De la pasarela a la granja
Blanca creció en Valencia soñando con telas, diseños y escaparates. Su vida giraba en torno a la moda: trabajó en boutiques, creó su propia marca de tocados de boda e incluso dio clases en una academia. Todo apuntaba a que ese sería su camino. Pero la pandemia de 2020 cambió sus planes. Confinada en un piso en Benimaclet, decidió mudarse a la granja familiar en El Palomar, Vall d’Albaida. Aquella decisión, tomada casi por necesidad, transformó su vida para siempre.


Una “guardería de toros”
En la explotación ganadera que su padre levantó tras dejar la construcción, Blanca descubrió una pasión inesperada: criar terneros desde que llegan con apenas 21 días de vida. Ella los cuida en su fase más delicada, durante el destete: prepara sus tomas de leche, los vacuna y los vigila de cerca, como si fueran bebés. “Es como una guardería de toros”, explica con ternura. Su trabajo se prolonga mes y medio hasta que los animales empiezan a comer pienso y pueden continuar su crecimiento en otras granjas.
Innovación y sostenibilidad
Su espíritu emprendedor sigue intacto, pero ahora lo canaliza hacia la ganadería. Ha recuperado tierras en desuso para plantar avena, probado cultivos como la maralfalfa y apuesta por la economía circular utilizando estiércol como fertilizante natural en olivares de la zona. Además, ha instalado 36 placas solares y un vehículo eléctrico para reducir el impacto ambiental de la explotación.
Una granja abierta al público
El siguiente paso de Blanca es convertir la granja en un espacio educativo y turístico. Quiere levantar una granja escuela en 2026, donde niños y visitantes conozcan de cerca el proceso de cría de los terneros, aprendan sobre alimentación saludable y participen en talleres gastronómicos como el de la paella valenciana, desde el huerto hasta la mesa.
“Espero que mi ejemplo anime a otras mujeres a apostar por el campo. El mundo rural ofrece paz, orgullo y la posibilidad de construir proyectos con la familia”, afirma Blanca, convencida de que la verdadera moda ahora está en vestir de futuro al campo.