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El presidente atribuye la entrada masiva de unas 70.000 personas a bulos, mafias y desinformación y asegura que Felipe VI visitará Ceuta y Melilla
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reaparecido este lunes para abordar ampliamente la crisis migratoria de Ceuta y defender la actuación del Ejecutivo durante la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio. Sánchez ha descartado que, con la información disponible hasta ahora, pueda atribuirse a Marruecos una participación deliberada en lo sucedido y ha destacado la cooperación mantenida con Rabat.
El presidente también ha reconocido que tanto el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como la Policía Nacional manejaban información sobre el incremento de las entradas irregulares antes de que estallara la crisis. Sin embargo, sostiene que ninguno de esos informes permitió anticipar una llegada de las dimensiones finalmente registradas.
Sánchez admite que existían informes del CNI
Una de las cuestiones centrales de la entrevista ha sido qué conocía el Gobierno antes de producirse la entrada masiva.
Sánchez ha confirmado que hubo reuniones e informes del CNI y de la Policía Nacional durante los días anteriores. Según su versión, esta información permitió incrementar la presencia de efectivos en la frontera, pero no advertía de una posible entrada de decenas de miles de personas.
El presidente ha insistido además en que no existe contradicción entre las versiones ofrecidas por los ministerios de Defensa e Interior respecto a esos avisos previos.
Exime a Marruecos y señala a los bulos y las mafias
Sánchez ha defendido la actuación de Marruecos y ha asegurado que no existe información de Inteligencia que apunte a una participación de las autoridades marroquíes en el origen de la crisis.
Según el jefe del Ejecutivo, las autoridades del país vecino mantuvieron una “cooperación inmediata” con España y desplegaron efectivos en la zona de Castillejos para intentar contener las entradas.
El presidente sitúa el origen de la avalancha en la propagación de un supuesto bulo relacionado con una resolución del Tribunal Supremo y su difusión a través de redes sociales, organizaciones criminales y mafias.
Además, Sánchez ha apuntado a la expansión de desinformación procedente de Rusia, Israel y lo que ha denominado una “Internacional reaccionaria”, aunque ha señalado que las investigaciones continuarán para determinar quién pudo estar detrás de determinadas campañas.
70.000 entradas y unas 5.000 personas todavía en Ceuta
Sánchez ha situado en aproximadamente 70.000 el número de personas que entraron en Ceuta durante la crisis.
Según las cifras ofrecidas por el presidente, nueve de cada diez ya habrían regresado voluntariamente a Marruecos, mientras que actualmente permanecerían alrededor de 5.000 personas en Ceuta, entre ellas aproximadamente 1.200 menores.
El Gobierno prevé habilitar hasta 6.000 plazas de acogida en la ciudad autónoma para afrontar la situación.
Sánchez ha defendido que la prioridad es tramitar los expedientes en la propia Ceuta y ha considerado previsible que buena parte de quienes permanecen allí terminen regresando a Marruecos, siempre respetando los procedimientos y garantías legales.
Más de un centenar de expulsados por delitos
Otro de los datos aportados durante la entrevista se refiere a las personas vinculadas a hechos delictivos.
Sánchez ha asegurado que más de un centenar de migrantes han sido expulsados a Marruecos después de estar relacionados con la comisión de delitos durante la crisis.
El presidente sostiene además que la mayor parte de quienes llegaron a Ceuta lo hicieron por motivos económicos y no humanitarios, una circunstancia relevante para determinar posteriormente quién puede acogerse a los mecanismos de protección internacional.
Sánchez confirma que Felipe VI visitará Ceuta y Melilla
La entrevista también ha dejado un anuncio sobre la presencia de Felipe VI en las ciudades autónomas.
Sánchez considera que existen “argumentos y razones” suficientes para que el jefe del Estado visite Ceuta y Melilla y ha dado por hecho que esa visita se producirá.
El presidente ha relacionado la cuestión con el largo periodo transcurrido sin una visita del monarca a las ciudades autónomas y ha asegurado que el desplazamiento se realizará cuando se concreten las condiciones necesarias.
El Gobierno admite que no puede garantizar el 100% de la seguridad
Sánchez también ha reconocido una de las limitaciones de la respuesta desplegada tras la crisis: no es posible garantizar completamente la seguridad fronteriza de Ceuta y Melilla.
El jefe del Ejecutivo atribuye esta dificultad a las especiales características geográficas y fronterizas de ambas ciudades.
Respecto al mando único activado para gestionar la emergencia, Sánchez sostiene que se puso en marcha a petición de Ceuta, aunque considera que el Gobierno podía haber gestionado la situación sin necesidad de recurrir a esta herramienta.
Defiende sus vacaciones: “Un presidente no desconecta”
Sánchez ha respondido también a las críticas recibidas por sus vacaciones durante las semanas posteriores al inicio de la crisis.
El presidente ha reivindicado su “derecho a descansar”, aunque ha asegurado que un jefe del Ejecutivo continúa pendiente de sus responsabilidades durante sus vacaciones y “no desconecta”.
Al mismo tiempo, ha admitido que comprende el malestar existente en Ceuta y que, desde la perspectiva de sus habitantes, cualquier cantidad de recursos puede resultar insuficiente mientras la ciudad no haya recuperado completamente la normalidad.
Sánchez quiere volver a presentarse en 2027
La entrevista ha servido también para despejar una de las incógnitas del nuevo curso político. Pedro Sánchez quiere volver a ser candidato a la Presidencia del Gobierno en 2027, siempre que cuente con el respaldo del PSOE.
El presidente mantiene su intención de agotar la legislatura, descarta por ahora un adelanto electoral y tampoco contempla una remodelación inmediata del Consejo de Ministros.
De esta manera, Sánchez abre el nuevo curso político situando la gestión de Ceuta y la relación con Marruecos entre los principales asuntos de la agenda, mientras mantiene que los servicios de Inteligencia disponían de información previa sobre la situación fronteriza, pero no de una alerta capaz de anticipar una entrada de unas 70.000 personas.