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El encarecimiento del combustible dispara los costes de agricultores y ganaderos en plena campaña y las organizaciones agrarias reclaman mantener las ayudas más allá de septiembre
El nuevo repunte del gasóleo se ha convertido en otro serio problema para el campo valenciano. Agricultores y ganaderos afrontan un fuerte incremento de los costes de producción en un momento especialmente delicado, con numerosas explotaciones utilizando diariamente tractores, maquinaria y sistemas de riego.
La escalada no afecta únicamente al sector agrario. El diésel acumula siete semanas consecutivas de subidas y se situaba esta semana en España en una media de 1,828 euros por litro, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea. Desde finales de junio, su precio ha aumentado alrededor de un 21%.
Para el agricultor, sin embargo, el impacto es especialmente importante porque el combustible constituye un gasto difícil de reducir: preparar la tierra, aplicar tratamientos, regar, recolectar o transportar las cosechas depende en gran medida de maquinaria agrícola.
El gasóleo agrícola vuelve a disparar los costes
La preocupación se centra especialmente en el gasóleo B, utilizado en tractores y otra maquinaria agrícola.
El sector ya había comenzado a sufrir fuertes oscilaciones durante los primeros meses de 2026. En marzo, el precio medio ponderado del gasóleo agrícola había llegado a 1,192 euros por litro, un 22% más que a comienzos de aquel mes. En las cooperativas de Castellón se situaba entonces en torno a 1,215 euros por litro.
La situación ha vuelto a complicarse durante el verano. Organizaciones agrarias de diferentes territorios están alertando de que los elevados precios comprometen la rentabilidad de explotaciones que ya arrastran otros incrementos en fertilizantes, electricidad, tratamientos y mano de obra.
El problema adquiere especial importancia durante agosto y septiembre por la coincidencia de recolecciones, vendimia, preparación de terrenos y próximas siembras, actividades que elevan considerablemente el consumo de combustible.
Un golpe añadido para los agricultores valencianos
La subida llega además después de una campaña complicada para determinadas producciones de la Comunitat Valenciana.
Los productores de cereal, por ejemplo, han sufrido este año una reducción estimada de alrededor del 35% de la cosecha, según La Unió Llauradora, que atribuye las pérdidas a las restricciones de siega por riesgo de incendios, los daños ocasionados por la fauna silvestre y el incremento general de los costes de producción.
El combustible añade ahora otra partida a una cuenta de explotación cada vez más difícil de equilibrar.
Para muchas explotaciones del interior de Castellón, además, la agricultura no representa únicamente una actividad económica. Mantener los cultivos supone conservar terrenos trabajados y actividad económica en municipios afectados por la despoblación.
Reclaman mantener las ayudas al gasóleo
Las organizaciones agrarias están reclamando al Gobierno que las medidas extraordinarias no desaparezcan mientras los precios continúen en niveles elevados.
Actualmente está vigente una ayuda de 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola hasta el 30 de septiembre de 2026, después de que la medida, inicialmente prevista hasta junio, fuera prorrogada con una dotación adicional de 65 millones de euros.
ASAJA reclama que la bonificación continúe después de esa fecha si persiste el encarecimiento energético.
La organización advierte además de que existen agricultores que todavía no habrían recibido las cantidades correspondientes a la ayuda prorrogada, lo que incrementa las necesidades de liquidez precisamente durante uno de los periodos de mayor actividad del calendario agrícola.
Un coste que el agricultor difícilmente puede trasladar
A diferencia de otros sectores, los productores tienen escaso margen para repercutir automáticamente la subida de sus costes sobre el precio final.
El agricultor puede pagar más por el combustible necesario para producir una tonelada de cereal, fruta o cítricos, pero eso no significa que vaya a recibir proporcionalmente más cuando venda su cosecha.
Ahí reside una de las principales preocupaciones del sector: los gastos pueden subir mucho más rápidamente que los ingresos.
El consumo de gasóleo agrícola en España ronda los 2.000 millones de litros anuales, principalmente destinados a tractores y motores de riego, lo que permite dimensionar el efecto que una subida sostenida puede tener sobre el conjunto del sector.
El campo afronta un otoño complicado
La evolución internacional del petróleo y la incertidumbre energética determinarán ahora hasta dónde llega la escalada.
Para los agricultores valencianos, cada céntimo añadido al litro termina multiplicándose por cientos o miles de litros a lo largo de una campaña.
Después de un año marcado por episodios meteorológicos extremos, incendios, problemas fitosanitarios y pérdidas en determinadas cosechas, el encarecimiento del gasóleo añade una nueva presión sobre la rentabilidad del campo valenciano justo cuando comienza otra etapa de intensa actividad agrícola.