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Restaurantes y barqueros sufren una oleada de cancelaciones por el corte de la CV-500 y las dificultades para acceder a la Albufera
El incendio de la Devesa del Saler no solo ha dejado consecuencias medioambientales. El cierre de carreteras y las restricciones de movilidad han provocado un fuerte impacto económico en El Palmar, donde restaurantes y empresas dedicadas a los tradicionales paseos en barca por la Albufera han visto desplomarse la llegada de visitantes.
Durante el fin de semana, las terrazas de esta pedanía de Valencia han presentado una imagen muy diferente a la habitual en pleno verano. Según los hosteleros, la afluencia de clientes ha descendido entre un 80% y un 90% desde el viernes.
De 150 comidas previstas a menos de 20
El impacto puede apreciarse especialmente en los restaurantes. Las cancelaciones se han sucedido, muchas de ellas a última hora, después de que los clientes comprobaran las dificultades existentes para llegar hasta El Palmar.
José Antonio Torrent, propietario del restaurante Mornell, explica que numerosas personas han renunciado a sus reservas debido al largo recorrido que debían realizar utilizando carreteras alternativas.
Las cifras muestran la magnitud del problema. En una jornada similar, el establecimiento habría servido alrededor de 150 comidas. Sin embargo, las previsiones apuntaban a que no alcanzarían siquiera los 20 clientes.
A la pérdida de facturación se suma otro problema: muchos establecimientos habían contratado personal adicional para afrontar el fin de semana, por lo que tienen que asumir esos costes pese a la caída de la actividad.
Los paseos en barca por la Albufera, también afectados
La situación no se limita a los restaurantes. Los barqueros de El Palmar, una de las actividades turísticas más características de la Albufera, también han sufrido la ausencia de visitantes.
Las dificultades para acceder a la pedanía han hecho que los turistas lleguen con cuentagotas. Uno de los barqueros, Manolo Peris, resume la situación señalando que acude a trabajar para ganarse el jornal, pero los clientes no llegan debido al enorme rodeo necesario.
Durante el cierre de la CV-500, una de las alternativas pasaba por utilizar vías estrechas entre los arrozales desde Sollana, un recorrido que complicaba considerablemente las comunicaciones con la localidad.
Los autobuses tampoco podían utilizar algunas rutas alternativas
El problema era especialmente importante para los vehículos de mayores dimensiones. Según los hosteleros, mientras permanecía cortada la carretera habitual únicamente era posible llegar a El Palmar desde la carretera de Sueca o utilizando las travesías procedentes de Sollana.
Estas últimas presentan además importantes limitaciones: los autobuses no pueden circular con normalidad por determinadas carreteras de la marjal, debido al riesgo de quedar atravesados y provocar importantes atascos.
Esto ha afectado especialmente a excursiones y grupos organizados, fundamentales para parte de la actividad turística de la zona.
La reapertura de la CV-500 permitirá recuperar la normalidad
La situación debería comenzar a mejorar desde este lunes. Tras darse por controlado el incendio del Saler, las restricciones de movilidad se levantan y los accesos principales vuelven a abrirse al tráfico.
La recuperación de la circulación por la CV-500 resulta especialmente importante para El Palmar, cuya economía mantiene una fuerte vinculación con la gastronomía y el turismo relacionado con la Albufera.
Después de un fin de semana marcado por las cancelaciones, las mesas vacías y la práctica desaparición de visitantes, hosteleros y barqueros confían ahora en que la reapertura de los accesos permita recuperar rápidamente la actividad habitual.