En Alicante, la huelga de conductores de autobuses interurbanos convocada por el comité de empresa de Automóviles La Alcoyana, parte de Vectalia, se desarrolla con aparente “normalidad”, según afirma la empresa encargada del servicio. Sin embargo, el comité de trabajadores denuncia una actitud “deplorable y represiva” por parte de la compañía.
Ambas partes han emitido comunicados describiendo su versión de los hechos durante las primeras horas de la huelga. La empresa ha informado que la jornada avanza “sin incidentes destacables” y que los “servicios mínimos han salido con normalidad”, pidiendo disculpas por las molestias a los usuarios del transporte público. Además, La Alcoyana asegura que mantiene abierta “la vía del diálogo con los representantes de los trabajadores” y destaca que ya se han implementado varias medidas de su plataforma inicial de reivindicaciones.
En relación con las demandas sindicales, señalan que satisfacerlas en su totalidad implicaría “un incremento de costes inasumible para la viabilidad de la empresa”, lo que podría poner en riesgo tanto su presencia en el mercado de transporte por carretera en Alicante como su supervivencia.
Por otro lado, el comité de trabajadores sostiene que únicamente ha podido acceder a su sala a través de un “pasillo vallado” y se les ha exigido firmar un documento “represivo e ilegal”, lo que consideran una amenaza “inadmisible”. Además, acusan a la empresa de haber modificado unilateralmente los servicios mínimos, sin previa comunicación, lo que ha generado tensiones y malestar entre los usuarios. Resaltan que la línea 24 no funciona y varios conductores han tenido que recibir atención médica por ansiedad.
El comité critica el comunicado de la empresa dirigido a los medios, que consideran lleno de mentiras, responsabilizándolos de amenazar la viabilidad empresarial. Afirman que Automóviles La Alcoyana dispone de un contrato de emergencia con la Generalitat Valenciana que le asegura alrededor de cinco millones de euros en equilibrio económico, y resaltan la explotación de la línea C-6 (Aeropuerto-Alicante), que reporta importantes beneficios.
Con todo, los representantes de los trabajadores argumentan que la línea C-6 no se integra en el contrato de emergencia para incrementar las ganancias privadas de la empresa, mientras se presenta como víctima al público. Concluyen que no se trata de un problema de viabilidad económica, sino de “avaricia subvencionada”, donde la empresa busca mejorar sus márgenes a expensas de trabajadores y usuarios.




