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El extraño olor que recorre parques de Valencia y no tiene nada que ver con el cannabis
Aparece de repente, desconcierta a quien lo percibe y desaparece a los pocos minutos. No es marihuana, aunque muchos lo crean.
A más de uno le ha pasado: vas caminando o corriendo por el Jardín del Turia, atraviesas un tramo de Viveros o te adentras en un sendero del Botánico y, de pronto, el aire cambia. El olor es inconfundible. Durante unos segundos, la cabeza hace una asociación inmediata que provoca sorpresa, miradas alrededor y alguna sonrisa incómoda.
Sin embargo, no hay rastro de cannabis ni nada parecido. El responsable de ese aroma tan reconocible es una planta ornamental muy utilizada en la jardinería urbana de Valencia y que pasa completamente desapercibida hasta que “habla” a través del olfato.
Una planta discreta… hasta que se siega
Su nombre científico es Tulbaghia violacea, aunque popularmente se la conoce como ajo de sociedad o ajo silvestre. A simple vista recuerda al agapanto y forma parte del paisaje habitual de muchas zonas verdes de la ciudad.

El aroma aparece sobre todo cuando la planta se corta, se pisa o se remueve durante tareas de mantenimiento. Es entonces cuando libera con intensidad un olor que se expande con facilidad y que puede recorrer varios metros si el viento sopla a favor.
Un olor que confunde incluso a los habituales del Turia
El efecto es especialmente llamativo en el antiguo cauce del río Turia, donde muchos corredores reconocen haber pasado por el mismo momento de duda más de una vez. Algunos lo detectan siempre en los mismos puntos del circuito; otros solo en determinadas épocas del año.
No es raro ver a paseantes deteniéndose un instante, buscando con la mirada el origen del olor, hasta que asumen que se trata de “esa planta” que ya forma parte del paisaje olfativo del jardín.
La explicación está en el azufre
La clave del engaño está en la química. La Tulbaghia violacea es una planta rica en compuestos azufrados, los mismos que caracterizan a alimentos tan cotidianos como el ajo, el brócoli, las coles o el espárrago.
Estos compuestos generan aromas intensos y penetrantes que, al liberarse de golpe, recuerdan sorprendentemente al del cannabis. No es una casualidad ni un capricho: es pura bioquímica vegetal.
Por qué se usa tanto en Valencia
Más allá de su peculiar olor, esta planta se ha convertido en una aliada habitual de la jardinería urbana. Es resistente, cubre bien el suelo, requiere poco mantenimiento y ofrece una floración prolongada cuando llega el buen tiempo.
Estas cualidades explican por qué se ha extendido en parques, jardines y zonas deportivas desde hace aproximadamente una década, coincidiendo con la renovación y rediseño de muchos espacios verdes de la ciudad.
No es droga, pero sí tiene curiosidades
Aunque no guarda ninguna relación con la marihuana, a esta planta se le atribuyen usos curiosos en distintas culturas. Hay quien la emplea como condimento y quien le asigna propiedades estimulantes o afrodisíacas, siempre dentro del ámbito tradicional.
En Valencia, sin embargo, su papel es claro: decorar, resistir y, de paso, sorprender. Así que la próxima vez que un olor sospechoso te haga levantar la ceja en un parque, probablemente no estés ante nada ilegal, sino frente a un ajo africano haciendo de las suyas.
Etiquetas: parques de Valencia, curiosidades urbanas, plantas ornamentales, Jardín del Turia