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El documento remitido a la Audiencia Nacional sostiene que la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio no fue espontánea, señala una campaña previa de desinformación y descarta que las mafias tradicionales tuvieran capacidad para organizarla
Un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional reconstruye la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026 y concluye que no respondió a un movimiento espontáneo.
El documento, solicitado por la magistrada María Tardón y remitido a la Audiencia Nacional, describe una movilización preparada mediante redes sociales y servicios de mensajería, dividida posteriormente en tres oleadas con perfiles diferentes.
La Policía también señala la permisividad de las fuerzas de seguridad marroquíes y sostiene que algunos agentes ofrecieron indicaciones para dirigir a los migrantes hacia el agua en la zona del Espigón del Tarajal. Pese a ello, el informe no identifica al Gobierno de Marruecos ni a ninguna organización concreta como responsable último de la operación.
Una cifra todavía sin determinar
El número exacto de personas que cruzaron la frontera continúa siendo objeto de versiones diferentes. Las estimaciones difundidas por distintas instituciones oscilan entre aproximadamente 70.000 y 80.000 entradas.
La magnitud del episodio desbordó los dispositivos policiales, sanitarios y de salvamento. Según los datos incluidos en las informaciones sobre el documento, posteriormente fueron recuperados 82 cadáveres en territorio español, mientras que otras 14 muertes fueron notificadas en el lado marroquí.
Una de las observaciones utilizadas por los investigadores es que solo una parte reducida de quienes cruzaron trató de permanecer en España. El informe calcula que alrededor del 10 % continuaba en territorio español, circunstancia que lleva a los autores a considerar que la motivación migratoria pudo funcionar como cobertura de una acción más amplia.
Una campaña previa en redes sociales
El informe concede un papel central a la movilización desarrollada en internet. La campaña habría comenzado con contenidos emocionales y aparentemente inofensivos difundidos en redes sociales abiertas.
Posteriormente, la información pasó a grupos de WhatsApp y Telegram, donde se compartieron instrucciones más concretas y mensajes dirigidos a habitantes de determinadas localidades marroquíes.
La Policía considera que aquella difusión no fue espontánea ni desestructurada, sino que siguió un patrón previo destinado a aumentar el alcance y la efectividad de las publicaciones. Algunos números de teléfono habrían actuado como enlaces entre diferentes grupos y como amplificadores de los mensajes.
Entre los argumentos utilizados para animar a la población a desplazarse hacia Ceuta figuraban interpretaciones falsas o distorsionadas de la legislación española.
Uno de los mensajes aseguraba que una sentencia del Tribunal Supremo impedía devolver a quienes alcanzaran territorio español cruzando por el agua. Otro afirmaba falsamente que un proceso extraordinario de regularización terminaba el 30 de julio y que era necesario entrar en España antes de esa fecha.
La convocatoria también coincidió con la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos, un momento en el que los promotores de la campaña habrían transmitido la idea de que la vigilancia fronteriza sería menor.
Primera oleada: jóvenes preparados para cruzar a nado
La Policía divide la entrada en tres movimientos sucesivos.
La primera oleada se produjo durante la mañana del 30 de julio y estuvo formada principalmente por varones marroquíes de entre 15 y 25 años, con una presencia significativa de menores.
Muchos llevaban neoprenos, aletas, neumáticos y otros objetos de flotación. Los investigadores consideran que este primer grupo sometió a una enorme presión a los agentes desplegados en el perímetro fronterizo y obligó a movilizar recursos de rescate.
Segunda oleada: adultos y grupos familiares
A partir de las 11:00 horas comenzó una segunda fase más numerosa y heterogénea. En ella aparecieron adultos de mayor edad, mujeres, niños y grupos familiares completos.
Aunque continuó predominando la nacionalidad marroquí, el informe detectó una incorporación progresiva de personas procedentes del África subsahariana.
La presencia de familias y menores multiplicó las necesidades humanitarias. Policías, sanitarios y equipos de salvamento tuvieron que atender simultáneamente los intentos de entrada y el rescate de personas en peligro en el agua.
Tercera oleada: vuelve el perfil inicial
Durante la tarde y la noche volvió a observarse un perfil parecido al de la primera fase: jóvenes marroquíes equipados específicamente para cruzar a nado.
Según el análisis policial, esta tercera oleada se produjo cuando una parte importante de los recursos españoles llevaba varias horas trabajando bajo una fuerte presión. Los intentos continuaron durante la noche y se prolongaron hasta el 31 de julio.
Agentes uniformados y personas de paisano
Otro de los puntos relevantes es la identificación de individuos que parecían actuar como dinamizadores sobre el terreno.
El informe menciona personas vestidas con ropa neutra, calzado nuevo, mochilas y gorras que caminaban en sentido contrario al movimiento de la multitud. Su comportamiento llamó la atención porque aparentemente supervisaban los desplazamientos y daban instrucciones.
La Policía también analiza imágenes de agentes marroquíes uniformados que presuntamente indicaban a los migrantes que evitaran determinados accesos y se dirigieran hacia el agua junto al Tarajal.
El documento habla de una permisividad inusual, ya que no se habría producido un intento serio de dispersar a las personas antes de que alcanzaran el perímetro. Algunas grabaciones mostrarían incluso a efectivos marroquíes gestionando el flujo hacia zonas determinadas.
Estas conclusiones no equivalen, sin embargo, a una acusación directa contra el Ejecutivo de Rabat. El informe describe comportamientos y analiza indicios, pero no identifica quién impartió las posibles órdenes ni quién diseñó la movilización.
Las mafias no habrían organizado la entrada
La investigación tampoco considera que las organizaciones dedicadas habitualmente al tráfico de personas fueran las promotoras iniciales.
Entre los motivos, señala la dificultad de movilizar a decenas de miles de personas, la ausencia de un beneficio económico previo evidente y el hecho de que la entrada se produjera masivamente y a plena luz del día.
Las redes criminales sí habrían intervenido posteriormente, aprovechando la presencia de miles de personas en Ceuta para ofrecer traslados clandestinos hacia la Península. Fuentes policiales y de Frontex han situado en varios miles de euros el precio reclamado por algunos de esos trayectos.
Ocho avisos policiales entre julio y agosto
El CENIF también asegura haber emitido ocho alertas entre el 29 de julio y el 4 de agosto dirigidas a diferentes puestos fronterizos, entre ellos Ceuta, Melilla, Algeciras, Cádiz y Canarias.
Una de ellas fue enviada el 29 de julio, el día anterior al comienzo de la entrada masiva. Sin embargo, la Dirección General de la Policía sostiene que se trataba de una advertencia de riesgo frecuente y que no anticipaba el volumen de personas que terminaría movilizándose.
El Gobierno ha pedido cautela y mantiene que el documento no acusa directamente a Marruecos de organizar la operación. La Audiencia Nacional deberá determinar ahora el valor de los indicios, la posible intervención de estructuras organizadas y si existen elementos suficientes para avanzar en una investigación penal