Residentes de un edificio de la calle Encarna Albarracín denuncian que unas obras en los bajos pretenden convertir el espacio en un aparthotel con 22 estancias. Aseguran que los estatutos de la comunidad prohíben expresamente la actividad hotelera y anuncian acciones legales ante unas reformas que, según sostienen, no se ajustarían a los permisos concedidos.
La expansión de los alojamientos turísticos en Valencia vuelve a provocar un conflicto vecinal. Esta vez ocurre en Benicalap, donde residentes de una comunidad de propietarios han denunciado las obras que se están realizando en los bajos de su edificio para desarrollar lo que, según explican, será un aparthotel con 22 estancias.
El caso se localiza en la calle Encarna Albarracín, en una de las zonas de expansión del barrio. Los vecinos sostienen que las actuaciones que se están ejecutando incumplen tanto las normas de la propia comunidad como diferentes requisitos municipales.
«Nuestros estatutos prohíben explícitamente actividades hoteleras. Por tanto, no se podría mantener este tipo de actividad», explica una de las residentes, Ángela Carvallo.
Los afectados anuncian que recurrirán a la vía legal y no descartan organizar movilizaciones.
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Denuncian la apertura de ventanas sin permiso de la comunidad
Uno de los principales motivos del enfrentamiento está relacionado con las modificaciones realizadas en la fachada y elementos comunes del inmueble.
Según los testimonios vecinales, los responsables de las obras plantearon previamente la posibilidad de instalar nuevas ventanas, pero la comunidad rechazó la propuesta.
«Han intentado negociar con nosotros para instalar las ventanas y nosotros hemos dicho que no», relata Juan Antonio Mateos.
Pese a esta negativa, los residentes aseguran que las aperturas finalmente se han realizado.
Los vecinos cuestionan además que los trabajos se hayan llevado a cabo durante agosto, cuando muchos propietarios se encuentran fuera de sus viviendas y el administrador de la finca está de vacaciones.
Marta Moreno, otra de las residentes, sostiene que las actuaciones se han realizado con «premeditación y alevosía» aprovechando precisamente estas circunstancias.
Los vecinos cuestionan el permiso de obras
Las dudas también afectan a la licencia con la que se estarían desarrollando los trabajos.
Los residentes aseguran que el permiso existente corresponde a una obra menor, algo que consideran difícilmente compatible con la magnitud de las reformas que observan en los bajos del edificio.
«Nos da mala espina porque en el permiso de obras que tienen es de obra menor», señala Mateos.
Noelia Sánchez, otra de las afectadas, asegura que existen diferentes normativas municipales que no se estarían cumpliendo en esta actuación.
Se trata, en cualquier caso, de denuncias formuladas por los vecinos. Será la administración competente la que deberá determinar si las obras disponen de todos los permisos necesarios y si las modificaciones realizadas se ajustan a la legalidad urbanística.
Ruido, suciedad y grietas durante las reformas
El conflicto no se limita al futuro uso turístico de los bajos. Los residentes aseguran que las obras ya están teniendo consecuencias en su vida cotidiana.
Entre los problemas que enumeran figuran ruidos, suciedad, grietas en paredes y posibles problemas de seguridad.
La preocupación aumenta ante la posibilidad de que el espacio termine funcionando como un establecimiento con numerosos huéspedes entrando y saliendo del edificio.
Los vecinos consideran que esta transformación podría alterar profundamente el funcionamiento de una comunidad residencial.
Temor a que Benicalap pierda su identidad de barrio
Detrás de esta denuncia aparece también un debate más amplio: el impacto de los alojamientos turísticos sobre los barrios residenciales de Valencia.
Los afectados temen que la proliferación de este tipo de establecimientos termine sustituyendo progresivamente viviendas, bajos comerciales y servicios destinados a los residentes.
«Con este modelo no tendremos comercios, hornos, papelerías… ningún tipo de actividad de barrio», lamenta uno de los vecinos.
Su preocupación es que determinadas zonas de nueva construcción de Benicalap evolucionen hacia un modelo cada vez más orientado al visitante y menos a las necesidades cotidianas de quienes viven durante todo el año en el barrio.
Los vecinos anuncian acciones legales
Ante la continuación de los trabajos, los residentes aseguran sentirse abandonados por la administración y preparan una respuesta.
La comunidad anuncia acciones legales para intentar paralizar o revisar las actuaciones y comprobar si el proyecto puede desarrollar legalmente la actividad prevista.
Tampoco descartan llevar sus protestas a la calle.
El conflicto de Benicalap se suma así al creciente debate en Valencia sobre los límites de los apartamentos y alojamientos turísticos, su implantación dentro de edificios residenciales y la convivencia entre el desarrollo turístico y la conservación de la vida de barrio.