Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Comunidad Valenciana, ha denunciado la “crueldad” del recorte en el trasvase Tajo-Segura, calificándolo como una medida “sin justificación científica, únicamente política” que retrocede en el tiempo. Según Barrachina, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, “no busca apoyos para los regantes, sino subyugar a los agricultores”.
En sus declaraciones, Barrachina ha señalado que la situación hídrica de las cuencas del Segura ha mejorado significativamente respecto al año pasado, mencionando que los embalses se encuentran en niveles óptimos. Sin embargo, criticó que, a pesar de esta mejora, la Confederación Hidrográfica del Tajo sigue restringiendo el uso del agua.
Barrachina argumentó que la reticencia del Gobierno no se debe a razones ecológicas, sino ideológicas, afirmando que “Sánchez no aprecia la agricultura”. Esta crítica se dirigió al Convenio de Albufeira con Portugal, que implica enviar más agua de la pactada a dicho país, perjudicando, según él, a los agricultores locales.
El conseller también defendió la necesidad de realizar obras hidráulicas que gestionen mejor el agua ante sucesiones de lluvias intensas y sequías prolongadas, señalando que esto va en contra de la política actual del Gobierno. Barrachina advirtió que, sin el trasvase, la huerta de Alicante, Murcia y Almería estaría en peligro, convirtiéndose en desierto.
Por último, alertó sobre los elevados costes que la desalación impondría a los agricultores de Alicante, al encarecer cinco veces el precio del agua, dependiendo así de subsidios gubernamentales. Concluyó acusando a Sánchez de querer “sirvientes” en lugar de regantes, y reiteró el deseo de mantener la capacidad de cultivo.