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La cerámica llega a Cersaie preocupada por el precio de la energía, las emisiones de CO₂ y una situación internacional que condiciona sus exportaciones
Castellón vuelve a mirar esta semana hacia Bolonia. La ciudad italiana acoge Cersaie, una de las grandes citas mundiales de la industria cerámica, y España acudirá con 72 expositores de Tile of Spain. La mayoría de las empresas participantes proceden de la provincia castellonense.
La presencia española será tan importante que constituirá la segunda delegación más numerosa de toda la feria, únicamente superada por la del país anfitrión, Italia.
¿Qué tamaño tiene Cersaie?
Las cifras explican la importancia de la cita.
La feria ocupará 145.000 metros cuadrados de exposición y congregará cerca de 600 empresas de 24 países.
Durante el certamen, los fabricantes mostrarán sus novedades a compradores y profesionales procedentes de diferentes mercados internacionales.
España ocupa actualmente, según el sector, el puesto de tercer exportador mundial de productos cerámicos.
El problema no está únicamente en vender
Las empresas llegan a Bolonia con varios motivos de preocupación.
Uno de los principales vuelve a ser el coste de la energía, especialmente relevante en una industria cuyo proceso de fabricación requiere un elevado consumo energético.
A ello se añade la reducción de los derechos gratuitos de emisión de CO₂, que incrementa la presión sobre los costes productivos.
Y la geopolítica también entra en la fábrica
Las tensiones internacionales y los cambios que se están produciendo en distintos mercados afectan directamente a una industria que vende una parte importante de su producción fuera de España.
Por eso, Cersaie no será únicamente un escaparate para enseñar nuevos azulejos.
La feria permitirá comprobar cómo responde el gran clúster cerámico valenciano a un escenario en el que producir resulta más caro y vender en determinados mercados internacionales es cada vez más incierto.

