Un estudio advierte sobre el incremento de problemas en el desarrollo infantil por el uso “excesivo” de pantallas
ALICANTE, 24 de noviembre – El 81% de los médicos ha observado un aumento en enfermedades infantiles vinculadas con el uso “excesivo” de pantallas, y el 95% de estos especialistas coincide en que este fenómeno impacta negativamente en el desarrollo infantil. Así lo revelan los resultados de un estudio sobre el impacto de la sobreexposición a pantallas en la salud y desarrollo infantil, realizado por el Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (AIJU) en colaboración con la Fundación Crecer Jugando.
La investigación, presentada en un evento en la sede de AIJU en Ibi (Alicante), también incluyó la presentación de la Guía AIJU 2025-2026. En dicho acto participaron actores del sector juguetero nacional, la consellera de Innovación, Industria, Comercio y Turismo, Marián Cano; José Antonio Pastor, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), y Sandra Gómez, presidenta de AIJU.
El coordinador del área de Investigación Infantil en AIJU, Pablo Busó, explicó que entre los problemas de salud más comunes identificados por los especialistas están los trastornos del sueño (81%), problemas de salud mental (69%), obesidad (63%), problemas visuales (63%) y alteraciones posturales o neuromotoras. Además, el 68% de las familias expresa gran preocupación por el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas. Entre los niños de cuatro a seis años, el 98% no cumple con el criterio de la Asociación Española de Pediatría (AEP) de cero pantallas antes de los seis años.
El estudio señala que el 91% de los niños y niñas exceden el tiempo de pantalla recomendado por los expertos sanitarios, a pesar de que el 96% de las familias establece normas de uso. Sin embargo, el 71% enfrenta dificultades para mantener estas reglas debido a factores como la falta de tiempo, la necesidad de apoyo en otras tareas y los conflictos con los hijos.
Para contrarrestar esta situación, las medidas más valoradas por los participantes incluyen charlas informativas para familias, inclusión del tema en el currículo escolar, control parental del tiempo y contenido, uso de figuras públicas para sensibilizar y cuentos ilustrados. Busó enfatizó la importancia de crear entornos de juego y socialización libres de pantallas para promover un desarrollo saludable, donde el uso de tecnologías sea activo y guiado.
Por otro lado, la Guía AIJU 2025-2026, un proyecto financiado por Ivace+i, busca potenciar la capacidad y actividad de la entidad, desarrollar la excelencia en I+D, difundir estudios y facilitar la transferencia de conocimiento a las empresas de la Comunitat Valenciana. La guía, que sigue siendo la única en el país avalada por instituciones de consumo, recomienda solo productos que han superado estudios de usabilidad con más de cien horas de juego libre.
Sandra Gómez destacó que durante 35 años, AIJU ha investigado y apoyado al sector para desarrollar productos y experiencias de juego de calidad adaptadas a las necesidades de los niños. Con esta nueva edición de la guía, AIJU refuerza su compromiso de ofrecer información rigurosa y promover una cultura de juego responsable y segura.
Este año, la guía también aborda el fenómeno ‘kidults’, una tendencia emergente en el mercado juguetero. Según AIJU, los adultos que incorporan juegos y juguetes en su ocio diario lo hacen motivados por la nostalgia, la desconexión y el coleccionismo. La mayoría de los ‘kidults’ tiene entre 25 y 44 años y dedica entre 100 y 300 euros anuales a esta afición.
Durante la presentación, se otorgaron los reconocimientos Family Choice para destacar el esfuerzo de las empresas en la promoción del valor educativo del juguete, basados en votaciones de más de 550 familias con hijos de cero a once años.
Por su parte, Marián Cano resaltó el liderazgo del sector juguetero en la Comunitat Valenciana, basado en el valor añadido, la innovación constante y la calidad certificada como señas de identidad. Cano destacó el apoyo de la Generalitat a AIJU y a los centros de investigación, señalando que este año se destinó 1,4 millones de euros para fomentar su actividad y colaborar en la construcción de un nuevo edificio que amplíe líneas de investigación y refuerce su función formativa.