El colectivo asegura disponer de documentación sobre agentes marroquíes desplazados a la frontera antes de la entrada masiva de julio y amenaza ahora con divulgar información relacionada con el espionaje al teléfono de Pedro Sánchez. Marruecos niega que sus sistemas hayan sido hackeados y, por el momento, no existen pruebas públicas que demuestren una implicación del presidente español en la planificación de la crisis.
Un misterioso grupo de hackers denominado Jabaroot ha irrumpido de lleno en la crisis de Ceuta después de publicar miles de datos atribuidos al aparato policial y de inteligencia de Marruecos y asegurar que dispone de documentación que podría arrojar nueva luz sobre lo ocurrido en la frontera española los pasados 30 y 31 de julio.
Las revelaciones han provocado una enorme expectación porque Jabaroot sostiene que la entrada masiva de decenas de miles de personas en Ceuta no fue simplemente un movimiento migratorio espontáneo, sino que existió una actuación previa de los servicios marroquíes.
Pero, de momento, esta afirmación debe tratarse como lo que es: una acusación del grupo hacker que todavía necesita ser demostrada documentalmente.
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La filtración de Jabaroot
Jabaroot difundió el pasado 24 de agosto una enorme base de datos que presentó como una relación de 70.381 personas vinculadas a los servicios policiales y de inteligencia marroquíes.
El contenido ha comenzado a ser analizado en España.
The Objective, por ejemplo, cruzó nombres incluidos en los archivos con la lista oficial de diplomáticos extranjeros acreditados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y encontró cinco coincidencias con miembros de la Embajada de Marruecos en Madrid. Esto demuestra que determinados nombres de la filtración corresponden a personas reales vinculadas a organismos oficiales marroquíes, pero no prueba por sí mismo que todos sean espías ni que toda la base de datos tenga el origen que Jabaroot afirma.
Los servicios españoles también estarían analizando la documentación filtrada.
Marruecos niega que hayan hackeado sus servicios secretos
La respuesta marroquí ha llegado este jueves.
La Dirección General de Seguridad Nacional y la Dirección General de Vigilancia del Territorio han negado que sus bases de datos hayan sufrido una intrusión informática.
La versión marroquí sostiene que los archivos difundidos por Jabaroot proceden principalmente de antiguas filtraciones de información relacionada con seguros y organismos sociales y que posteriormente habrían sido reutilizados y presentados como una nueva filtración de inteligencia.
Medios marroquíes han publicado análisis en la misma dirección y sostienen que buena parte de los aproximadamente 70.000 nombres corresponderían realmente a policías de la DGSN y no a una gigantesca red de 70.000 espías.
Tenemos, por tanto, dos versiones completamente enfrentadas.
Jabaroot asegura tener documentos relacionados con Ceuta
La parte potencialmente más importante de la historia no está en la lista de nombres.
Jabaroot asegura haber tenido acceso a órdenes de misión de agentes desplazados a Fnideq —Castillejos—, la localidad marroquí situada junto a la frontera de Ceuta, antes de la entrada masiva.
El colectivo presenta estos supuestos documentos como evidencia de una intervención del aparato marroquí en los acontecimientos.
Si esos documentos fueran publicados íntegramente, autentificados y demostraran efectivamente una operación relacionada con la entrada en Ceuta, la interpretación de lo ocurrido podría cambiar considerablemente.
Pero ese paso es fundamental.
A día de hoy no basta con que Jabaroot diga que posee las pruebas. Hay que conocer los documentos, acreditar su autenticidad y determinar qué demuestran realmente.
Los servicios españoles habían llegado a otra conclusión
Las afirmaciones de Jabaroot chocan además con la versión conocida hasta ahora de los servicios españoles.
Según publicó El País el 3 de agosto, la conclusión de los servicios de inteligencia era que Marruecos no había planificado inicialmente la oleada, aunque posteriormente permitió que se desarrollara y aprovechó políticamente la situación.
La tesis manejada era que el movimiento comenzó tras difundirse por redes sociales y grupos de mensajería la idea de que quienes consiguieran entrar en Ceuta no serían devueltos inmediatamente.
Cuando miles de personas comenzaron a concentrarse, las autoridades marroquíes redujeron primero y terminaron levantando los controles fronterizos, facilitando en la práctica la entrada.
Ya el 31 de julio fuentes de inteligencia españolas consideraban difícil creer que la desaparición de los controles marroquíes pudiera explicarse simplemente por la celebración de la Fiesta del Trono.
La diferencia es importante.
Una cosa sería que Marruecos permitiera deliberadamente una crisis que ya se estaba formando.
Otra, mucho más grave, sería demostrar que la organizó previamente mediante sus propios servicios.
Eso último es precisamente lo que Jabaroot asegura poder demostrar.
El CNI conocía movimientos ocho días antes
Hay otro elemento que añade preguntas sobre la gestión española.
La Razón publicó que el CNI había localizado desde al menos el 22 de julio, ocho días antes de la gran entrada, varios grupos de WhatsApp en los que se preparaban movimientos hacia Ceuta.
Uno de los más activos utilizaba una denominación traducible como «cruce a Ceuta o la muerte».
Según el periódico, los servicios de inteligencia españoles elaboraron notas informativas sobre lo que estaba ocurriendo.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha utilizado estas informaciones para acusar políticamente al Gobierno de haber conocido previamente la amenaza y no haber actuado suficientemente para evitarla.
Esto tampoco demuestra que el Gobierno conociera un supuesto plan marroquí. Conocer que miles de personas estaban organizándose para cruzar y conocer una operación secreta de otro Estado son dos cosas completamente diferentes.
Y entonces aparece Pedro Sánchez
Jabaroot ha añadido ahora un segundo elemento explosivo.
El colectivo asegura disponer de información procedente del teléfono de Pedro Sánchez obtenida durante el espionaje mediante Pegasus y amenaza con divulgar esos archivos.
El teléfono del presidente fue infectado con Pegasus en mayo de 2021, precisamente en el contexto temporal de otra grave crisis entre España y Marruecos.
Ahora Jabaroot afirma tener acceso a documentos relacionados con aquella operación y amenaza con hacerlos públicos.
La promesa ha disparado las especulaciones sobre qué información podría contener aquel material y sobre su posible relación con Marruecos.
Pero aquí hay que establecer una frontera muy clara.
No hay pruebas de que Sánchez participara en la planificación de la crisis
Hasta este momento no existe ninguna prueba pública que permita afirmar que Pedro Sánchez participó, colaboró o estuvo de acuerdo con Marruecos en la organización de la entrada masiva en Ceuta.
Jabaroot está mezclando en sus comunicaciones dos asuntos relacionados con las relaciones hispano-marroquíes:
la crisis de Ceuta y el supuesto papel de los servicios marroquíes, por una parte, y los archivos de Pegasus relacionados con Sánchez, por otra.
Que ambos asuntos aparezcan en las publicaciones del mismo grupo no demuestra que estén conectados.
Presentar ahora como hecho que «Sánchez está implicado» sería ir más allá de las evidencias conocidas.
Sí existen preguntas políticas sobre qué información recibió el Gobierno antes del 30 de julio, cuándo la recibió y por qué no se consiguió impedir la entrada masiva, cuestiones sobre las que la oposición está exigiendo explicaciones.
El propio Sánchez ha solicitado comparecer en el Congreso para explicar la gestión de una crisis que dejó la entrada de más de 70.000 personas durante los días 30 y 31 de julio.
La clave está ahora en los documentos
La historia de Jabaroot puede terminar de dos maneras completamente diferentes.
Puede resultar que parte del material sea información antigua reutilizada y acompañada de afirmaciones imposibles de demostrar, como sostiene Marruecos.
O puede ocurrir que el colectivo publique documentos originales capaces de acreditar movimientos u órdenes internas relacionadas directamente con Ceuta.
Por eso, el siguiente paso es mucho más importante que las amenazas lanzadas en Internet.
No importa tanto lo que Jabaroot asegura tener.
Importa qué publique, si los documentos pueden autentificarse y qué dicen realmente.
Hasta entonces hay indicios, filtraciones, contradicciones y acusaciones de enorme gravedad, pero no existe una prueba pública que permita afirmar que Marruecos planificó desde el principio la crisis de Ceuta ni, mucho menos, que Pedro Sánchez participó en ella.