El Informe Mundial sobre Drogas 2026 advierte de un mercado cada vez más grande y diverso, con 331 millones de consumidores, un fuerte aumento de la producción de cocaína y la expansión de las drogas sintéticas más peligrosas.
El mercado mundial de las drogas atraviesa su mayor expansión de las últimas décadas. Así lo refleja el Informe Mundial sobre Drogas 2026 elaborado por la ONU, que cifra en 331 millones las personas que consumieron algún tipo de sustancia en 2024, un 34 % más que hace diez años.
El organismo internacional atribuye este crecimiento al aumento de la población mundial, la mayor disponibilidad de drogas y la mejora de los sistemas de recopilación de datos por parte de los distintos países.
Además del incremento del consumo, Naciones Unidas alerta de que las sustancias que circulan actualmente son cada vez más potentes, peligrosas y variadas, mientras millones de personas con problemas de adicción continúan sin recibir tratamiento.
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Solo una de cada doce personas con adicción recibe ayuda
El informe revela que únicamente una de cada doce personas con trastornos graves por consumo de drogas accede a tratamiento especializado.
La situación es aún peor en el caso de las mujeres, ya que solo una de cada 23 recibe atención sanitaria adecuada.
La ONU estima que el consumo de drogas provoca cerca de 500.000 fallecimientos al año en todo el mundo.
El cannabis sigue siendo la droga más consumida
El cannabis mantiene su posición como la sustancia ilegal más utilizada del planeta.
Durante 2024 se contabilizaron 256 millones de consumidores, un 40 % más que hace diez años.
Naciones Unidas señala que Norteamérica presenta algunos de los niveles más elevados de consumo, una situación relacionada con los procesos de legalización en varios territorios y con una menor percepción del riesgo entre la población.
Los opioides continúan siendo los más mortales
Aunque ocupan el segundo lugar en número de consumidores, con 63 millones de usuarios, los opioides siguen siendo las drogas que provocan más fallecimientos.
La ONU destaca que la reducción de la producción de opio en Afganistán, tras la prohibición impuesta por los talibanes, ha favorecido la expansión de opioides sintéticos mucho más potentes, como el fentanilo y los nitazenos.
Estas sustancias son responsables de gran parte de las muertes por sobredosis registradas especialmente en América del Norte.
Crecen las drogas sintéticas y aparecen nuevas sustancias
El informe también muestra una creciente preocupación por la rápida expansión de las drogas sintéticas.
Solo durante 2024 se detectaron 118 nuevas sustancias psicoactivas, elevando el total mundial hasta las 755.
La metanfetamina continúa extendiéndose por numerosos países y la ONU advierte del auge de mezclas como la conocida “cocaína rosa” o el denominado “agua de la felicidad”, compuestas por diferentes sustancias cuya composición suele ser desconocida para los consumidores, aumentando considerablemente el riesgo de intoxicaciones y sobredosis.
La producción de cocaína marca un máximo histórico
La cocaína vive también un momento de expansión sin precedentes.
La producción mundial ha superado por primera vez las 4.000 toneladas anuales, cuadruplicando las cifras registradas hace una década.
El aumento de los cultivos de hoja de coca y la mayor capacidad de los laboratorios clandestinos han impulsado un mercado que ya alcanza 25 millones de consumidores, principalmente en América, Europa Occidental y Oceanía, aunque también registra un fuerte crecimiento en África y Asia.
La ONU alerta además de la sofisticación de las redes del narcotráfico, que utilizan nuevas rutas y medios de transporte como los narcosubmarinos capaces incluso de cruzar el océano Atlántico.
Un mercado cada vez más complejo
El Informe Mundial sobre Drogas 2026 concluye que el tráfico internacional de estupefacientes atraviesa una etapa de expansión sin precedentes, marcada por una mayor diversidad de sustancias, organizaciones criminales más sofisticadas y consumidores expuestos a drogas cada vez más potentes.
Para Naciones Unidas, reforzar la prevención, ampliar el acceso a tratamientos y mejorar la cooperación internacional será clave para frenar una tendencia que continúa creciendo año tras año.