El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha avanzado que el pleno de julio discutirá una propuesta para extender la moratoria vigente de dos años en la concesión de licencias de pisos turísticos, incluyendo ahora nuevos bloques completos. Este anuncio se realizó durante un acto en honor al europeísta Juan Cantó, al que el ayuntamiento ha dedicado una glorieta.
Barcala argumenta que ampliar la moratoria a bloques completos de pisos turísticos permitirá una pausa para reflexionar sobre cómo integrar correctamente estos apartamentos en la ciudad, en un momento en que se está trabajando en el Plan General Estructural (PGE) de Alicante.
Sin embargo, desde la oposición, la portavoz del PSPV, Ana Barceló, critica la medida, calificándola de “tardía e insuficiente”. Según Barceló, las decisiones del alcalde responden más a la desesperación que a una verdadera planificación para el desarrollo de Alicante. Lamenta también el cierre de la librería 80 Mundos, emblemática en la ciudad, que se convertirá en un bloque de pisos turísticos.
Por otro lado, Rafa Mas, portavoz de Compromís, expresa desconfianza hacia Barcala, acusándolo de servir a los intereses especulativos. Mas afirma que el alcalde no ha cumplido sus promesas de tomar acciones contra los pisos turísticos ilegales ni de reorganizar Urbanismo, y advierte sobre la especulación inmobiliaria que, según él, está perjudicando a la ciudad.
Asimismo, Compromís ha registrado unas 500 denuncias ciudadanas sobre pisos turísticos ilegales que aún no han sido atendidas. La coalición cuestiona al gobierno local sobre el número de licencias otorgadas y las inspecciones realizadas durante los últimos cuatro años, señalando que el interés del gobierno de Barcala no es proteger a la ciudadanía sino favorecer intereses económicos.
Por su parte, Manolo Copé, portavoz de EU-Podem, califica la ampliación de la moratoria como “tardía e insuficiente”, acusando al alcalde de ser cómplice de un sistema que convierte la vivienda en negocio para fondos de inversión. EU-Podem también ha manifestado su apoyo a la librería 80 Mundos, considerándola un refugio cultural amenazado por la especulación y la conversión de su edificio en apartamentos turísticos.