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La caída estacional suele ser temporal y forma parte del ciclo natural del cabello, aunque existen señales que aconsejan consultar con un dermatólogo
Con la llegada del otoño muchas personas empiezan a notar más pelo en la ducha, en el cepillo o sobre la ropa. Aunque esta situación puede resultar alarmante, en numerosos casos responde al propio ciclo natural del cabello y no implica necesariamente la existencia de un problema de salud.
El cabello humano atraviesa durante todo el año diferentes fases de crecimiento y caída. Aproximadamente un 15% del pelo se encuentra habitualmente en fase de recambio, denominada fase telógena, mientras el resto continúa creciendo.
¿Por qué aumenta la caída en otoño?
Otoño y primavera son épocas en las que puede apreciarse con mayor claridad ese recambio.
Además, durante el verano el cabello está sometido a factores que pueden influir posteriormente en su caída: radiación ultravioleta, temperaturas elevadas, salitre del mar, cloro de las piscinas y cambios en nuestros hábitos y alimentación. Todo ello puede contribuir a que durante los meses siguientes se perciba una pérdida más pronunciada.
¿Cuánto pelo es normal perder cada día?
Como referencia general, puede considerarse habitual perder alrededor de 100 cabellos diarios.
Durante el otoño esa cifra puede aumentar y, en la mayoría de los casos, los cabellos perdidos se recuperan en un periodo aproximado de tres o cuatro meses.
La denominada caída estacional suele resultar especialmente visible durante el lavado o el cepillado, mientras que determinadas patologías capilares pueden manifestarse como una pérdida más progresiva y continuada.
El estrés también puede provocar una caída temporal
La pérdida de cabello no siempre está relacionada con el cambio de estación.
Situaciones de estrés o circunstancias como haber dado a luz algunos meses antes pueden desencadenar también un aumento temporal de la caída. En estos casos, habitualmente el problema termina resolviéndose con el tiempo.
Cuándo conviene acudir al dermatólogo
Existen, sin embargo, determinadas señales que deberían llamar nuestra atención.
Si después de dos a cuatro meses la caída continúa y empieza a apreciarse una menor densidad, un cabello notablemente más fino o zonas del cuero cabelludo que comienzan a clarear, sería recomendable consultar con un especialista.
También conviene acudir al dermatólogo cuando aparecen otros síntomas, como:
- pérdida de pelo en cejas o pestañas;
- aparición de calvas circulares;
- picor persistente;
- enrojecimiento;
- inflamación del cuero cabelludo.
Cómo cuidar el cabello durante el otoño
Una vez iniciada la caída estacional no siempre es posible detenerla de inmediato, pero sí pueden adoptarse medidas para cuidar el cabello y el cuero cabelludo.
La alimentación desempeña un papel importante. El artículo recomienda mantener una dieta equilibrada y recuerda que nutrientes como zinc, hierro, biotina, vitamina D y ácido fólico forman parte de una alimentación saludable. Entre los alimentos citados aparecen huevos, semillas, frutos secos, mejillones, carne, queso o arroz integral.
No obstante, no existe una dieta milagro para evitar la caída y cualquier cambio importante en la alimentación debería consultarse con un especialista.
Menos calor y cuidado con determinados tratamientos
Además de la alimentación, existen hábitos cotidianos que pueden ayudar a reducir el daño sobre el cabello.
Conviene evitar el uso excesivo de secadores y planchas, limitar tratamientos agresivos como permanentes o determinados alisados y elegir productos adecuados para el lavado.
También se recomienda utilizar un cepillo o peine apropiado para evitar dañar el cabello durante el peinado.
Una caída generalmente temporal
La caída del cabello en otoño es, en muchos casos, un fenómeno estacional y reversible.
El problema empieza a requerir mayor atención cuando la pérdida se prolonga, aparece una disminución visible de densidad o se acompaña de otros síntomas en el cuero cabelludo.
En esas situaciones, más que recurrir a suplementos o productos milagro, la opción más adecuada es acudir a un dermatólogo para identificar la causa concreta de la caída y valorar si necesita tratamiento.

