La valenciana había acogido en su casa a religiosas perseguidas y ayudado a personas detenidas en cárceles y checas; murió el 23 de septiembre de 1936 junto a su hijo Luis, su hermana María de la Purificación y su hijastra María Josefa
El 23 de septiembre de 1936, hace ahora 90 años, cuatro miembros de una misma familia fueron asesinados en Valencia en el contexto de la violencia y la persecución religiosa desencadenadas durante los primeros meses de la Guerra Civil.
Eran Sofía Ximénez Ximénez, su hijo Luis del Río Ximénez, su hermana María de la Purificación de San José Ximénez y su hijastra María Josefa del Río Mesa.
Las tres mujeres serían reconocidas décadas después por la Iglesia católica como mártires y fueron beatificadas por Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001, dentro del grupo de 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia.
Sofía Ximénez, una valenciana nacida en 1876
Sofía Ximénez Ximénez nació en Valencia en 1876 en el seno de una familia militar. Su vida estuvo marcada desde muy pronto por circunstancias familiares difíciles y, años después, contrajo matrimonio con Carlos del Río, que era viudo y tenía tres hijos.
Sofía cuidó de aquellos niños y posteriormente tuvo cuatro hijos propios. Tras residir en diferentes ciudades españolas, quedó viuda en 1927 y regresó a Valencia.
Aquí perteneció a Acción Católica y desarrolló una intensa actividad religiosa y asistencial.
El comienzo de la Guerra Civil en julio de 1936 cambió radicalmente su vida.
Acogió a religiosas perseguidas
Tras el estallido del conflicto y el inicio de la persecución religiosa en la zona republicana, numerosas comunidades religiosas tuvieron que abandonar conventos y colegios.
Según las biografías conservadas sobre Sofía, abrió las puertas de su domicilio a religiosas que buscaban refugio. También intentó ayudar a personas que estaban detenidas en cárceles y checas y realizó gestiones para conseguir su liberación.
Precisamente en su casa terminaron refugiándose dos mujeres de su propia familia.
Una era su hermana, María de la Purificación de San José Ximénez, nacida en Valencia en 1871 y religiosa de las Carmelitas de la Caridad.
La otra era María Josefa del Río Mesa, nacida en Tarragona en 1895, hija del primer matrimonio del marido de Sofía y también religiosa de la misma congregación. María Josefa había tenido que abandonar su comunidad y encontró refugio en casa de quien había ejercido como su segunda madre.
Una denuncia desde dentro de su propia casa
La ayuda que Sofía prestaba no pasó inadvertida.
Las fuentes biográficas consultadas sostienen que una criada que trabajaba en su domicilio la denunció por su condición de católica.
Tras la denuncia fue detenida.
Con ella se encontraba su hijo Luis, que padecía una discapacidad. Una información publicada por ACI Prensa con motivo del traslado de los restos de Sofía en 2002 lo describe específicamente como «minusválido psíquico» y confirma que fue asesinado junto a su madre.
También fueron detenidas las dos religiosas refugiadas en la vivienda.
De esta forma quedaron unidos en el mismo episodio Sofía, su hijo Luis, su hermana María de la Purificación y su hijastra María Josefa.
23 de septiembre de 1936
Los cuatro murieron el 23 de septiembre de 1936.
La documentación consultada presenta, sin embargo, diferencias respecto al punto exacto de las ejecuciones.
Fuentes biográficas sitúan a Sofía y su hijo Luis en el Picadero de Paterna, uno de los lugares utilizados para fusilamientos durante aquellos meses. ACI Prensa también señala expresamente que Sofía fue fusilada en Paterna junto a su hijo, su hermana y su hijastra.
Otras referencias sitúan el martirio de María de la Purificación y María Josefa en Benicalap, y una reconstrucción biográfica señala que sus cuerpos aparecieron en el cruce de Campanar y Benicalap.
El propio Martirologio Romano, reproducido por diferentes diócesis, identifica Benicalap como el lugar asociado al martirio de Sofía Ximénez, María de la Purificación y María Josefa.
Por ello, aunque distintas narraciones posteriores hablan del Picadero de Paterna para el conjunto de la familia, las fuentes disponibles no permiten establecer sin reservas que los cuatro fueran ejecutados exactamente en el mismo punto.
Dos religiosas de la misma familia
María de la Purificación de San José Ximénez había nacido en Valencia el 3 de febrero de 1871.
Ingresó en el noviciado de las Carmelitas de la Caridad en Vic y desarrolló posteriormente su vida religiosa en diferentes destinos. Pasó por La Unión, Vic, Gandia y Tarragona.
Cuando en 1936 las religiosas tuvieron que abandonar el colegio de Tarragona, se refugió en Valencia en casa de su hermana Sofía.
María Josefa del Río Mesa, por su parte, había nacido en Tarragona en 1895. Era hija de Carlos del Río y quedó huérfana de madre siendo una niña. Cuando su padre se casó con Sofía, esta se convirtió en su segunda madre.
María Josefa ingresó posteriormente en las Carmelitas de la Caridad y estuvo destinada, entre otros lugares, en Barcelona.
El estallido de la Guerra Civil la obligó igualmente a abandonar su comunidad y terminó refugiándose en casa de Sofía en Valencia.
Beatificadas 65 años después
Tuvieron que transcurrir casi 65 años para que la Iglesia católica reconociera oficialmente su martirio.
El 11 de marzo de 2001, el papa Juan Pablo II beatificó en Roma a 233 personas asesinadas durante la persecución religiosa de 1936 en Valencia.
Entre ellas estaban Sofía Ximénez Ximénez, María de la Purificación de San José Ximénez y María Josefa del Río Mesa.
El Martirologio Romano recuerda conjuntamente a las tres mujeres cada 23 de septiembre y las identifica como mártires vinculadas a Valencia.
Luis, el hijo de Sofía, murió junto a ellas, aunque no figura entre los beatificados.
Los restos de Sofía regresaron al corazón de Valencia
La historia de Sofía tuvo todavía un último capítulo décadas después.
En junio de 2002, sus restos mortales recibieron sepultura definitiva en la iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir de Valencia, templo del que había sido feligresa.
Según la información publicada entonces, su cuerpo había permanecido conservado y fue trasladado a una capilla del templo valenciano después de su beatificación.
Allí quedó el recuerdo de aquella mujer nacida en Valencia en 1876 que, durante uno de los periodos más violentos de la historia contemporánea española, decidió refugiar a religiosas perseguidas y ayudar a personas detenidas.
El 23 de septiembre de 2026, exactamente 90 años después, los nombres de Sofía Ximénez, Luis del Río, María de la Purificación y María Josefa del Río vuelven a recordar una de las muchas tragedias familiares que dejó la Guerra Civil en Valencia.



