La situación interna en Irán vuelve a generar incertidumbre tras las especulaciones sobre el estado de salud de Mojtaba Jamenei, hijo del líder supremo Ali Jamenei y considerado durante años una de las figuras más influyentes del régimen. Activistas iraníes en el exilio sostienen que podría estar muerto, en coma o en un estado de salud muy grave que le impediría aparecer en público.
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La ausencia pública que alimenta las sospechas
Niloufar Savari, activista por los derechos humanos exiliada en España desde la revolución islámica de 1979, asegura que la ausencia prolongada de Mojtaba Jamenei ha despertado dudas incluso entre sectores del propio régimen.
Según explica, uno de los indicios que genera sospechas es que en un mensaje reciente se mencionaron fallecimientos de familiares cercanos, pero no se hizo referencia a su madre, pese a que medios de propaganda del régimen habían informado previamente de su muerte.
Estas contradicciones y el hecho de que otras personas hayan tenido que leer comunicados en su nombre han reforzado la teoría de que su estado de salud podría ser crítico.
El poder real estaría en la Guardia Revolucionaria
Ante la pregunta de quién dirige actualmente el país si Mojtaba Jamenei no puede ejercer poder, la activista apunta a la estructura del llamado “gobierno en la sombra”.
Según su análisis, las decisiones estarían en manos de altos cargos de la teocracia iraní y, especialmente, de la Guardia Revolucionaria, considerada el verdadero núcleo de poder político, militar y económico del régimen.
En este esquema, el gobierno oficial tendría un papel mucho más limitado.
El temor a nuevas oleadas de violencia
Savari advierte también de que los mensajes recientes del régimen, en los que se habla de “vengar la sangre de los mártires”, podrían anticipar nuevas acciones violentas por parte de grupos afines al integrismo islamista.
Según sostiene, la expansión de estas redes comenzó tras la revolución islámica de 1979, cuando el régimen iraní empezó a apoyar movimientos y milicias en diferentes países de Oriente Próximo.
En ese contexto menciona la influencia iraní en territorios como Líbano, Siria o Irak.
La oposición iraní rechaza negociar con el régimen
Para parte de la oposición iraní en el exilio, una negociación con el actual régimen no sería una solución. Savari sostiene que el objetivo de las protestas y movilizaciones dentro y fuera del país es el derrocamiento de la teocracia.
Según explica, muchos iraníes consideran que cualquier acuerdo que mantenga al régimen en el poder supondría perpetuar décadas de represión.
Deportistas perseguidos y presión sobre las familias
La activista también abordó la situación de deportistas iraníes que han buscado refugio en otros países. Recientemente, varias futbolistas iraníes pidieron asilo en Australia, aunque una de ellas decidió regresar a Irán.
Savari cree que este tipo de decisiones suele estar relacionado con presiones del régimen sobre las familias de quienes protestan o abandonan el país.
En algunos casos, explica, las autoridades habrían detenido o amenazado a familiares para obligar a los deportistas a regresar.
La oposición dividida ante el futuro político de Irán
Uno de los grandes interrogantes es quién podría liderar una transición democrática si el régimen colapsara. Algunos analistas mencionan figuras como Maryam Rajavi, líder del Consejo Nacional de Resistencia de Irán.
Sin embargo, Savari asegura que su organización, los Muyahidines del Pueblo (Mojahedin-e-Khalq), es rechazada por una gran parte de la sociedad iraní debido a su pasado y a su alianza con Sadam Husein durante la guerra entre Irán e Irak.
Por ello, la oposición iraní sigue fragmentada y sin un liderazgo claro que pueda encabezar un eventual cambio político en el país.


