A las 13:03 horas, la misma hora en la que hace veinte años descarriló el convoy de la Línea 1 de Metrovalencia, el silencio volvió a apoderarse de Valencia. Frente al monumento que recuerda a las 43 personas fallecidas, familiares, supervivientes y ciudadanos se reunieron para rendir homenaje a las víctimas de una tragedia que sigue muy presente dos décadas después.
En esta ocasión, el acto tuvo un significado especial. Por primera vez, las principales asociaciones de víctimas de la dana acompañaron a la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio (AVM3J), estableciendo un puente entre dos tragedias separadas por el tiempo, pero unidas por una misma reivindicación: conocer toda la verdad y evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
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Un aniversario abierto a toda la ciudadanía
Tras varios años celebrando los aniversarios de forma más íntima, la asociación decidió abrir el homenaje a toda la sociedad valenciana.
“Queríamos compartir este momento con todas las personas que nos han acompañado durante estos años de lucha”, expresó la presidenta de la AVM3J, Rosa Garrote, al inicio del acto.
Un vínculo nacido del dolor
Junto a las familias del metro estuvieron representantes de las tres principales asociaciones de víctimas de la dana.
Garrote reconoció que le entristece ver cómo otras familias atraviesan ahora una situación muy parecida a la que ellas vivieron tras el accidente de 2006.
Más allá del dolor por la pérdida de sus seres queridos, aseguró que ambas tragedias comparten una misma necesidad: conocer qué ocurrió realmente y por qué sucedieron unos hechos que, según defienden, podían haberse evitado.
“Las cosas deben investigarse”
Entre los asistentes también intervino Anna Esplugues, una de las pasajeras que sobrevivió al descarrilamiento.
Recordó que mantener viva la memoria resulta imprescindible para que tragedias como aquella no caigan en el olvido y reclamó que todas las investigaciones sirvan para mejorar la seguridad y depurar responsabilidades cuando sea necesario.
El monumento vuelve a convertirse en símbolo
El homenaje se celebró junto al monumento dedicado a las víctimas, situado junto a la antigua estación de Jesús.
La escultura, formada por 43 relojes blancos, uno por cada persona fallecida, ha sido restaurada recientemente para recuperar su aspecto original antes del vigésimo aniversario.
Financiado en su día mediante una campaña de micromecenazgo impulsada por la propia asociación, el memorial volvió a convertirse este 3 de julio en el principal símbolo del recuerdo y de una lucha ciudadana que, veinte años después, sigue reclamando memoria, verdad y justicia.
Un recuerdo compartido por toda Valencia
Además del acto organizado por la asociación, distintas instituciones públicas, entre ellas la Generalitat y los ayuntamientos de Valencia y Torrent, también guardaron minutos de silencio y organizaron homenajes para recordar a las 43 personas fallecidas y a las 47 heridas en el accidente ferroviario más grave de la historia de España.