La Comunitat Valenciana ha sufrido algunos de los incendios forestales más devastadores de España en las últimas décadas. Aunque el número de fuegos ha disminuido con el paso del tiempo, la superficie afectada continúa creciendo, lo que refleja una tendencia hacia incendios cada vez más extensos y difíciles de controlar.
Los grandes episodios registrados desde los años noventa han arrasado cientos de miles de hectáreas y han dejado una profunda huella tanto en el territorio como en la sociedad valenciana.
Índice de contenidos
Los incendios de 1993 y 1994, un punto de inflexión
La década de los noventa marcó uno de los periodos más negros para los montes valencianos. Entre 1993 y 1994 ardieron cerca de 270.000 hectáreas, una superficie equivalente a aproximadamente una quinta parte de toda la masa forestal de la Comunitat Valenciana.
Uno de los incendios más graves fue el de Millares, donde las llamas calcinaron 26.000 hectáreas y causaron la muerte de siete personas que participaban en las labores de extinción.
Pocos días después, otro gran incendio arrasó una superficie similar en Requena, mientras que el fuego declarado en Fontanars dels Alforins destruyó otras 18.400 hectáreas.
Cortes de Pallás, el mayor incendio registrado
El incendio forestal de Cortes de Pallás, declarado en el verano de 2012, continúa siendo el más grave registrado en la historia reciente de la Comunitat Valenciana.
Originado por una chispa producida durante unos trabajos con una radial, el fuego arrasó 29.752 hectáreas en las comarcas del Valle de Ayora-Cofrentes y la Ribera Alta.
Tan solo un día después comenzó otro gran incendio en Andilla, que se extendió hasta el Camp de Túria y quemó otras 20.784 hectáreas, agravando una de las campañas más complicadas para los servicios de extinción.
La ola de calor de 2022 volvió a poner a prueba los montes valencianos
Diez años más tarde, en pleno episodio de altas temperaturas, los incendios volvieron a golpear con fuerza la Comunitat Valenciana.
Un rayo provocó el incendio de la Vall d’Ebo, que calcinó unas 10.600 hectáreas.
Solo dos días después se declaró el incendio de Bejís, también originado por un rayo, que arrasó cerca de 19.000 hectáreas y dejó además tres personas gravemente heridas tras el incidente registrado en un tren que atravesó la zona afectada por el fuego.
Menos incendios, pero cada vez más devastadores
Los datos reflejan una evolución llamativa. Mientras que durante los años noventa se registraban alrededor de 500 incendios forestales al año, en la última década esa cifra se ha reducido aproximadamente un 30 %.
Sin embargo, la superficie quemada ha aumentado un 54 %, lo que evidencia que los incendios actuales, aunque menos numerosos, alcanzan una mayor extensión y resultan mucho más complejos de controlar debido a factores como las olas de calor, la sequía prolongada y las condiciones meteorológicas extremas.
Esta evolución supone uno de los principales retos para la prevención y la gestión de emergencias forestales en la Comunitat Valenciana, donde los grandes incendios continúan representando una de las mayores amenazas para el patrimonio natural y la seguridad de la población.