Agricultores, ganaderos y pescadores reclaman ayudas directas ante la escalada del combustible y advierten de nuevas movilizaciones en octubre si las no son medidas suficientes
El encarecimiento del gasoil está poniendo contra las cuerdas al sector primario de la Comunitat Valenciana. Agricultores, ganaderos y pescadores aseguran que los costos se han disparado como consecuencia de la guerra de Irán y advierten de que algunas actividades pueden dejar de ser económicamente viables. El caso más extremo se encuentra en la pesca: en Santa Pola aseguran que el litro de gasoil que pagaban a unos 50 céntimos en febrero cuesta ahora 1,22 euros.
La situación ha provocado que una parte de la flota reduzca su actividad mientras agricultores y ganaderos preparan también su respuesta. Los representantes del sector reclaman que las ayudas lleguen directamente al repostaje y no meses después, y algunos colectivos ya advierten de que volverán a movilizarse en octubre si no se adoptan de mayor alcance.
Solo la mitad de los barcos de trasmallo de Santa Pola sale a pescar
La imagen del puerto de Santa Pola refleja hasta qué punto el combustible está condicionando la actividad.
De las cerca de 60 embarcaciones de trasmallo , únicamente alrededor del 50% está saliendo al mar .
Y algunos de quienes continúan faenando lo hacen, según explican los representantes pesqueros, aun sabiendo que la actividad puede no resultar rentable.
El motivo para mantener los barcos trabajando es también laboral: los armadores temen perder a sus tripulaciones si dejan de salir durante un período prolongado.
«Ahora mismo salimos a pescar con pérdidas»
El secretario de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, Antonio Díez , resume la situación de forma contundente:
«El precio se ha triplicado. Ahora mismo salimos a pescar con pérdidas».
El armador Antonio López calcula que actualmente más del 50% del valor de la producción termina destinada a pagar el gasoil .
El problema afecta así directamente al margen económico de cada jornada: cuanto más lejos tiene que desplazarse el barco y más horas permanece faenando, mayor es la factura del combustible.
De 50 céntimos a 1,22 euros desde febrero
La evolución que denuncian los pescadores resulta especialmente llamativa.
En febrero pagaban aproximadamente 0,50 euros por litro de gasoil . Ahora hablan de 1,22 euros .
Eso supone 72 céntimos adicionales por cada litro y un precio unas 2,4 veces superior al de febrero.
En una actividad que consume millas de litros, el incremento transforma completamente las cuentas de una embarcación.
Torrevieja tiene que desplazarse hasta Mazarrón
La flota de Torrevieja enfrenta además el problema de la distancia.
Los barcos de cerco han tenido que desplazarse hasta Mazarrón, en Murcia, para pescar boquerón , lo que añade todavía más combustible al coste de las capturas.
El presidente de la Cofradía de Pescadores de la provincia de Alicante, Pedro Carmona , reclama por ello un mecanismo que permite actuar automáticamente cuando el combustible supere un precio determinado.
También considera que las ayudas deben aplicarse directamente en el surtidor , evitando que los profesionales tengan que adelantar el dinero y esperar posteriormente a recibir las compensaciones.
Reunión con Luis Planas el 30 de septiembre
Los representantes del sector trasladarán sus reclamaciones directamente al Gobierno.
Los patrones tienen prevista una reunión en Madrid el próximo 30 de septiembre con el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas .
El Gobierno ha confirmado su intención de prolongar medidas destinadas a amortiguar las consecuencias de la crisis, pero las cofradías consideran que las ayudas anunciadas hasta ahora son insuficientes.
Su reivindicación pasa por mecanismos más estructurales que permitan continuar trabajando cuando el precio del petróleo experimente fuertes subidas.
El campo también está al límite
El problema no termina en los puertos.
Para agricultores y ganaderos, el gasoil es igualmente uno de los principales costes de producción.
Labrar, aplicar tratamientos, mover maquinaria o transportar las cosechas requiere combustible , precisamente en un momento de elevada actividad en numerosas explotaciones.
A ello se añade otro gasto que preocupa especialmente al campo: los fertilizantes .
Los productores aseguran que ambos costes están erosionando unos márgenes que ya eran reducidos antes de la actual crisis energética.
«Los euros se acumulan y la renta es siempre la misma»
El agricultor Roberto Vicent, de Bejís , resume el problema económico señalando que los gastos continúan acumulándose mientras los ingresos del productor no aumentan al mismo ritmo.
El sector reclama por ello no solo ayuda al combustible, sino también medidas que permitan defender el precio recibido por sus productos .
El temor es que las ayudas extraordinarias alivien temporalmente la situación sin resolver el problema de rentabilidad de las explotaciones.
Los ganaderos: «Las ayudas son un parche»
Esa misma preocupación aparece entre los ganaderos.
José Luis Trilles, ganadero de la Vall d’Alba , considera que las ayudas anunciadas tienen un carácter coyuntural y pueden perder eficacia rápidamente si el petróleo continúa encareciéndose.
«Simplemente son un parche, porque si el precio del petróleo sube todavía más, las ayudas no se notarán».
El sector reclama así medidas capaces de adaptarse automáticamente a posibles nuevas escaladas de los costes energéticos.
Octubre puede devolver las protestas al campo.
La advertencia de agricultores y ganaderos es clara: si las medidas no van más allá, volverán las movilizaciones en octubre .
El aviso se suma a las protestas anunciadas por Asaja, COAG y UPA en toda España ante el encarecimiento del gasóleo agrícola.
La crisis alcanza por tanto simultáneamente a los tres grandes pilares del sector primario valenciano: agricultura, ganadería y pesca .
En los puertos, la primera consecuencia ya resulta visible. Si solo la mitad de las embarcaciones de trasmallo de Santa Pola sale a faenar y algunos barcos aseguran hacerlo perdiendo dinero, la discusión ha dejado de ser únicamente cuánto cuesta el combustible.
La cuestión que plantea el sector es mucho más básica: cuánto tiempo puede mantener una actividad cuando trabajar cuesta más de lo que se obtiene por hacerlo .
