14 de marzo de 2026
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La crisis energética tras el ataque a Irán: petróleo caro y Rusia en el centro del tablero

El ataque de Estados Unidos a Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz han abierto una nueva fase de tensión energética mundial. En medio de este escenario, algunos analistas apuntan a un beneficiado indirecto de la situación: Rusia y, en concreto, su presidente, Vladimir Putin.

El bloqueo de Ormuz dispara las alarmas del mercado

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos clave del comercio energético global. Por este paso marítimo circulan cada día alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, una parte esencial del suministro mundial.

Con el tráfico reducido o bloqueado, la Agencia Internacional de la Energía tomó una medida extraordinaria: liberar millones de barriles de las reservas estratégicas, en lo que se considera la mayor intervención de este tipo en la historia.

El objetivo era frenar la subida de los combustibles y estabilizar el mercado. Sin embargo, el efecto ha sido limitado. El precio del petróleo ya ronda los 100 dólares por barril y el coste del crudo es un 61 % más alto que a comienzos de 2026.

Reservas limitadas frente a una crisis prolongada

A pesar de la liberación de reservas, los cálculos muestran que la medida solo podría compensar durante unos veinte días la pérdida del petróleo que normalmente sale del Golfo Pérsico.

Esto provoca una enorme incertidumbre en los mercados energéticos. Los operadores evitan fijar precios a largo plazo porque el bloqueo del suministro podría prolongarse y provocar un colapso energético más amplio.

Washington abre la puerta al petróleo ruso

Ante la tensión en el suministro mundial, Estados Unidos ha dado un giro inesperado. El Departamento del Tesoro anunció una autorización temporal para que los países puedan adquirir petróleo ruso que permanece almacenado en el mar.

La decisión pretende aliviar la escasez de crudo y evitar que el precio del petróleo siga subiendo. Washington sostiene que esta medida no generaría grandes beneficios directos para Rusia, ya que la mayor parte de los ingresos energéticos del Kremlin proceden de impuestos aplicados en el momento de extracción.

Aun así, el permiso permitiría a Moscú volver a colocar parte de su petróleo en el mercado internacional, ampliando su margen económico.

Temor a que Rusia financie su guerra en Ucrania

El posible aumento de ingresos preocupa especialmente a Ucrania. Desde Kiev advierten que cualquier relajación de las sanciones podría traducirse en más recursos para la maquinaria militar rusa.

El propio Kremlin ha reconocido en distintas ocasiones que su prioridad es garantizar sus intereses económicos y estratégicos.

Europa dividida ante el posible alivio a Moscú

La medida también genera fricciones dentro de Occidente. La Unión Europea se muestra reticente a flexibilizar las sanciones contra Rusia por su invasión de Ucrania.

Sin embargo, algunos países apoyan un alivio parcial para estabilizar el mercado energético, mientras que otros se oponen frontalmente. Entre los que respaldan la flexibilización figuran Turquía y Eslovaquia, mientras que Alemania y Noruega se sitúan entre los más críticos.

La decisión podría abrir una nueva brecha entre Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos en plena guerra en Ucrania.

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