Antonio Molero y Agustín Jiménez charlan con VLCCiudad tras el estreno de ‘Una boda feliz’ en el Teatro Olympia

Hasta el próximo 21 de julio, Agustín Jiménez y Antonio Molero celebran casamiento, en el Teatro Olympia, con la comedia ‘Una boda feliz’. Junto a Francesc Albiol, Celine Tyll y Juan Soto, los principales protagonistas de la historia se plantean una angustiosa pregunta que moverá los hilos de la historia: ¿Te casarías con tu mejor amigo? Claro que, para que esto ocurra… el dinero jugará un importante papel.

VLC Ciudad reunió a Agustín Jiménez y a Antonio Molero en una distendida comida en el Hotel Abba Acteón, para comentar la obra y aproximarles un poco más a los lectores. A la hora citada, en la puerta del teatro, Jiménez llegó con una pequeña bolsa que contenía dos libros viejos: los volúmenes 1 y 2 de ‘La isla misteriosa’, de Julio Verne, en una edición de 1935. “Los compré por 2 euros cada uno, en una librería del viejo, viniendo hacia aquí, y me viene fenomenal para cuando pienso en cosas para mis alumnos en los talleres”, nos dice. Este pequeño hecho muestra que aún su parte pedagógica y educativa se mantiene viva desde que ejerció, años atrás, de profesor de teatro durante ocho años en una escuela pública.

Agustín Jiménez y Antonio Molero. Foto: Javier Furió
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Agustín Jiménez y Antonio Molero. Foto: Javier Furió

Un par de minutos después llegó Molero tras hacer una pequeña compra de frutas y agua mineral: “Tenéis unos días de calor terribles en Valencia, hay que hidratarse un poco”, comentó. Mesa, mantel y charla nos esperaban para las dos horas siguientes. Javier Furió, fotógrafo de VLC Ciudad; José Antonio Garzón, responsable de publicidad y marketing;  Manuel Furió, periodista, y quien suscribe esta entrevista, donde propusimos un formato singular, disfrutaron, y mucho, con estos dos gigantes de la interpretación.

Antonio Molero: “…en tres semanas tuve que memorizar el texto y subir al escenario. Yo siempre pongo el ejemplo del Tíovivo: tienes que subir a él en plena marcha y sin caerte…”

VLCCiudad (a Antonio Molero): Entonces, para sustituir a Antonio Garrido, tuviste que aprender el texto en pocas semanas.

Agustín Jiménez: (ironizando) Un recién llegado. En la compañía decíamos ‘¿pero quién es este tío?, ¿éste quién es?’.

Antonio Molero: Pues…, sí en tres semanas tuve que memorizar el texto y subir al escenario. Yo siempre pongo el ejemplo del Tíovivo: tienes que subir a él en plena marcha y sin caerte. Una vez dentro ya te puedes mover, te acoplas…

VLCC.: Sí, pero eso también demuestra profesionalidad y tener mucho fondo detrás. Eres un actor muy experimentado, por tu trabajo en televisión y teatro, para pillar los textos con rapidez y prueba de ello es que el público está encantado con el trabajo que ve en la escena.

A.M.: Bueno, he entrado con buen pie y todos los compañeros ayudaron a que me meta en la historia, y en el personaje, de forma muy rápida. Mira, las sustituciones tienen su parte positiva, ¿por qué? Porque hay ciertos directores que son muy pesados ensayando y…, todo eso te lo ahorras.

Agustín Jiménez. Foto: Javier Furió
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Agustín Jiménez. Foto: Javier Furió

A.J.: Te evitas toda la investigación y eso está muy bien.

A.M.: Pues sí. El ‘proceso’ te lo quitas de encima. Hay procesos que están muy bien, muy guay… Y, si te hacen una faenita rápida y aseada de dos semanas…, ya está. Te has ahorrado las masturbaciones mentales y un montón de semanas de trabajo.

A.J.: Emparentando la construcción con el teatro, la obra está para entrar a vivir.

Agustín Jiménez: “Antonio entró con la llave en la mano y el pisito arreglado” (comenta con humor)

VLCC.: Es decir, llave en mano.

A.J.: Antonio entró con la llave en la mano y el pisito arreglado (comenta con humor). No, pero uno entra a la obra y se podría pensar que está todo el pescado vendido y todo funciona bien pero… Hay que entrar con dignidad, a cumplir y hacer bien las cosas y Antonio llega a hacer una sustitución con un nivel de profesionalidad y entusiasmo de mucha altura y con sus propios matices.

VLCC.: Eso también es porque hacéis buena pareja…, de trabajo.

A.M.: Buueennnooo, ¡menuda pareja!

A.J.: Pues liados dentro del escenario, ¡imagínate fuera! Pero, la obra trata el tema desde una perspectiva como que da igual, entonces lo del tema gay está tratado como que algo que da igual, no pretende llamar la atención sobre ese hecho, en concreto, la historia va por otro lado.

VLCC.: La historia va por el tema del dinero y ahí la condición sexual es lo que menos importa.

A.J.: ¡Claro! ¿No se casan parejas por la pasta? ¿Por qué no hacerlo de esta manera que es lo mismo y además te ríes?

Antonio Molero: “Están todos los estereotipos de la comedia del arte y todo se lía para que luego todo se arregle”.

VLCC.: Es un matrimonio por conveniencia y por interés económico.

A.M.: Ahí está el juego de la obra. Sí, sí, parte del interés económico.

A.J.: Yo creo que también se resucita una cosa que le gusta al público y es el vodevil, el enredo. Porque siempre ha sido así, vamos metiendo cosas y la cosa se va complicando y unos personajes entran y otros salen y al final todo parece un lío pero, felizmente, se arregla. Todo es un disparate, con diálogos muy rápidos.

A.M.: Es una mezcla de los Hermanos Marx y la comedia del arte. Están todos los estereotipos de la comedia del arte y todo se lía para que luego todo se arregle. Vamos, todo se resuelve de una manera muy amable.

Agustín Jiménez y Antonio Molero. Foto: Javier Furió
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Agustín Jiménez y Antonio Molero. Foto: Javier Furió

VLCC.: ¿Y os casáis, claro?

A.J.: (como lamentándose) Sí, hijo mío, acabamos casándonos

A.M.: Bueno… Pues, muchos finales felices acaban en boda y en esta obra también y me ha tocado casarme con Agustín.

Javier Furió: Por momentos, en la obra, me viene a la memoria la película ‘Una jaula de grillos’ y me reí a carcajadas con vosotros y toda la situación.

A.M.: Sí, sí. Tienen ese punto, aunque el film tiene el componente de que la pareja es gay y la nuestra no, pero sí tiene el nivel de comedia alocada y divertida para buscar la risa de las situaciones absurdas que se plantean.

A.J.: A mí el segundo acto me parece una montaña rusa, un corto en sí mismo. Tiene una curva de elementos que la convierten en uno de los pasajes más estupendos de la obra.

VLCC.: Os vamos a hacer una serie de preguntas y así conocer un poco vuestra opinión, ¿sí?

A.M.: Sí, hombre, venga, pregunta lo que quieras.

A.J.: Sin problemas, al toro.

Agustín Jiménez: “Sea de donde sea, cuando se apagan las luces y el teatro está oscuro, uno tiene que pensar del público ‘ahora sois nuestros’ y si el juego funciona no importa de dónde viene el público”.

VLCC.: ¿Hay diferencia entre el público de Valencia con respecto al de otras ciudades?

A.J.: Bueno, yo creo que lo que hace la gente es también acondicionar al actor.  Tú tienes que convencer, ser universal, en parte. La comedia, para mí, es hacer reír y…, lo que hace reír hace reír. Da igual donde la muevas y si es para un niño o si es para un adulto; si es buena,  y no busca el chascarrillo ni lo fácil, gusta y punto. Creo que si tiene eso códigos, de la comedia pura, da igual el público que tengas. Sea de donde sea, cuando se apagan las luces y el teatro está oscuro, uno tiene que pensar del público ‘ahora sois nuestros’ y si el juego funciona no importa de dónde viene el público.

A.M.: Cuando tienes unas cuantas giras hechas y has ido muchas veces al mismo sitio, de alguna manera, ya conoces al público que tienes enfrente. Cuando estábamos de gira con Maribel Verdú, en la obra ‘El chico de al lado’, Maribel siempre llevaba una libreta, un diario, donde apuntaba, entre otras cosas, cómo era el público de la ciudad. Y cuando llegábamos a un teatro yo le decía: “mira qué tal el público de Sevillla o Valencia o La Coruña”. Y te confieso que Maribel miraba y no siempre el público respondía a lo que ella tenía escrito. En muchos caso sí coincidían, pero en otros no. Sí es verdad que hay algunos públicos, algunos sitios, haciendo una estadística general, que son jodidos. Tampoco hay tantos en España pero hay públicos chungos.

Manuel Furió: Pero si conoces al público ya cuentas, o ya sabes, que esa localidad es complicada.

A.M.: Sí, claro, hay un tipo de público que le gusta más el humor que el drama o a la inversa.

A.J.: También hay plazas que son más exigentes o ya sabes que te exigen más hagas lo que hagas.

Antonio Molero: “El público valenciano ama el teatro y si algo le gusta aplaude, y puede que lo haga con entusiasmo, pero no regala el aplauso de una forma fácil”.

VLCC.: Pero se dice que el público valenciano es generoso en aplausos.

A.M.: El público de aquí es generoso pero no regala el aplauso. El público valenciano ama el teatro y si algo le gusta aplaude, y puede que lo haga con entusiasmo, pero no regala el aplauso de una forma fácil.

A.J.:Aquí el público se entrega con los actores y la obra pero es un público habituado a las salas y sabe lo que aplaude. En Valencia, pese a la crisis, hay una gran relación con el teatro y es un público al que le gusta el teatro, hay una cultura de acudir a las salas. Sí es verdad que es un  público entusiasta, pero eso no quiere decir regalar el aplauso.

Antonio Molero. Foto: Javier Furió
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Antonio Molero. Foto: Javier Furió

VLCC.: De no haber seguido la carrera de actores, ¿qué otra profesión hubierais elegido?

A.M.: Yo, tío, tenía un cacao en la cabeza cuando empecé que no sabía qué hacer. Empecé en el teatro universitario porque estaba bastante disperso. Por un lado me gustaba el deporte y quería probar y hacer educación física. Por otro lado me gustaba Bellas Artes e hice el ingreso en Bellas Artes y…, era una encrucijada aquello y, afortunadamente, llegué al aula de Estudios Teatrales y ya me quedé enganchado.

A.J.: ¿Hubieras sido deportista?

A.M.: Sí, seguramente.

A.J.: Yo lo tenía claro, dibujante de cómics.

Agustín Jiménez: “Cuando dibujo me voy a un bar con barullo y ruido y me gusta estar en una terraza tomando un café y dibujando”.

José Antonio Garzón: De hecho, aún puedes serlo.

A.J.: ¡Hombre, sigo haciendo incursiones en el cómic! De hecho sigo dibujando porque me apasiona pero reconozco que soy demasiado inquieto para estar sentado. Cuando dibujo me voy a un bar con barullo y ruido y me gusta estar en una terraza tomando un café y dibujando. Eso es lo que más me gusta pero como era un tío inquieto me metí en las clases de teatro del instituto y…, recuerdo que estaban Toni Gomón y Javier Cámara y… Y no me daba cuenta y estaba haciendo varias obras de teatro a la vez pero era como el niño que juega a la pelota y no se da cuenta. Al final descubrí que era divertido y me gustaba y pensé que aquello no me podía resultar un trabajo. Así empezó todo pero de no haber sido así hubiera tirado por el cómic.

Agustín Jiménez. Foto: Javier Furió
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Agustín Jiménez. Foto: Javier Furió

Antonio Molero: “Hay, a diario, declaraciones de portavoces de la política que son para grabarlas y hacer un sketch”.

VLCC.: Entrevistando al genial Luís García Berlanga me comentó: “España es un país de comedia”, ¿creéis que es así?

A.M.: Sí, sí, lo es, lo es.

VLCC.: Ojo que la frase da mucho juego viniendo de quien viene.

A.M.: Creo que estamos al cabo de la calle y todos sabemos lo que está pasando en política pero no ahora, si no de toda la vida, y…, y este país ha sido algo cómico. Hay, a diario, declaraciones de portavoces de la política que son para grabarlas y hacer un sketch. Pero no solo en la política, también en el mundo del deporte, del arte… Tenemos cierto ADN para la comedia en todos los ámbitos. Yo estoy de acuerdo con Berlanga.

A.J.: Yo creo que nos falta, todavía, el paso de reírnos de nosotros mismos. Ser español… ¡Cuidao!, ¿eh? Creo que ha desaparecido la parodia política en la televisión y…, alguien dijo que desde El Quijote, el español empezó a decir ‘me da vergüenza’, y ya no se atrevió más a reírse de sí mismo. El Quijote es una gran parodia de lo que es ser español. Sí que nos reímos y sacamos humor de todo, pero aún nos cuesta reírnos de lo que somos y de lo que hacemos. Berlanga era un maestro para sacar esas pequeñas miserias que tenemos y con un humor muy corrosivo.

Agustín Jiménez: “Sí que nos reímos y sacamos humor de todo, pero aún nos cuesta reírnos de lo que somos y de lo que hacemos. Berlanga era un maestro para sacar esas pequeñas miserias.”

A.M.: Además fue un maestro del costumbrismo español y de lo que eso significaba. Fíjate que tú ves una película española y, en cuanto ves aparecer en el plano un pueblo y la banda de música tocando por ahí ya dices ‘bueno, la que se va a liar aquí’. Ya tienes las claves de ese humor.

Antonio Molero. Foto: Javier Furió
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Antonio Molero. Foto: Javier Furió

VLCC.: ¿En qué personaje habéis dejado vuestra impronta o en qué personaje os visteis más involucrados?

A.M.: ¿El que haya dejado más huella?

VLCC.: También podría ser.

A.M.: Mira, yo pensaba que había sido el de ‘Médico de familia’ y creí que nunca más iba a vivir un acontecimiento como aquel y luego llegó ‘El Fiti’, en ‘Los Serrano’, e hizo olvidar al otro. Hay veces que te toca ir con compañeros de viaje con los que no te sientes a gusto, pero éste es un tipo encantador y buena gente. Creo que ‘El Fiti’ ha marcado mucho mi carrera y es un personaje bonito.

Antonio Molero: “‘El Fiti’ ha marcado mucho mi carrera y es un personaje bonito”.

A.J.: Creo que en mi caso el personaje que más impronta dejó es, en mis monólogos, el del ‘Macho español’. Mucha gente me ha visto por la calle y me dice ‘tío, que eres el del macho español’ y claro…, parece que no, pero algún personaje te acompaña y se queda en ti y en la gente. El tema está en convencer a la gente de que no eres ese personaje. Cuando hice ‘La cena de los idiotas’ conseguí, de alguna manera, que me vieran de otra forma y ya no tanto por la carga del macho ibérico pero…, bueno, hay personajes que se te dan bien, lo tienes muy cogido y terminan llegando al público. Yo le tengo mucho cariño por que ha llegado al público y casi siempre me lo piden cuando hago monólogos.

A.M.: Y tienes que tener la cabeza muy bien amueblada. El Poli de ‘Médico de familia’ me pilló con 25 años y reaccioné, si no mal, no sabía cómo gestionar aquello. Desde que se emitió el primer capítulo ya era imposible salir a la calle. Ya no sabes qué recorrido hacer para no ver a nadie porque la gente te para por la calle y no puedes ir ni a comprar el pan. Te juro que desconfié y renegué del género humano.

Agustín Jiménez: “Hay gente que quiere una foto tuya y no sabe quién eres y eso del famoso al bulto no me va. Yo he firmado como Nacho Vidal…”

A.J.: A la gente le encanta la fama, hay gente que quiere ser famosa y hay gente que se entusiasma con los famosos. Mira, la televisión es muy invasiva y mucha gente cree que al entrar en su casa por la caja tonta, ya tiene el derecho de sentirse con derecho a ti y… Eso causa mucha confusión, descoloca mucho. Hay gente que te dice ‘pues ya no te veo más’ si no quieres sacarte una foto o estás ocupado charlando con alguien en la acera. Hay gente que quiere una foto tuya y no sabe quién eres y eso del famoso al bulto no me va. Yo he firmado como Nacho Vidal y la gente tan contenta y…, esto lo sabe Nacho porque se lo dije un día y el tío se partía de risa. En realidad trabajamos con un material muy sensible, qué no sé muy bien qué es pero la gente muestra esa sensibilidad.

Agustín Jiménez. Foto: Javier Furió
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Agustín Jiménez. Foto: Javier Furió

VLCC.: Pero los actores también trabajáis con todo el cuerpo y los sentimientos.

A.J.: Sí, sí, claro…

J.A.G.: Esa sensibilidad también está en los espectadores.

M.F.: Y la gente quiere saber cómo sois en realidad.

A.J.: El tema es que a veces la gente no sabe muy bien dónde termina el actor y empieza la persona. En nuestro caso, como actores, es un pelín complicado de explicar para algunas personas.

VLCC.: ¿Podéis decirnos en qué proyecto social o solidario estáis participando o os gustaría participar?

A.M.: Yo formo parte, como imagen pública, de un proyecto, en Castilla La Mancha sobre desarrollo en el Tercer Mundo. Hay muchas cosas por hacer y cuando me dicen que colabore -y no siempre puedo abarcarlo todo- intento ayudar en lo que pueda. O…, haces como Angelina Jolie y Brad Pitt, que se meten en todos los charcos, o eliges el nivel de implicación. Yo, si me gusta el proyecto y veo un grado de seriedad y responsabilidad, intento prestar mi ayuda y colaboración. Creo que si podemos ayudar, debemos hacerlo.

A.J.: A mí me pillan en todas (dice riendo).

J.A.G.: Vamos, que tú te levantas solidario.

A.J.: Bueno… Soy miembro de Payasos sin Fronteras, en donde está también Pepe Viyuela, y hacemos una gala para niños que no han visto actuar a los payasos y hay niños que no saben quién soy y dicen ‘¡Uy qué payaso más gracioso’ y las madres le dicen ‘es un hombre que trabaja en la tele’. Hay cosas que te las piden, en el teatro, o participar en algún proyecto y, claro, uno pregunta y te dicen ‘es para una niña que está en el hospital’ y…, bueno vas y ayudas. Es una labor, es una parte que tú puedes hacer. Hay veces que es una pequeña aportación económica pero muchas veces es hacer una colaboración, o un poco de presencia, para ayudar a una familia y lograr, con tu imagen, recoger unos fondos o una ayuda para lo que necesitan.

VLCC.: Y… ¿qué personas o personaje admiráis de nuestra sociedad o de tu entorno? Y no vale mencionarse el uno al otro.

(risas generales)

Antonio Molero. Foto: Javier Furió
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Antonio Molero. Foto: Javier Furió

J.A.G.: Valen los de vuestra profesión.

M.F.: Puede ser cualquiera.

A.M.: Macho, la pregunta es compleja, muy compleja porque no sabes si tirarte por el lado cultural o por el lado humanitario…

A.J.: Mira, yo admiro a Les Luthiers.  Por su talento, por su capacidad por concebir el espectáculo. Para mí siempre han sido un referente. He crecido con ellos, me sé casi todas sus citas, tengo hasta sus cintas de cassettes. Ellos ha inventado una forma de hacer el espectáculo del humor con verdadero arte. Integran música, puesta en escena, diálogos chispenates… Para mí Les Luthiers son unos tíos a admirar.

A.M.: En ese caso, y llevando el tema a nuestro terreno, yo admiro la comedia como un arte superior. Creo que está defenestrada, está maltratada. Casi nunca una comedia se lleva un Oscar pero utilizan un humorista para presentar la gala. En ese sentido admiro a Billy Wilder y me parece un tío que es un referente para la comedia y con un sentido del sarcasmo único.

Agustín Jiménez: “Yo admiro a Les Luthiers.  Por su talento, por su capacidad por concebir el espectáculo”.

Antonio Molero: “Casi nunca una comedia se lleva un Oscar pero utilizan un humorista para presentar la gala”.

Jimmy Entraigües atiende las explicaciones de Agustín Jiménez y Antonio Molero. Foto: Javier Furió
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Jimmy Entraigües atiende las explicaciones de Agustín Jiménez y Antonio Molero. Foto: Javier Furió

VLCC.: Aristóteles dijo que la risa puede conducirnos a la idiotez, ¿sigue en vigor este concepto?

A.J.: ¡Joder con el Aristóteles!

A.M.: La preguntita tiene su miga.

J.A.G.: Parece que no compráis la idea.

A.J.: Sí, sí, yo la compro pero creo que Aristóteles se refiere a la risa tramposa, a esa risa que no se basa en el ingenio si no en la que cae en lo fácil, en lo artificial. Hay risa tonta, idiota basa en estereotipos y clichés. Pero la risa inteligente, la que pone en solfa las cosas, la que contiene crítica, esa risa nunca te puede volver idiota. A veces lo hablamos con Antonio respecto a que el público puede reírse de cualquier cosa que ocurra en el escenario.

A.M.: Si, sí. Si me bajo los pantalones en escena y me quedo en calzones la gente se parte de risa pero no se trata de eso. Por lo tanto sí que hay una parte de la risa, o del humor, vacía de contenido y que no es buena y lo vulgariza todo. En eso el colega Aristóteles tiene razón pero la risa también tiene algo de solidario y de unión con los otros.

A.J: La comedia, la buena comedia, tiene algo que hace que te rías de lo cotidiano. Es subversiva. Fíjate el caso de Gila, un tipo que logro hacer humor del tema de la guerra porque, en realidad, las situaciones que él comentaba ocurrieron. En algunos pueblos, un bando le preguntaba a otro si ese día peleaban o no porque era el santo del pueblo, y ¡claro, cómo no va haber humor en una situación así!

Agustín Jiménez y Antonio Molero nos firman un autógrafo. Foto: Javier Furió
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Agustín Jiménez y Antonio Molero nos firman un autógrafo. Foto: Javier Furió

Agustín Jiménez: “la risa inteligente, la que pone en solfa las cosas, la que contiene crítica, esa risa nunca te puede volver idiota”.

VLCC.: Vais a estar todo el mes de casamiento en el Olympia, ¿no es un poco aburrido casarse siempre con el mismo amigo?

A.M.: (entre risas) Nos casamos pero cuando termina la función nos divorciamos, de otra forma no habría forma de aguantar a Agustín y resulta más divertido.

A.J: Sí hay dinero por medio a mí me da igual casarme que descarsarme, lo mismo tengo que aguantarlo en todas las funciones.

VLCC.: Muchas gracias por compartir este tiempo con nosotros y os deseamos mucho éxito con ‘Una boda feliz’.

A.J: Gracias a vosotros por la comida estupenda y el buen rato pasado.

A.M.: Ha sido un placer y cuando haya que repetir nos avisáis para otra entrevista, (comenta en tono de humor), la comida estaba estupenda.

José Antonio Garzón, Jimmy Entraigües, Antonio Molero, Agustín Jiménez, Carlos García Pamblanco (director de marketing del Abba Acteón) y Manuel Furió. Foto: Javier Furió
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José Antonio Garzón, Jimmy Entraigües, Antonio Molero, Agustín Jiménez, Carlos García Pamblanco (director de marketing del Abba Acteón) y Manuel Furió. Foto: Javier Furió

Tras el café, un taxi esperaba a los intérpretes para llevarlos a una nueva entrevista. Despedimos a Agustín Jiménez y a Antonio Molero citándonos para una nueva ocasión y esperando que vuelvan a Valencia con un nuevo trabajo escénico. Con artistas como ellos la buena charla y el humor están garantizados.

VLC Ciudad / Jimmy Entraigües

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