La junta de gobierno del Ayuntamiento de Alicante ha dado su aprobación a una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad. Este cambio regula los usos de alojamiento turístico y busca que sea aprobado en el pleno ordinario de este mes, según ha informado el consistorio en un comunicado reciente.
La aprobación inicial permitirá extender la moratoria en la concesión de permisos a viviendas turísticas por un segundo año. Esta medida pretende mantener el control mientras se completa el proceso reglamentario. La normativa establece un máximo de 0,187 plazas turísticas por habitante y prohíbe nuevas plazas en zonas urbanísticas saturadas, a excepción de hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas.
La normativa también impide el uso turístico en las plantas bajas de principales viarios comerciales, salvo si cuentan con un acceso independiente. El objetivo, según el vicealcalde Manuel Villar, es adaptar el marco urbanístico municipal al crecimiento del alojamiento turístico que afecta el acceso a la vivienda, la convivencia, la movilidad y la sostenibilidad.
Villar destaca que esta regulación es vital para organizar el uso turístico, compatibilizándolo con las residencias y promoviendo un modelo de turismo urbano sostenible y diversificado. El equipo de gobierno sostiene que la modificación busca avanzar hacia un modelo de ciudad compacta y sostenible, que preserve la función residencial y evite la saturación turística.
La normativa define las zonas saturadas utilizando la sección censal, y éstas serán revisadas anualmente. En zonas no saturadas, se permitirán nuevas plazas turísticas bajo controles estrictos. Se establece una excepción para hoteles de cuatro y cinco estrellas, mientras que los de tres estrellas tienen un régimen especial que permite superar ciertos límites.
Según el equipo de gobierno, estas excepciones apuntan a un modelo turístico que prioriza la calidad sobre la cantidad, buscando una oferta que genere empleo estable y atraiga a un turismo más diversificado y respetuoso.
Finalmente, se prohíbe el uso turístico en plantas bajas de ejes comerciales, buscando favorecer el comercio de proximidad. La medida busca proteger el tejido comercial y garantizar que el uso turístico no desplace servicios esenciales. También se exige que los alojamientos turísticos en edificios residenciales tengan acceso independiente para proteger la vida comunitaria de posibles interferencias, asegurando la tranquilidad de los residentes.