Un joven valenciano de 23 años ha perdido de forma irreversible la funcionalidad de uno de sus testículos tras una cadena de errores médicos y retrasos diagnósticos que impidieron detectar a tiempo una torsión testicular, una urgencia urológica que requiere intervención inmediata. La Generalitat deberá indemnizarlo con 9.400 euros después de que el Consell Jurídic Consultiu estime parcialmente su recuperación patrimonial.
El caso se remonta a junio de 2023, cuando el paciente acudió de madrugada al punto de urgencias de su centro de salud por un fuerte dolor en el testículo derecho acompañado de vómitos. Allí se le practicó únicamente una exploración básica y una prueba de orina que resultó negativa, siendo dado de alta con un diagnóstico de “dolor testicular no especificado”.
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Un diagnóstico erróneo agravó el problema
Al persistir el dolor, el joven acudió horas después de urgencias hospitalarias, donde detectaron inflamación en el testículo y le recetaron antibióticos, diagnosticándole una orquiepididimitis, una inflamación generalmente asociada a infecciones.
Sin embargo, el problema real era una torsión testicular, una patología que interrumpe el flujo sanguíneo al órgano y que debe operarse en las primeras horas para evitar daños permanentes.
Tres días después, ante el empeoramiento del dolor, el paciente regresó al centro de salud. Según los informes recogidos en el expediente, el médico no le realizó ninguna exploración física y mantuvo el mismo diagnóstico inicial, limitándose a pausar tratamiento antibiótico.
Cuando fue operado ya era demasiado tarde
El joven regresó finalmente al hospital con fiebre, dolor intenso y un agravamiento evidente del estado del testículo. Allí sí se le practicó una ecografía urgente que confirme la ausencia de flujo sanguíneo y un infarto testicular provocado por torsión.
Los cirujanos le realizaron una orquidopexia para recolocar y fijar el testículo afectado, pero el órgano ya había sufrido daños irreversibles.
El informe médico recogido en el procedimiento concluye que, de haber diagnosticado correctamente la torsión y haber intervenido quirúrgicamente dentro de las primeras seis horas, las probabilidades de salvar el testículo habrían sido “cercanas al 100%”.
Los informes concluyen que la atención fue insuficiente.
El dictamen del Consell Jurídic Consultiu se basa en diversos informes periciales y sanitarios que coinciden en señalar deficiencias en la atención médica recibida.
Los especialistas consideran que no consta en la historia clínica una exploración física adecuada ni las pruebas necesarias para descartar una torsión testicular. Además, subrayan que existió una “pérdida de oportunidad terapéutica” por el retraso en el diagnóstico y tratamiento correcto.
La Comisión de Valoración del Daño Corporal también apunta directamente al centro de salud, al considerar incorrecta la actuación médica cuando el paciente acudió nuevamente con síntomas persistentes y no fue explorado esencialmente.