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Anclaje del ‘iceberg’ de la Albufera tras medio año a la deriva
La peculiar historia del ‘iceberg’ vegetal que ha surcado las aguas de la Albufera de Valencia durante más de seis meses ha encontrado su conclusión. Este episodio comenzó tras la riada del pasado 29 de octubre que azotó la provincia de Valencia. La plantación flotante, del tamaño de un campo de fútbol, había estado desplazándose sin rumbo por el lago hasta que el Ayuntamiento decidió anclarla al lecho mediante estacas. En las últimas semanas, la mata se aproximó peligrosamente a la orilla, amenazando con obstruir los motores de riego de los arrozales del ‘tancat’ de l’Illa, situándose a solo 20 metros de la orilla tras una intensa tormenta.
El diario LAS PROVINCIAS ha seguido de cerca su trayectoria, apoyándose en las imágenes del satélite europeo Sentinel-2. Desde el 24 de abril, estas fotografías revelaron cómo la mata se acercaba a la orilla y se inclinaba peligrosamente hacia tierra firme. Este avance alertó tanto al servicio de Devesa-Albufera como a los vecinos, regantes y pescadores de El Palmar, quienes llevaron el asunto al pleno municipal.
Utilizar estacas para fijar la vegetación no es una novedad en el parque natural. Ya en los años 80, tras otra gran riada en 1987, el Ayuntamiento empleó esta técnica para afianzar la Manseguerota, un montículo de tierra que sigue en el centro del lago. La Concejalía de Devesa-Albufera consideró varias opciones para manejar la situación, como la destrucción de la mata, su remolcado o su anclaje. Finalmente, se optó por el anclaje debido al bajo caudal del agua en esta época del año. No obstante, algunos vecinos de El Palmar opinan que se podrían haber elegido otros lugares más adecuados para fijar la mata, ya que temen que el crecimiento del cañar obstaculice la navegación cerca de la Sequiota.
Recorrido de la mata
Juan Soria, profesor titular de Ecología y experto en la Albufera, reconstruyó el peculiar viaje del ‘iceberg’ vegetal, que se desprendió de la zona norte del lago debido al auge del nivel del agua tras la dana. El aumento del caudal permitió que la mata flotara, siendo arrastrada por el viento. Soria documentó que, apenas dos días después del desastre, la vegetación se soltó de su anclaje en el noroeste del parque, exactamente en el Brossar. Posteriormente, el 5 de noviembre, se fotografió junto a la acequia de Overa, al sur del lago. Allí permaneció hasta el 25 de marzo, cuando apareció en el sur del Fangaret, llegando frente al motor de l’Illa aproximadamente cinco días después. El último movimiento, notable en las fotografías del 24 de abril, mostró un acercamiento a la orilla con una inclinación que la dejó muy cerca de tierra firme.