Lo que durante años fue considerado un símbolo de la recuperación de la fauna salvaje se ha convertido en una creciente preocupación para numerosos ganaderos del interior de la Comunitat Valenciana.
Los ataques de buitres a animales vivos, especialmente durante los partos, están provocando pérdidas económicas y situaciones dramáticas en explotaciones ganaderas que denuncian sentirse cada vez más desprotegidas.
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Un nuevo ataque vuelve a encender las alarmas
La última denuncia procede de una explotación ganadera situada en Aras de los Olmos, en la comarca de la Serranía.
Según relata el propietario, una oveja que acababa de parir fue atacada por varios buitres mientras se encontraba en una situación de especial vulnerabilidad.
Poco después, cuando el pastor se desplazó para atender otro rebaño, los animales también acabaron con la vida del cordero recién nacido.
“Solo dejan los huesos”
Los testimonios de los ganaderos reflejan la gravedad de una situación que, aseguran, se repite con demasiada frecuencia.
El afectado afirma que los buitres son capaces de acabar con una oveja en cuestión de minutos y que, en algunos casos, apenas quedan restos de los animales atacados.
Según explica, no se trata de un hecho aislado. Durante el año pasado ya sufrió la pérdida de varios corderos en circunstancias similares.
Un problema que amenaza la rentabilidad de las explotaciones
Las organizaciones agrarias advierten de que estos ataques generan pérdidas económicas importantes para explotaciones que ya afrontan numerosas dificultades.
Además de la pérdida directa de animales, los ganaderos deben asumir costes asociados a la reposición del ganado, la reducción de la producción y el tiempo invertido en vigilancia adicional.
En zonas rurales con una importante presencia de ganadería extensiva, el problema genera una creciente preocupación.
Las indemnizaciones, en el punto de mira
Uno de los aspectos más criticados por el sector es el sistema de compensaciones por daños causados por fauna silvestre.
Los afectados denuncian que los trámites administrativos resultan excesivamente complejos y que los procedimientos para demostrar el origen de los ataques suelen ser largos y difíciles.
Además, aseguran que las cuantías económicas reconocidas no reflejan el verdadero impacto de las pérdidas sufridas.
Un año esperando una compensación
Algunos ganaderos aseguran que todavía continúan esperando el cobro de indemnizaciones correspondientes a ataques ocurridos hace meses.
La demora en los pagos y la dificultad para acreditar todos los daños provocan una sensación de desamparo entre quienes dependen de la actividad ganadera para mantener su explotación.
Según denuncian, las ayudas actuales no contemplan numerosos perjuicios indirectos derivados de estos episodios.
La convivencia entre fauna y ganadería
El aumento de la población de determinadas especies protegidas ha reabierto el debate sobre la convivencia entre la conservación de la fauna salvaje y la actividad agroganadera.
Las organizaciones agrarias defienden la necesidad de proteger la biodiversidad, pero reclaman medidas que permitan garantizar también la viabilidad económica de las explotaciones.
Para muchos profesionales del sector, el equilibrio actual resulta cada vez más difícil de mantener.
Las reclamaciones del sector
AVA-Asaja solicita una revisión profunda del sistema de gestión de estos casos.
Entre sus principales demandas figuran la reducción de la burocracia, una mayor rapidez en la tramitación de expedientes y compensaciones económicas más ajustadas a los daños reales que sufren los ganaderos.
También reclaman medidas preventivas que permitan minimizar los ataques antes de que se produzcan.
Un desafío creciente para el mundo rural
La situación vuelve a poner sobre la mesa los retos a los que se enfrenta el sector primario en muchas zonas del interior valenciano.
Mientras los ganaderos piden soluciones urgentes, el debate sobre cómo compatibilizar la protección de la fauna con la supervivencia de las explotaciones continúa abierto.
