De una atracción de feria a trabajadores artificiales: así están entrando los robots humanoides en nuestra vida diaria
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La historia de los robots humanoides comenzó hace casi un siglo con una figura tan rudimentaria como fascinante: Elektro, un robot presentado en 1939 que medía dos metros, pesaba más de 115 kilos y era capaz de caminar… y hasta fumar cigarrillos ante el asombro del público.


Hoy, casi 90 años después, los robots no solo tienen forma humana: se mueven, aprenden, interactúan, parpadean, gesticulan y empiezan a convivir con nosotros.
De una atracción de feria a una revolución tecnológica
Elektro fue durante décadas una curiosidad de exposición. Pero la nueva generación de humanoides ya no es espectáculo: es industria.
El último modelo de robot chino trata de competir directamente con Tesla y su proyecto estrella: Optimus, un androide diseñado para realizar tareas domésticas, industriales y logísticas.
Estos nuevos robots:
- Suben y bajan escaleras.
- Ponen un lavavajillas.
- Abren puertas.
- Limpian polvo.
- Bailan con sorprendente coordinación.
Y lo más inquietante: aprenden observando a los humanos, gracias a sistemas de inteligencia artificial generativa.
Robots con cara, gestos y “personalidad”
Algunos de los modelos desarrollados en China incorporan hasta 25 micromotores faciales, lo que les permite:
- Parpadear.
- Mover ojos, cejas y labios.
- Mostrar expresiones suaves y poco intimidantes.
El objetivo no es solo funcional: es psicológico. Se busca que los robots resulten “blanditos”, cercanos, casi empáticos, para reducir el rechazo humano.
En muchos casos, sus movimientos son tan fluidos que solo al tocarlos se percibe que no son personas reales.
La gran pregunta: ¿qué pasará con el empleo?
La inteligencia artificial ya ha provocado despidos masivos en sectores de oficina: redacción, traducción, programación básica, atención al cliente.
Pero los humanoides abren una nueva fase mucho más delicada: la sustitución de los trabajos manuales.
Según los expertos, el impacto se dividirá en dos grandes bloques:
- Cuello blanco: tareas con teclado, análisis, gestión, creatividad básica.
- Cuello azul: logística, almacenes, limpieza, mantenimiento, industria.
Por primera vez en la historia, ambos mundos están amenazados al mismo tiempo.
Elon Musk lo tiene claro: el futuro no son los coches
El propio Elon Musk ha reconocido que Tesla está desplazando su foco principal de los vehículos eléctricos hacia la robótica humanoide.
Hoy, adquirir un robot como Optimus puede costar en torno a 20.000 euros, menos que muchos coches. Pero los analistas prevén que su precio caerá rápidamente con la producción en masa.
Oferta y demanda, como siempre.
De Elektro al “compañero doméstico”
En 1939, Elektro fumaba para entretener.
En 2026, los robots:
- Limpian casas.
- Sustituyen trabajadores.
- Aprenden solos.
- Tienen rostro y lenguaje corporal.
La gran diferencia es que ya no son una curiosidad: son una transformación estructural de la sociedad.
La pregunta ya no es si conviviremos con ellos, sino cuándo empezaremos a no distinguirlos de nosotros mismos… y qué lugar nos quedará entonces en el mundo del trabajo.