Actores recuerdan en Valencia a los niños asesinados en Gaza: “Cada cometa derribada es una derrota de la humanidad”
La asociación de actores y actrices profesionales valencianos realizó una lectura en la plaza del Patriarca de Valencia para honrar a los niños asesinados en Gaza, marcando así un tributo a estas vidas perdidas “por la violencia y el silencio cómplice, por la deshumanización de un pueblo condenado a morir en vida”. “Cada cometa derribada es una derrota de la humanidad”, señalaron.
En un manifiesto, indicaron que estos son “niños y niñas que deberían estar dibujando y soñando”. En diversas zonas de Palestina, especialmente en Gaza, volar cometas era una de las pocas actividades recreativas disponibles para ellos. En un entorno de bloqueos, pobreza y guerra constante, volar una cometa representaba un gesto de inocencia, una normalidad en una realidad que distaba de ser normal. Era un juego, una mirada al futuro, una esperanza.
Explicaron que “cada cometa que volaba en los cielos de Gaza era mucho más que un juego, era un grito de libertad, un deseo de aire puro para una infancia que, a pesar de todo, resistía”. La cometa se ha convertido en un símbolo de infancia, esperanza, libertad y también de tragedia. Una metáfora sencilla pero poderosa que conecta el imaginario infantil con la lucha por vivir y ser libre.
Denunciaron que hasta “las cometas han sido abatidas en Gaza”, que “los misiles han sustituido las estelas” y que “el sonido de los drones ha silenciado la risa”. Este acto no es solo un homenaje, es una denuncia, una declaración que proclama a los cuatro vientos que no se debe olvidar ni callar, continuaron, antes de expresar “los nombres de los niños y niñas que no deberían estar en ninguna lista de víctimas”, sino “llenar las aulas, los parques, los sueños del futuro”.
Frente a esta situación, los profesionales valencianos exigieron el fin del genocidio en Gaza y solicitaron la entrada de convoyes de ayuda humanitaria, además de “que no se bloqueen más ambulancias, ni alimentos, ni medicamentos, ni agua potable”, y “que se respete el derecho a vivir”. Afirmaron que “la población civil no puede seguir muriendo de hambre, de sed, de heridas sin atención médica”.
También destacaron la “valentía” de las flotillas que “con coraje han desafiado el bloqueo marítimo para llevar lo más básico: vida y esperanza”. “Con cada barco interceptado, el mundo pudo ver lo que se quería esconder, que incluso llevar harina, anestesia o juguetes se consideraba un acto de resistencia”, señalaron.
Por ello, responsabilizaron a los culpables y denunciaron “la impunidad de un Estado ocupante que bombardea escuelas y hospitales, la indiferencia de gobiernos que se llaman democráticos mientras negocian con armas llenas de sangre, y la cobardía de instituciones que hablan de derechos humanos pero callan cuando las víctimas son palestinas”.
Exigieron al Gobierno de España que suspenda “de manera real toda venta de armas al Estado de Israel”, así como “el comercio con barcos que llevan material militar para Israel”, y que rompa “las relaciones diplomáticas y comerciales con un estado que comete crímenes de guerra”, y que reconozca al Estado de Palestina, defendiendo con hechos, no solo palabras, el derecho de un pueblo a existir.
Urgieron a la Unión Europea a “dejar de proteger al agresor y comenzar a proteger los derechos humanos”; a las instituciones internacionales a “actuar, no solo lamentarse”; y a la sociedad civil a “no mirar hacia otra parte, levantar la voz, salir a las calles, hablar a nuestros hijos de lo que sucede, no normalizar el genocidio y no olvidar que detrás de cada niño muerto hay una familia”.
“La infancia no puede ser nunca una víctima colateral”, exclamaron, sosteniendo que “ninguna guerra justifica el asesinato de un solo niño”. “Porque cada cometa derribada es una derrota de la humanidad. Porque resistir también es recordar, y recordar es luchar”, concluyeron.