La alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent, ha instado a crear una “ciudad resiliente” tras las inundaciones causadas por la dana, en colaboración con la ciudadanía y los agentes sociales, aunque reconoce que medio año después de la catástrofe “aún queda mucho por hacer”.
En un comunicado, Silvent ha evaluado la situación actual de Catarroja, recordando que el municipio todavía se encuentra en proceso de recuperación. Las inundaciones, sucedidas el pasado 29 de octubre, resultaron en 228 fallecidos y causaron daños materiales significativos.
La alcaldesa ha declarado que la localidad está “sumida” en el proceso de recuperación, lamentando las pérdidas humanas y el impacto emocional del desastre. Subrayó la necesidad de avanzar en la mejora de infraestructuras para revitalizar la ciudad. Según Silvent, esta es una “oportunidad única” para trabajar con los residentes en la creación de una ciudad resiliente desde los puntos de vista emocional y urbanístico. Mencionó la intención de desarrollar un plan estratégico de vivienda, un proyecto inédito que podría integrarse en la Agenda Urbana del municipio. La participación de asociaciones y comités locales resultará crucial en la recuperación, apuntó.
En este contexto, aboga por un modelo de ciudad “resiliente y sostenible”, que requiere medidas tales como procedimientos de contratación ágiles, un llamado al talento local, un Pacto de Estado vinculante y plazos de actuación que se adapten a cada circunstancia, con especial atención a la comunidad local.
La alcaldesa detalló cómo el municipio trabaja en la recuperación de la vía pública, la realización de obras urgentes en el alcantarillado y el desatasco del Barranco de Pelayo. Sin embargo, destacó que los espacios de sociabilización aún no están operativos. La actividad lectiva se ha reanudado, pero las obras en los centros educativos continúan y parte del alumnado sigue desplazado fuera del municipio. De igual forma, las instalaciones deportivas no están completamente disponibles, con la piscina cerrada y la escuela de adultos sin espacio para retomar su actividad.
El Teatro Auditorio, referido por Silvent como un espacio “muy emblemático” para la cultura local, también permanece cerrado. Además, ha manifestado que el funcionamiento cotidiano en Catarroja “no es normal” debido a la falta de semáforos, señalética, y contenedores, además de garajes no rehabilitados y ascensores fuera de servicio, lo que afecta especialmente a las personas con movilidad reducida.
Finalmente, Silvent mencionó que el ayuntamiento está colaborando con la asociación de ascensoristas y la Generalitat, a través de la Conselleria de Recuperación Económica y Social y Femeval, para priorizar las necesidades de las personas más vulnerables. Mientras, la Cruz Roja trabaja con dispositivos como la ‘silla oruga’, pero los afectados desean volver a su vida cotidiana.