Buscar piso de alquiler en la Comunitat Valenciana se ha convertido en una carrera de fondo —y cada vez más cara—. Alquilar una vivienda de 90 metros cuadrados cuesta ya de media 1.143 euros al mes, el precio más alto jamás registrado en la autonomía.
El dato, publicado por el portal inmobiliario Idealista, confirma lo que muchas familias y jóvenes llevan meses notando: el alquiler no deja de subir y lo hace más rápido que en ninguna otra comunidad española.
El mayor aumento del país
El precio medio del alquiler se sitúa en 12,7 euros por metro cuadrado, tras un incremento interanual del 11,1 %, el más alto de España (empatado con Castilla-La Mancha). En solo un año, el alquiler se ha encarecido a un ritmo que supera con creces la subida de salarios.
València y Alacant marcan máximos históricos
La presión es especialmente visible en las grandes provincias:
- Valencia: 13,9 €/m² (+10,5 %), récord histórico
- Alacant: 12,2 €/m² (+11,1 %), récord histórico
- Castelló: 8,8 €/m² (+10,9 %)
En la práctica, esto significa que vivir de alquiler en València capital o en Benidorm ya ronda los 1.500 euros mensuales, una barrera cada vez más difícil de asumir para rentas medias.
Benidorm, más caro que València ciudad
Fuera de las capitales, Benidorm se sitúa como el municipio más caro de la Comunitat: 16,4 €/m², incluso por encima de la ciudad de València. Un reflejo del peso del turismo y de la escasez de vivienda residencial disponible.
Un problema que va más allá de la Comunitat
Aunque la Comunitat Valenciana lidera las subidas, el encarecimiento es generalizado. En el conjunto de España, el alquiler alcanza ya 15 €/m² de media, con Barcelona (24 €/m²) y Madrid (23,1 €/m²) a la cabeza. Ninguna capital analizada baja precios.
La vivienda, cada vez más lejos
Detrás de las cifras hay una realidad cotidiana: jóvenes que retrasan su emancipación, familias que destinan más de la mitad de sus ingresos al alquiler y barrios donde encontrar piso se ha vuelto casi imposible.
El nuevo récord del alquiler no es solo un dato estadístico. Es una señal clara de que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes desafíos sociales y económicos del momento. Y, para miles de personas en la Comunitat Valenciana, en una preocupación diaria que no deja de crecer.