exigencias del nuevo órgano será levantar actas detalladas de cada reunión: asistentes, horarios, acuerdos e informes. Eso sí, las deliberaciones seguirán siendo confidenciales. Solo los acuerdos se harán públicos, para mantener un delicado equilibrio entre transparencia y eficacia operativa.
Más agilidad, más coordinación, menos improvisación
La nueva comisión nace, según el decreto, como “un instrumento flexible específicamente orientado a agilizar la acción de gobierno y la toma de decisiones normativas” en contextos de crisis. Su misión no será solo gestionar la emergencia, sino también tejer alianzas con otras administraciones, entidades públicas y privadas. El objetivo: evitar que el próximo temporal —o cualquier otra situación crítica— vuelva a pillar desprevenida a la Generalitat.
En definitiva, Carlos Mazón no quiere que la historia se repita. Y, al menos sobre el papel, esta vez está decidido a estar al frente desde el primer minuto.