La fragata española Cristóbal Colón es, según explica un almirante, lo mejor y más moderno que tiene ahora mismo la Armada: la última de su serie, con capacidades que por dentro la sitúan casi en otra generación frente a las anteriores, aunque por fuera parezcan similares.












En este momento, la Cristóbal Colón está escoltando a un portaviones francés en el Báltico. Y, siempre en coordinación con Francia, esa flotilla tendría previsto dirigirse hacia Chipre, dentro de la línea de actuación que mantienen varios países de la Unión Europea para reforzar la protección de la isla, que no pertenece a la OTAN, pero sí a la Unión Europea.
El almirante también aclara un punto que circula en redes: sí, la fragata lleva armas. Como cualquier buque de guerra, dispone de munición a bordo, aunque en misiones de paz suele navegar con un “cargamento de tiempo de paz”, no con el máximo posible, porque no tendría sentido llenar los pañoles “hasta los topes”. Aun así, remarca que lo que lleva es más que suficiente para su tarea.
Y lanza una comparación potente: la Cristóbal Colón sería la envidia de muchas marinas europeas, con una capacidad teórica comparable a la de los destructores estadounidenses basados en Rota. La principal diferencia, dice, es que esos destructores cuentan con misiles específicos para interceptar misiles balísticos fuera de la atmósfera, un armamento de altísimo coste que España no incorpora.