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💓 Aldaia recuerda a las víctimas de la DANA con un emotivo réquiem y un concierto de las bandas locales
2 de noviembre de 2025 | Redacción
Un pueblo en silencio, una música para recordar
Aldaia volvió a escuchar el silencio. Un año después de la DANA que golpeó la comarca de l’Horta Sud y se llevó la vida de seis vecinos, el municipio se reunió para transformar el dolor en memoria. El auditorio, lleno hasta el último asiento, se convirtió en un espacio de duelo compartido. Sobre el escenario, seis ramos de rosas representaban las ausencias; en el aire, la solemnidad de un réquiem que tocó el corazón de todos los presentes. El acto comenzó con palabras sencillas y con la música como lenguaje universal para expresar lo que ya no puede decirse con voz. Tras el concierto, las dos bandas de música de Aldaia salieron a la calle para ofrecer una actuación conjunta que culminó con un minuto de silencio. Un pueblo unido por la pérdida volvía, por fin, a respirar al mismo ritmo.
La música como refugio y terapia
Entre los asistentes había lágrimas, recuerdos y abrazos. “Después de un año de tanto dolor, la música y el silencio eran necesarios. Es como una terapia, una forma de reencontrarte con el pueblo y con la gente que conoces”, explicaba un vecino visiblemente emocionado. Otra vecina destacaba la fuerza sanadora de la música: “Por supuesto, la música reconforta; te hace sentir que no estás sola”. Las notas del réquiem sirvieron para conectar aquello que el tiempo no ha podido curar. El dolor sigue presente, pero ahora compartido, entre quienes aún recuerdan aquella noche de octubre que cambió para siempre la vida de tantas familias.
Memoria y fortaleza colectiva
Para muchos, el paso del tiempo no ha borrado la magnitud de lo ocurrido. “A medida que pasa el tiempo, te das cuenta de la barbaridad que vivimos”, decía otro asistente, con la mirada fija en el suelo, como si aún pudiera ver el barro. El homenaje de Aldaia se ha convertido en un símbolo de memoria y fortaleza colectiva. Un año después, el pueblo continúa reconstruyéndose no solo con obras y ayudas, sino con gestos como este: humanos, sencillos y profundos. En cada acorde de las bandas locales resuena un mensaje claro: la vida sigue, pero nunca sin olvidar.