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El barco llegará a las islas en los próximos días con un protocolo sanitario especial
El Gobierno de España ha autorizado finalmente que el crucero neerlandés MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que ya ha dejado tres fallecidos, pueda atracar en Canarias tras la petición formal de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La decisión se ha tomado después de varias horas de incertidumbre y debate institucional, especialmente tras las reticencias iniciales expresadas por el Gobierno canario.
El barco, que actualmente permanece frente a las costas de Cabo Verde, llegará previsiblemente al archipiélago en tres o cuatro días, aunque todavía no se ha confirmado en qué puerto atracará finalmente.
Cabo Verde rechazó asumir la emergencia sanitaria
El crucero había solicitado inicialmente apoyo sanitario en Cabo Verde, pero las autoridades del país rechazaron permitir el desembarco de los pasajeros al considerar que no disponían de capacidad suficiente para afrontar un operativo epidemiológico de estas características.
Sí se autorizó, sin embargo, la evacuación urgente de tres personas afectadas:
- dos serán trasladadas a Países Bajos,
- y una tercera a Alemania.
Además, el médico del barco, que se encuentra en estado grave, será evacuado en avión medicalizado hacia Canarias.
Siete afectados y tres fallecidos
Hasta el momento se han contabilizado:
- siete personas afectadas,
- tres fallecidos,
- una persona ingresada en cuidados intensivos en Sudáfrica,
- y tres evacuaciones médicas activadas.
El resto de pasajeros permanece sin síntomas aparentes.
Entre las personas a bordo hay 14 españoles, todos aislados preventivamente y en buen estado de salud según las autoridades sanitarias.
La OMS sospecha de posibles contagios entre personas
Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es la posibilidad de que el brote corresponda a la variante Andes del hantavirus, detectada en Sudamérica y especialmente en Argentina y Chile.
Es una variante poco habitual porque sí puede transmitirse entre personas mediante contacto muy estrecho, algo extremadamente raro en la mayoría de hantavirus conocidos.
La OMS considera que esta posibilidad aún está siendo investigada, aunque insiste en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
El origen del contagio podría estar fuera del barco
La propia OMS sospecha que la infección no se produjo dentro del crucero.
Los primeros casos aparecieron entre el 6 y el 28 de abril, y el periodo de incubación del hantavirus puede durar hasta seis semanas.
Además, no se han detectado roedores infectados dentro del barco, lo que refuerza la hipótesis de que los pasajeros pudieron contagiarse durante alguna escala o expedición previa en Sudamérica.
Canarias mostró inicialmente su rechazo
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, se mostró inicialmente contrario a permitir la llegada del crucero.
El dirigente canario reclamó más información y expresó preocupación por la falta de coordinación inicial con la OMS.
“Después de lo vivido con el COVID, la gente se asusta”, reconoció públicamente.
Finalmente, el Ministerio de Sanidad defendió la decisión argumentando que España tiene “una obligación moral y legal” de atender la emergencia, además de recordar que hay ciudadanos españoles entre los pasajeros.
Un protocolo especial para evitar riesgos
Sanidad ha asegurado que toda la operación se realizará bajo estrictas medidas de bioseguridad:
- transporte medicalizado,
- aislamiento sanitario,
- control de contactos,
- uso obligatorio de mascarillas,
- y ausencia de contacto con la población local.
La OMS y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) están elaborando conjuntamente el protocolo definitivo.
Un virus raro, pero potencialmente grave
Los hantavirus son infecciones poco frecuentes transmitidas normalmente por roedores a través de restos de orina, saliva o heces en forma de aerosoles.
En América del Sur algunas variantes pueden provocar:
- síndrome pulmonar grave,
- insuficiencia respiratoria,
- e incluso mortalidad cercana al 40%.
Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de un virus con facilidad de transmisión masiva como ocurrió con el coronavirus.
De hecho, la transmisión entre personas solo se ha documentado de forma limitada en la variante Andes y requiere un contacto físico muy cercano.