El juicio contra seis personas acusadas de pertenecer a una secta en torno a un líder que ofrecía y sometía a sus miembros a terapias supuestamente curativas basadas en ritos sexuales ha sido aplazado. El proceso, que debía haber comenzado este martes en la Audiencia Provincial de Castellón, se pospuso con el objetivo de extender los cuatro días inicialmente previstos debido a la cantidad de testigos y peritos que deben declarar.
Antes de que la vista comenzara, el fiscal pidió el aplazamiento del juicio previendo que las declaraciones podrían alargarse, ya que hay 55 testigos y 25 informes médicos que presentar. Las partes aceptaron la propuesta del ministerio público de extender las sesiones a 20 días, por lo que ahora se deberá reprogramar el juicio.
La Fiscalía solicita para los seis acusados, cinco mujeres y un hombre, penas que varían entre los 16 y 76 años de prisión por nueve delitos de abuso sexual, de los cuales seis involucran a menores, y un delito de asociación ilícita.
Según el escrito de conclusiones provisionales del ministerio público, los acusados formaban junto a otras personas un grupo pseudo-religioso y sectario en torno a su líder, quien falleció el 15 de mayo de 2002 durante su prisión provisional. Se le atribuían poderes especiales de los que realmente carecía y utilizaba la manipulación psicológica para cumplir sus deseos sexuales y de control sobre sus adeptos.
La comunidad se empezó a formar en 1990 cuando el líder y su esposa, una de las acusadas, ofrecían terapias sanadoras de corte espiritual en Castellón a nivel particular. Principalmente mujeres con problemas de salud acudían a estas consultas. Estas supuestas terapias terminaban con una ‘imposición de manos’ y promesas de sanación física mediante ritos sexuales. Con el tiempo y el aumento de adeptos, el grupo se trasladó a Vistabella del Maestrat, consolidándose en un inmueble donde residían seguidores junto a sus familias.
En este lugar, el líder continuó sus ritos sexuales con la colaboración de algunos miembros, especialmente de cuatro de los acusados. Las mujeres realizaban labores domésticas mientras los hombres se encargaban del mantenimiento. El líder imponía humillaciones públicas a quienes no acataban sus directrices.
Según el fiscal, con la finalidad de corromper a los menores, el líder organizaba ‘escuelas’ donde se les iniciaba en la actividad sexual mediante videos y fotografías pornográficas, e incluso mantenía relaciones sexuales con las menores.
El Ministerio Público sostiene que las cinco acusadas fueron fundamentales para facilitar los encuentros sexuales del líder con las menores, aprovechando la limitada movilidad del líder debido a sus problemas de salud. Concluye que los seis acusados formaban parte de una agrupación que, bajo una fachada pseudo-religiosa, tenía como propósito captar miembros para satisfacer los deseos sexuales del líder de la secta.