La situación de la calle Alicante en Valencia ha dejado una impresión mixta entre vecinos y comerciantes de la zona. Por un lado, hay un suspiro de alivio entre los residentes y propietarios de tiendas cercanas, como los de la calle Castellón, que celebran la reapertura parcial de la vía tras años de obras. La circulación se restablecerá este viernes alrededor de la plaza de Toros de Valencia, un evento esperado por muchos.
No obstante, el malestar persiste entre los comerciantes de la calle Alicante, quienes deberán esperar hasta finales de año para que las obras concluyan por completo. Este viernes, el tráfico comenzará a fluir nuevamente desde la calle Xàtiva a través de la calle Castellón, pasando por la calle Alicante, pero los trabajos continúan, especialmente en el paso subterráneo que conecta con Gran Vía.
Mientras los dueños de negocios en la calle Castellón celebran la retirada de vallas y la disminución del ruido, la encargada de un bar próximo comenta sonriente sobre la importancia de que unas obras que han durado tres años estén finalmente concluyendo. Los vecinos también sienten que la normalidad está regresando gradualmente. Sin embargo, en la calle Alicante, la situación sigue siendo crítica. El propietario de una tienda de ropa deportiva se muestra contundente al calificar las obras de “una mierda”, y lamenta que muchos comercios hayan cerrado debido a la prolongada duración de los trabajos.
Independientemente de si se trata de la calle Castellón o Alicante, el consenso entre los vecinos es que las obras, iniciadas con el gobierno del Rialto, han sido problemáticas. Los propietarios de una tienda de vinilos recuerdan que la calle Castellón era utilizado para carga y descarga, complicando aún más la situación. A pesar de que el nuevo gobierno ajustó algunas medidas, el proceso se ha alargado demasiado.
El gerente del comercio de ropa deportiva critica la decisión de expandir el túnel subterráneo con el objetivo futuro de que el metro pueda pasar por allí, dudando de que se alcance a ver esa realidad en mucho tiempo. Comentarios como “Estas obras han sido una chapuza” reflejan el sentimiento general de frustración y resignación entre los damnificados.