La situación de los menores migrantes en Ceuta se ha convertido en uno de los principales problemas humanitarios y de seguridad derivados de la crisis que vive la ciudad. Mientras la cifra oficial sitúa en 1.017 los menores no acompañados atendidos, asociaciones vecinales aseguran haber incluido ya a cerca de 4.860 jóvenes en sus propios registros. Muchos permanecen en la calle o en instalaciones improvisadas mientras esperan ser identificados y atendidos.
La enorme diferencia entre ambas cifras responde a que los 1.017 corresponden a menores oficialmente registrados y atendidos, mientras que los datos aportados por asociaciones proceden de censos elaborados por vecinos y voluntarios y, por tanto, no constituyen todavía una estadística oficial.
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Menores durmiendo en las calles de Ceuta
La situación puede observarse especialmente en algunos barrios de la ciudad, donde grupos de niños y adolescentes buscan comida, alojamiento o simplemente información sobre qué ocurrirá con ellos.
Según la información difundida por Noticias Cuatro, algunos acuden al barrio del Príncipe para recibir alimentos y facilitar sus datos a los vecinos que están confeccionando listas de menores todavía pendientes de los procedimientos oficiales.
Tarek, un joven de 16 años, es uno de ellos. Vive en las calles junto a otros menores y una de sus principales preocupaciones es saber si será repatriado.
La presión está afectando también a las dependencias policiales, donde continúan las labores de identificación y registro.
Los vecinos aseguran tener una lista con cerca de 4.800 menores
Ante la dimensión de la situación, algunos vecinos han comenzado a elaborar sus propios registros.
Rajaa Sebbah, vecina de Ceuta que participa como voluntaria, asegura que disponen de una lista con alrededor de 4.800 menores.
Desde la Asociación 317 VPO describen la situación como caótica y aseguran encontrarse desbordados ante el número de personas que necesitan asistencia.
Estos registros vecinales, sin embargo, deben diferenciarse de las cifras oficiales y podrían contener duplicidades o personas todavía pendientes de comprobar su edad y circunstancias.
El colegio Reina Sofía acoge a decenas de niñas
Uno de los colectivos que genera mayor preocupación es el de las niñas y adolescentes que se encuentran sin familiares o adultos responsables.
Según la información publicada, el Colegio Reina Sofía, situado en la barriada del Príncipe, ha acogido a unas 70 niñas.
Paralelamente se ha improvisado otro espacio en un campo de baloncesto donde habría alrededor de 300 mujeres y niñas.
Las condiciones descritas son muy precarias: personas durmiendo en el suelo, sin colchones y con importantes limitaciones para acceder a duchas y otros servicios básicos.
Una vecina denuncia un supuesto intento de agresión sexual contra una menor
La situación ha provocado además preocupación por la seguridad de los menores más vulnerables.
Una vecina entrevistada por Noticias Cuatro asegura haber intervenido para proteger a una niña ante un presunto intento de agresión sexual.
Según su testimonio, varios jóvenes habrían intentado atacar a la menor y ella intervino enfrentándose a ellos antes de llevársela a su domicilio.
Se trata de un testimonio de una particular recogido por el medio, por lo que, con la información aportada, no consta una confirmación policial o judicial de los hechos ni de las edades mencionadas.
Vecinos intentan proteger a mujeres y niñas
La preocupación ha llevado a algunos residentes a adoptar medidas improvisadas para incrementar la seguridad.
En uno de los espacios utilizados para albergar a mujeres y menores, un vecino llegó a reparar una puerta con el objetivo de que quienes se encontraban dentro pudieran permanecer protegidas durante la noche.
La situación evidencia las dificultades existentes para proporcionar alojamiento inmediato a todas las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Primero hay que identificar a los menores
Uno de los grandes retos para las administraciones es determinar cuántos menores hay realmente en Ceuta, conocer su identidad y establecer cuáles se encuentran efectivamente sin acompañamiento familiar.
La cifra manejada por las asociaciones —cerca de 4.860— es muy superior a los 1.017 menores oficialmente atendidos citados en la información.
Hasta completar los procedimientos de identificación no puede establecerse que todos los integrantes de esos censos informales sean menores extranjeros no acompañados.
Esta diferencia resulta especialmente importante porque la protección de un menor activa procedimientos administrativos y jurídicos específicos.
Una emergencia humanitaria añadida a la crisis de Ceuta
La atención inmediata de estos niños y adolescentes se ha convertido así en uno de los mayores desafíos para Ceuta.
A la necesidad de proporcionar alojamiento, alimentación y atención sanitaria se suma la obligación de identificar a cada menor, determinar sus circunstancias familiares y garantizar especialmente la protección de quienes puedan encontrarse expuestos a violencia, explotación o abusos.
Mientras continúa el proceso oficial, asociaciones y vecinos están tratando de cubrir algunas de las necesidades más urgentes.
La gran incógnita sigue siendo cuántos menores permanecen realmente sin registrar ni alojamiento estable en las calles de Ceuta, una cifra que solo podrá conocerse cuando finalicen las labores de identificación.