El Ayuntamiento de Alicante ha aprobado, con el respaldo de los partidos PP y Vox, la declaración del municipio como castellanohablante. Esta iniciativa, liderada por la portavoz de Vox, Carmen Robledillo, salió adelante a pesar de las críticas de los grupos de oposición y de diversas organizaciones defensoras del valenciano. La votación tuvo lugar mientras se llevaba a cabo una protesta en contra de la medida en la plaza del Ayuntamiento. Tres representantes de colectivos opuestos a la iniciativa pudieron expresar sus argumentos antes de que se ratificara la decisión.
Robledillo defendió la propuesta argumentando que “el 85% de los alicantinos habla castellano” y calificó la situación como un problema ideológico, subrayando la obligación de “defender los derechos de los alicantinos y el español como lengua predominante en Alicante”. Sara Llobell, concejala de Compromís, criticó la medida, acusando a Vox y al PP de revisionismo lingüístico y de ignorar la realidad local. Describió la declaración como un intento de dividir y alterar la convivencia.
Por su parte, Miguel Castelló del PSOE expresó su desacuerdo, señalando que la resolución supone “un retroceso social y político” y acusó a los proponentes de generar conflictos innecesarios. Recordó que el valenciano ha estado presente en Alicante desde que se incorporó a la Corona de Aragón en 1297 y anunció que su partido presentará un recurso contencioso-administrativo contra el acuerdo.
La concejala del PP, Mari Carmen de España, argumentó que la declaración busca “poner fin a las imposiciones” heredadas del gobierno anterior del Botànic y afirmó que Alicante ha demostrado que la convivencia con el valenciano es posible, respetando la libertad de elección. Acusó al Botànic de usar la lengua para beneficiar a organizaciones catalanistas y criticó la supuesta existencia de una “policía lingüística”.
La votación concluyó con el apoyo de 17 concejales de PP y Vox frente a 10 votos en contra de la oposición. La intervención del alcalde, Luis Barcala, fue necesaria en algunos momentos para mantener el orden durante la sesión, ya que uno de los concejales, Manolo Copé, no participó en la votación debido a su baja por acogimiento familiar.