El Ayuntamiento de Almiserà, en la comarca de la Safor, y numerosos vecinos denuncian que la actual normativa de protección del casco histórico impide realizar reformas básicas en las viviendas y advierten de que esta situación puede convertirse en un nuevo obstáculo para fijar población y atraer nuevos residentes.
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Reformas cotidianas que se convierten en una odisea
Acciones tan habituales como ampliar una ventana, sustituir una persiana o modificar una cubierta pueden convertirse en un proceso muy complejo debido a las restricciones patrimoniales que afectan al núcleo histórico del municipio.
Los vecinos consideran que la regulación resulta excesiva para un pueblo de pequeñas dimensiones.
“Es demasiada protección para un pueblo tan pequeño”, señala una residente, mientras otros aseguran que las limitaciones condicionan prácticamente cualquier intervención en las viviendas.
Limitaciones en fachadas e interiores
El alcalde de Almiserà, Pau Canet Banyuls, explica que la normativa impide, por ejemplo, ampliar las ventanas para mejorar la entrada de luz o la ventilación de las viviendas.
Según indica, tampoco pueden retirarse determinadas rejas exteriores y las persianas deben mantener modelos tradicionales, como las alicantinas de madera, sin posibilidad de instalar persianas enrollables.
En los inmuebles catalogados como históricos, las restricciones también afectan al interior de las viviendas. Incluso elementos deteriorados, como determinados pavimentos, deben conservarse por su valor patrimonial.
Además, la normativa establece criterios muy concretos sobre:
- Colores de las fachadas.
- Altura de los edificios.
- Materiales de construcción.
- Tipología de cubiertas y elementos tradicionales.
Dificultades para instalar placas solares
Las limitaciones también alcanzan a la instalación de energías renovables.
Según el Ayuntamiento, las viviendas situadas en esquina no pueden colocar placas solares, una circunstancia que dificulta la adaptación del parque residencial a criterios de eficiencia energética.
Temor a un mayor despoblamiento
El consistorio considera que este nivel de protección puede terminar desincentivando tanto la rehabilitación de viviendas como la llegada de nuevos vecinos.
Por ello, reclama una revisión de la normativa que permita compatibilizar la conservación del patrimonio arquitectónico con las necesidades actuales de habitabilidad, seguridad, eficiencia energética y calidad de vida.
El objetivo, defienden desde el Ayuntamiento, es mantener la identidad histórica de Almiserà sin impedir que sus viviendas puedan adaptarse a las exigencias del siglo XXI.