16 de septiembre de 2026
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Agentes del CNI estallan tras la desclasificación de los documentos de Ceuta: «Nos han dejado al descubierto»

Fuentes de Inteligencia expresan su temor a perder credibilidad ante servicios extranjeros mientras Robles asegura que la directora del CNI tiene «especial interés» en comparecer en el Congreso

La decisión del Gobierno de desclasificar decenas de informes, alertas y comunicaciones relacionadas con la crisis de Ceuta ha abierto un nuevo frente, esta vez dentro de los propios servicios de Inteligencia españoles.

Agentes y veteranos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han expresado un profundo malestar por la publicación de documentación que permite conocer detalles sobre sus procedimientos, interlocutores y comunicaciones durante las horas anteriores a la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio.

Según una información publicada por El Mundo, basada en tres fuentes vinculadas a Inteligencia, algunos agentes consideran que la desclasificación puede perjudicar la confianza que otros servicios secretos depositan en España. Un agente en activo con experiencia en Ceuta llega a resumir su reacción asegurando que los han dejado «al descubierto» y que la decisión los ha «hundido». La información atribuye además a veteranos de Inteligencia preocupación por la pérdida de credibilidad internacional del Centro.

La polémica coincide con un movimiento significativo de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha asegurado que la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, no solo no tiene inconveniente en comparecer ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, sino que tiene «especial interés» en hacerlo.

¿Qué reveló exactamente el Gobierno?

El Ejecutivo hizo públicos el 9 de septiembre alrededor de 40 documentos y comunicaciones relacionados con lo ocurrido en Ceuta durante julio.

Entre el material figuran documentos de la Policía Nacional, Guardia Civil, CNI y servicios de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, además de conversaciones mantenidas antes de la entrada masiva.

La desclasificación permite reconstruir con bastante precisión qué información circulaba en los organismos de seguridad durante las horas anteriores a la crisis.

Y uno de los principales descubrimientos es que el 29 de julio sí existieron avisos del CNI.

El CNI avisó el día anterior de un «asalto» por mar y tierra

El 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, el CNI comunicó a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Guardia Civil la existencia de convocatorias difundidas a través de redes sociales.

En ellas se llamaba a aprovechar la Fiesta del Trono de Marruecos para intentar acceder a Ceuta por mar y por la valla.

Los mensajes manejados por el CNI procedían de dos grupos con un alcance conjunto de unos 180.000 seguidores, según la documentación desclasificada.

El CNI trasladó también esa información a los servicios secretos marroquíes DGST y DGED, advirtiendo de «varias convocatorias» para intentar entrar en Ceuta coincidiendo con las celebraciones marroquíes.

Este último punto resulta especialmente sensible desde el punto de vista de Inteligencia: la desclasificación ha permitido conocer públicamente con qué organismos extranjeros se comunicó el CNI y qué información les transmitió.

El aviso a la Guardia Civil

Otro de los episodios revelados afecta directamente a la Unidad Central Especial número 3 (UCE-3) de la Guardia Civil, vinculada al Servicio de Información.

El CNI se puso en contacto con esta unidad el 29 de julio para trasladarle lo que estaba detectando.

Según la documentación publicada, uno de los interlocutores reconoció que la situación le había sorprendido fuera y que no tenía fácil gestionar el asunto en aquel momento. El CNI había advertido de que existía información sobre intentos de entrada a nado y por la valla al día siguiente.

No fue el único organismo que había detectado un aumento del riesgo.

La Policía había elevado el riesgo antes del 30 de julio

El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional había elaborado el 28 de julio una nota interna en la que advertía de un posible incremento del riesgo de entradas masivas.

El documento señalaba que entre el 13 y el 26 de julio se habían contabilizado 1.380 intentos de entrada, un 201% más, y 253 entradas consumadas, un incremento del 837% respecto al periodo anterior utilizado en la comparación.

También hablaba de concentraciones de hasta 6.000 personas en localidades marroquíes próximas a la frontera.

El CENIF contemplaba además la posibilidad de una relajación temporal del control marroquí durante las celebraciones del Trono y mencionaba que esa situación podía ser utilizada como mecanismo de presión política.

El CIFAS también habló de una posible entrada masiva

A la información policial se añadió la procedente de la Inteligencia militar.

Un documento del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) recogía la posibilidad de un intento masivo de migración irregular el 30 de julio, coincidiendo nuevamente con la festividad marroquí.

Este documento llegó a la cúpula de Defensa el mismo día 30, lo que reducía considerablemente el margen disponible para reaccionar.

La información militar también analizó posteriormente la actitud marroquí y la calificó de «pasiva y negligente», en lugar de concluir que hubiera existido un apoyo activo a la entrada.

Esta diferencia resulta importante: los documentos conocidos no prueban que Marruecos organizara directamente la entrada masiva, aunque algunos sí plantean interrogantes sobre el comportamiento de sus fuerzas de seguridad.

¿Avisó entonces el CNI o no avisó?

Esta es precisamente la cuestión que ha provocado buena parte del enfrentamiento político.

Los documentos demuestran que sí hubo avisos sobre convocatorias para entrar en Ceuta.

Otra cuestión distinta es si esos avisos permitían anticipar una entrada de la dimensión finalmente registrada.

El Gobierno sostiene que no.

Pedro Sánchez afirmó en el Congreso que ninguno de los documentos recibidos anticipó «ni la escala ni la probabilidad» de lo que finalmente sucedió y defendió que los avisos anteriores no iban más allá de informaciones rutinarias sobre movimientos migratorios.

El propio CNI reconoció posteriormente que «no anticipó la magnitud y naturaleza» de lo sucedido el día 30, al tratarse de un fenómeno excepcional respecto a las crisis conocidas anteriormente.

Por tanto, ambas cosas pueden coexistir: hubo advertencias sobre un intento de entrada al día siguiente, pero los servicios no anticiparon que alcanzaría la magnitud que finalmente tuvo.

El delegado del Gobierno asegura que no conoció el aviso

Otro elemento controvertido afecta a la Delegación del Gobierno en Ceuta.

Los documentos muestran comunicaciones entre el CNI y personal de la Delegación. El Centro intentó además establecer contacto telefónico y finalmente mantuvo una conversación de unos once minutos a las 21:34 horas del día 29.

Sin embargo, el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, aseguró posteriormente que él personalmente desconocía el aviso.

Pérez Triano calificó el intercambio como una comunicación informal y argumentó que una alerta de Inteligencia de especial gravedad debería haber seguido otros canales.

Esta interpretación también ha generado controversia porque plantea una cuestión todavía pendiente: qué recorrido interno tuvo la información una vez que llegó a la Delegación y a otros organismos del Estado.

El malestar dentro del CNI

La publicación de todos estos detalles es precisamente lo que ha provocado las quejas atribuidas a algunos miembros del servicio secreto.

Las fuentes consultadas por El Mundo consideran que la desclasificación no solamente expone información sobre la crisis, sino que permite reconstruir cómo trabaja el CNI, con quién contacta, qué información obtiene y cómo la distribuye.

Uno de los temores expresados es que servicios extranjeros puedan mostrarse ahora más reticentes a compartir determinada información con España si consideran que esta puede acabar siendo divulgada públicamente en una controversia política interna.

No se trata de una posición oficial del CNI. Son testimonios individuales y anónimos de agentes y veteranos recogidos por medios de comunicación.

El propio Centro ha mantenido oficialmente su deber de secreto.

El precedente de Alberto Saiz

En el debate televisivo sobre esta crisis ha reaparecido además un episodio histórico especialmente delicado: la salida de Alberto Saiz, director del CNI entre 2004 y 2009.

Saiz acabó dimitiendo después de meses de controversias y de la publicación de informaciones sobre supuestos usos particulares de recursos del Centro, acusaciones que él negó.

La referencia resulta relevante porque algunos analistas recuerdan que los servicios de Inteligencia poseen información extraordinariamente sensible, lo que convierte cualquier enfrentamiento entre responsables políticos y aparatos de Inteligencia en un terreno particularmente delicado.

Pero de ese precedente no puede deducirse que el CNI vaya a utilizar información contra Pedro Sánchez.

La posibilidad planteada en la tertulia de que agentes pudieran filtrar un dossier sobre el presidente es una hipótesis del comentarista, no una información acreditada.

Pegasus vuelve a aparecer

El conflicto también ha recuperado inevitablemente el precedente de Pegasus.

En 2022 fue destituida la entonces directora del CNI, Paz Esteban, después de la crisis provocada por el espionaje mediante Pegasus a dirigentes independentistas y por la infección de los teléfonos del presidente Pedro Sánchez y varios ministros.

Ahora, algunos analistas vuelven a preguntarse qué conoce Marruecos sobre aquella operación y qué información pudo obtener.

Aquí también resulta imprescindible separar hechos de especulaciones.

No existe evidencia pública que permita afirmar que Marruecos esté chantajeando actualmente a Pedro Sánchez con información obtenida mediante Pegasus.

La hipótesis aparece recurrentemente en el debate político y mediático, pero continúa sin demostrarse.

¿Está tecnológicamente anticuado el CNI?

Otro de los reproches que ha generado malestar es la discusión sobre los métodos utilizados para transmitir las alertas.

El hecho de que parte de las comunicaciones se realizara mediante WhatsApp ha sido utilizado para cuestionar los procedimientos del Centro.

Sin embargo, el debate tiene dos dimensiones diferentes.

Una es la seguridad y formalidad de los canales empleados por los servicios secretos.

Otra, muy distinta, es qué debe hacer un agente cuando considera que existe una amenaza urgente que puede materializarse en cuestión de horas.

La documentación demuestra que el CNI utilizó diferentes vías y que, además de mensajes, hubo llamadas telefónicas y comunicaciones con otros organismos.

Robles vuelve a respaldar a Casteleiro

En medio de este clima, Margarita Robles ha vuelto a cerrar filas con la directora del CNI.

La ministra ha asegurado que Esperanza Casteleiro está dispuesta a comparecer ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso y ha añadido algo más significativo:

«Tiene especial interés en ir».

La comparecencia se producirá cuando sea formalmente convocada por el Congreso y se desarrollará, como corresponde a esta comisión, a puerta cerrada.

Robles también ha recordado que considera necesario que estas comparecencias de control parlamentario se celebren con la periodicidad establecida legalmente.

Robles visitará además la sede del CNI

Hay otro gesto que adquiere especial relevancia en el contexto actual.

Este viernes 18 de septiembre, Robles tiene previsto acudir a la sede del CNI para participar en una ceremonia de imposición de condecoraciones a varios agentes.

Defensa ha aclarado que las medallas no están relacionadas con la crisis de Ceuta, pero será la primera visita de Robles a la sede del servicio secreto desde los acontecimientos del 30 de julio.

La visita llega después de semanas de diferencias públicas entre Defensa e Interior sobre el alcance de las advertencias previas.

La pregunta que continúa sin respuesta

La desclasificación ha permitido conocer muchísimo más de lo que se sabía hace apenas unas semanas.

Ahora sabemos que el CENIF detectó un incremento extraordinario del riesgo, que el CNI conocía convocatorias para entrar por mar y tierra, que había grupos con un alcance potencial de 180.000 seguidores, que se avisó a la Delegación del Gobierno, a la Guardia Civil y a los servicios secretos marroquíes, y que el CIFAS llegó a contemplar un intento masivo.

También sabemos que ninguno de esos organismos anticipó exactamente la dimensión final de la crisis.

La gran cuestión pasa ahora de «¿hubo avisos?» a otra mucho más concreta:

¿qué hicieron las distintas administraciones con la información que sí recibieron durante las horas anteriores al 30 de julio?

La comparecencia de Esperanza Casteleiro puede ayudar a reconstruir parte de esa cadena, aunque buena parte de sus explicaciones quedarán protegidas por el secreto de la comisión parlamentaria.

Mientras tanto, la desclasificación que pretendía aclarar responsabilidades ha generado una consecuencia inesperada: el malestar de algunos miembros de los propios servicios de Inteligencia, que consideran que el precio de la transparencia puede haber sido revelar demasiado sobre cómo trabaja el CNI y deteriorar la confianza imprescindible para un servicio secreto.

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