La publicación de nuevas cartas inéditas de Clara Campoamor ha vuelto a situar en el centro del debate histórico la compleja posición política de una de las figuras más importantes del feminismo español del siglo XX.
La editorial Renacimiento acaba de publicar Letra de mujer, un volumen epistolar que reúne correspondencia entre Campoamor y otras intelectuales como Paulina Luisi, Carmen de Burgos o Consuelo Berges. Las cartas muestran a una Campoamor profundamente preocupada por la deriva política de la Segunda República y muy crítica con el clima revolucionario que precedió a la Guerra Civil española.
Entre los fragmentos más comentados aparece una frase atribuida a Campoamor en la que afirmaba desear “ardientemente el triunfo de Franco para evitar el derrumbamiento de España”, unas palabras que han generado una fuerte polémica en redes sociales y medios políticos.
Sin embargo, varios historiadores recuerdan que reducir el pensamiento de Campoamor a una etiqueta ideológica resulta históricamente incorrecto. La jurista madrileña fue una republicana liberal, defensora del sufragio femenino, del divorcio y de la igualdad jurídica entre hombres y mujeres, posiciones incompatibles con gran parte de la estructura ideológica del franquismo posterior.
Su desencanto con el Frente Popular y con determinados sectores revolucionarios ya era conocido gracias a obras como La revolución española vista por una republicana, publicada en 1937, donde denunciaba la violencia política, el deterioro de la legalidad republicana y la polarización extrema que atravesaba España en aquellos años.
La propia vida de Campoamor refleja esa contradicción histórica. Tras la victoria franquista no regresó a vivir a España y permaneció exiliada durante décadas entre Suiza y Argentina. Además, su condición de masona dificultó cualquier posibilidad de integración dentro del régimen franquista.
“Entre las cartas publicadas aparece una frase atribuida a Clara Campoamor en la que afirmaría desear ‘ardientemente el triunfo de Franco para evitar el derrumbamiento de España’, unas palabras que han generado un intenso debate histórico y político.”
Las nuevas cartas permiten comprender mejor el clima de miedo, división y ruptura personal que vivieron muchos intelectuales republicanos durante la Guerra Civil. Más que confirmar un supuesto “giro franquista”, los documentos muestran a una mujer liberal, desencantada y aterrorizada por la violencia política de su tiempo.
La publicación también ha servido para recordar que la figura de Clara Campoamor sigue siendo incómoda para muchos relatos simplificados sobre la Segunda República y la Guerra Civil. Su pensamiento político nunca encajó completamente ni en la izquierda revolucionaria ni en el conservadurismo autoritario.
Casi un siglo después, las cartas de Campoamor vuelven a demostrar que la historia rara vez puede entenderse en blanco y negro.