Bocetos de la película Into the Woods

El Vestuario:

Para la diseñadora de vestuario Colleen Atwood, que ganó Oscars® por “Alicia en el País de las Maravillas”, “Chicago” y “Memorias de una geisha”, la oportunidad de diseñar el vestuario de todos estos personajes de cuentos de hadas diferentes era impagable. Y el hecho de que “Into the Woods” fuera la cuarta colaboración de Atwood con el director Rob Marshall, fue la guinda del pastel.

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Atwood lo explica así: “Conecté con Rob desde que nos conocimos y desde entonces hemos desarrollado un sistema de trabajo fantástico. Rob se implica en el proceso de diseño pero al mismo tiempo no impone lo que quiere”.

La inspiración de todos los diseños de Atwood para “Into the Woods” y muchos de los trajes de los personajes incluían de alguna manera la textura de la madera. Por ejemplo, el traje de Bruja que lleva Meryl Streep, se hizo con diminutos trozos de cuero que se cosieron a la gasa y después combinado con cuero que parecía una corteza agrietada. Después, esas piezas se montaron en red para facilitar los movimientos de su personaje.




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“Cuando trabajas con una actriz como Meryl, lo que estás haciendo es colaborar con lo que va a hacer vistiendo ese traje”, explica Atwood. “El movimiento forma parte de su personaje, y ella supo desde el principio que la Bruja iba a estar en cuclillas, en una postura en la que era casi como una araña”.

Continúa diciendo: “Cuando la Bruja se transforma en la película, cogí el mismo tema y lo pulí un poco con satén y telas más finas. Exageré los hombros, le di más volumen y lo hice en un color diferente”.

Al hablar del trabajo de Atwood, Streep afirma: “Colleen es un tornado. Su trabajo es muy imaginativo, libre y dramático, y al mismo tiempo, es muy conocida por su atención a los detalles. Su trabajo está muy pensado y además es precioso y delicado”.

“Me impresionó lo elaborado que es el trabajo de Colleen. Además todo estaba relacionado con el mundo natural de la tierra y el Bosque”, dice el productor John DeLuca. “Siempre trabaja a partir del personaje y su imaginación es una fuente de inspiración inagotable para todos, incluidos los actores. Sin olvidar que tiene un gusto exquisito”.

Había que crear un mundo de cuento de hadas totalmente original así que se decidió que la película no se refiriera a ninguna época en particular.

 

Por el contrario, tenía que aprovechar la mezcla de estilos de la obra en la que todos los personajes y las historias colisionan.

Cuando llegó el momento de crear el look del personaje de Johnny Depp, el Lobo, la musa de Atwood fue el mismo actor. Depp es un gran fan de Tex Avery, el animador que creó el famoso personaje del lobo vestido con un “zoot suit” (el traje zoot suit consiste en pantalones de cintura alta o de tiro alto, anchos y chaquetas grandes de solapa ancha) basado en los dibujos animados de MGM de los años 40 y 50. Y quería interpretar su papel vestido con este tipo de traje. ¡Menos mal que a los realizadores les gustó la idea!

Para explicar por qué quería que el personaje llevara ese tipo de traje, Depp afirma: “Cuando me contactaron por primera vez para el papel, tuve esa visión del Lobo. Lo imaginé llevando el zoot suit de los dibujos animados de Tex Avery: un lobo grande y malo con un sombrero de fieltro, un zoot suit y una cadena. Después, cuando se lo conté a Colleen, le encantó la idea. Empezó a trabajar a partir de esa idea y como siempre ocurre con ella, lo clavó”.

Atwood habla del traje: “La idea del Lobo es que se trata del Lobo que imagina Caperucita Roja. Así que no queríamos ponerle a Johnny un traje de lobo o un cuello de pieles. Le enseñe una idea que consistía en bordar el patrón de piel en un trozo de lana muy fina que después serviría para hacer el zoot suit a medida”.

Y añade: “Trabajé con una bordadora para conseguir la sensación de una piel que fuera rasa, que se moviera y que no fuera demasiado gruesa. Entonces vi una vieja peluca de los años 20 en la que me inspiré para la cola y el cuello del traje. Además quería que las orejas salieran del sombrero. Lo hicimos aún más divertido haciendo que las garras salieran de un par de guantes blancos y las botas se parecieran a las patas del lobo”.

Para los personajes del Panadero y de la Mujer del Panadero, que encarnan James Corden y Emily Blunt, Atwood quiso que parecieran una pareja victoriana, pero la diseñadora tuvo mucho cuidado para que no fueran demasiado estirados. Blunt lo explica: “Era necesario que la Mujer del Panadero tuviera un aspecto ligeramente descuidado. Y Colleen no sólo hizo vestidos maravillosos sino que logró que no se notase que estaba embarazada durante el rodaje. Lo gracioso es que interpretaba a un personaje que quería desesperadamente tener un hijo mientras yo estaba embarazada”.

Atwood también se inspiró en diferentes lugares y épocas, y en el caso de Jack (Daniel Huttlestone), y la madre de Jack (Tracey Ullman), se basó en gente de pueblo de principios del siglo pasado y víctima de la pobreza”. Por otro lado, Cenicienta (Anna Kendrick) y el Príncipe de Cenicienta (Chris Pine) son lo que ella denomina “nuevos románticos”. “El vestuario es precioso y con muchísimos detalles. En cierto modo es de época, pero con un estilo muy hermoso y tan detallado. En cierto modo es verdad período, pero con un toque novedoso, casi como un estudio sobre ropa de época mezclada con alta costura”, dice Kendrick. “Estamos en un mundo musical, de fantasía, y cada personaje es de una época ligeramente diferente. Ha sido genial para nuestro equipo creativo ya que dio a todos una gran libertad para mezclar elementos de todo tipo de modas.

 

El personaje de la Madrastra, que interpreta Christine Baranski, viste algunos de los trajes más espectaculares de la película, y la actriz encontró en Atwood a la colaboradora perfecta.

“Cuando hablé con Colleen por primera vez, ambas teníamos la misma idea sobre la familia de la madrastra”, dice Baranski. “Nos pareció que su hubiera sido una familia moderna hubieran tenido su propio reality en la televisión. Son lo más, tienen dinero, y están obsesionadas con el pelo, el maquillaje y la moda”.

En el caso del personaje de Caperucita (Lilla Crawford), Atwood se inspiró se atuvo a los parámetros de las ilustraciones de los cuentos de hadas de finales de los años 30, pero para Rapunzel (MacKenzie Mauzy) y el Príncipe de Rapunzel (Billy Magnussen), se atrevió a imprimirles un aire más medieval y más oscuro. En palabras de Mauzy: “Mis trajes llevaban todas esas cuerdas que casi me aprisionaban; simbolizaban mi vida en la torre. Pero lo más importantes es que cuando me puse el vestido me sentí como Rapunzel”.

Magnussen, que iba vestido de cuero de pies a cabeza está de acuerdo y afirma: “Me puse los pantalones de cuero y sentí inmediatamente que encajaban con mi personaje. Me encantaban. El trabajo de Colleen es fantásticos. Añade todas esas capas que me dan pistas y me ayudan a dar vida a mi personaje”.

Peluquería y Maquillaje:

Con un proyecto de este tamaño y envergadura, la peluquería y el maquillaje eran muy importantes para la producción. Y para el diseñador de peluquería y maquillaje Peter Swords King, que ganó un Oscar® por su trabajo en “El Señor de los Anillos: El regreso del Rey”, esto significaba trabajar estrechamente con Colleen Atwood y su departamento de vestuario. Lo explica así: “Mi trabajo empieza cuando Colleen ha hecho todo el vestuario. Así veo qué estilo ha escogido. Es un trabajo de equipo, pero quiero asegurarme que no tenemos trajes del siglo XVIII con peinados del XIX”.

Swords King, que trabajó antes con Rob Marshall en “Nine” y “Piratas del Caribe: En mareas misteriosas”, llegó a la producción directamente del plató de “El Hobbit: La desolación de Smaug” que se rodó en Nueva Zelanda, y para él fue un cambio de ritmo muy agradable. “Llevaba varios años sumido en la suciedad y el estilo grunge así que fue muy agradable realizar auténticos maquillajes que embellecen a los actores”, dice.

Lo mismo que con Atwood, le encantó crear looks basándose en diferentes épocas, debido a los elementos de los cuentos de hadas. “En realidad se trata de una película de época con un estilo muy contemporáneo”, dice Swords King, “Así que dispuse de bastante libertad para hacer lo que mejor encajaba con cada personaje individual”.

Continúa diciendo: “Es un musical de Sondheim que tiene música muy moderna. Eso te da una fantástica libertad de acción para jugar con los looks”.

Marshall afirma: “Peter es maravilloso, porque nadie trabaja mejor con los actores que él. Comprende lo que los actores sienten sobre sus personajes y reflejarlo en la pantalla. Además aporta su propio estilo y sentido artístico porque es necesario que la gente crea que se trata de personas reales”.

Pero había un personaje para el que Marshall tenía pensando un look concreto: Rapunzel. Casi todo el mundo

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recuerda a Rapunzel con el pelo tan largo que los invitados pueden utilizarlo para subir a la torre y visitarla. Y Marshall le dijo a Swords King desde el primer día que quería que el pelo tuviera como mínimo seis metros de longitud. En algún momento pensaron dejar el pelo suelto pero al final decidieron hacer una única trenza. Swords King dice: “Era más tradicional, pero también es más práctico y sobre todo más creíble”.

Para crear la trenza de seis metros, el equipo de producción trajo pelo rubio de verdad de Alemania. Después se tejió a mano con un algodón muy fuerte y se formó una trenza con el pelo de MacKenzie Mauzy. Los productores llegaron a sugerir que se utilizara pelo acrílico, pero Swords King estuvo en contra de esa idea porque sabía que brillaría demasiado ante la cámara.

Mauzy se pasó todo el rodaje, así como varias semanas de preproducción, llevando la trenza ya que quería asegurarse de que pareciera que la había llevado toda la vida. “Al principio era muy raro, pero cuando me la cortaron me di cuenta que me había acostumbrado a llevarla”, afirma la actriz. “No era una peluca, era como una extensión enorme que habían entretejido con mi pelo y parecía de verdad”.

En el caso de la Bruja, los dos looks de Meryl Streep los creó J. Roy Helland, el maquillador y peluquero de la actriz desde hace mucho tiempo, y que ganó un Premio de la Academia® al Mejor Maquillaje de Streep en “La Dama de hierro”. Según Streep: “Dependo totalmente de Roy. Es muy gracioso porque cada vez que nos embarcamos en un nuevo proyecto nos preocupa muchísimo pasarnos de la raya, pero lo cierto es que es muy divertido trabajar así”.

Al principio de la historia la Bruja lleva unas prótesis en la frente y la barbilla y también unos dientes postizos torcidos. Para la transformación que sufre la Bruja al final, Streep luce su belleza natural con un pelo con mechas turquesas y plateadas y blancos inmaculadamente blancos, casi como un hada azul.

Cuando llegó la hora de crear los diseños para el peinado y el maquillaje del Lobo, el personaje de Johnny Depp, la tarea recayó en las expertas manos del maquillador persona de Depp, Joel Harlow (“El llanero solitario”, “Alicia en el País de las Maravillas”). Harlow ganó un Oscar® por su imaginativo trabajo en “Star Trek” y anteriormente había transformado a Depp en el icónico Capitán Jack Sparro en las cuatro películas de “Piratas del Caribe” así como al Sombrerero Loco en “Alicia en el País de las Maravillas”, entre otros.

“Joel es un genio”, dice Depp. “Es el mejor. Es como una versión moderna de los maquilladores clásicos de la vieja escuela, los de la época de Lon Chaney, cuando existía una gran colaboración entre todos”.

Para completar el look del malvado acechador de Caperucita Roja, Harlow ideó inicialmente una pieza protésica completa para Depp. Pero después de realizar una serie de tests de cámara, el look pasó a sugerir el aspecto de un lobo utilizando luces y sombras. “El resultado final es fantástico”, dice Swords King. “Lleva el pelo corto y oscuro y también un gran bigote y cejas pobladas. Su sombrero tiene orejas lo que le da un aspecto muy misterioso”.

Cuando el público ve por primera vez a Cenicienta, que interpreta Anna Kendrick, la joven convertida en fregona tiene el pelo sucio y enredado y está cubierta de hollín. Al explicar el look, Swords King afirma:

 

“Necesitamos empatizar con Cenicienta al principio de la historia y por eso tiene ese aspecto triste y descuidado. Anna es una belleza natural así que sólo tuvimos que hacer que pareciera un poco sucia y con mechones de pelo alrededor de su cara”.

Para hacer el look más cuidado de Cenicienta cuando se dirige a Palacio para encontrarse con el Príncipe, los realizadores imaginaron a Kendrick con un moño alto muy elegante, pero enseguida se dieron cuenta que era demasiado elaborado para ella. “Después de ver unas primeras tomas de la interpretación de Anna decidimos que su look fuera lo más sencillo y moderno posible”, dice Swords King. “Así que nos limitamos a recogerle el pelo en una coleta alta y colocarle una pequeña tiara. Estaba perfecta. Es la confirmación de que ‘menos es más’ no falla nunca”.

Fue mucho menos complicado elaborar los looks de los dos Príncipes de la película, Chris Pine y Billy Magnussen. En el caso de Pine, el Príncipe que corteja a Cenicienta, Swords King lo dotó de un aspecto muy majestuoso. “Chris es tan guapo que lo único que hicimos fue aplicar unas cuantas mechas a su pelo y con una onda en la frente”, añade. “Además, sus deslumbrantes ojos azules y sus dientes blancos combinaban muy bien con una barba incipiente. Una mezcla perfecta de belleza y masculinidad”. En el caso de Magnussen, el Príncipe que se enamora de Rapunzel, mantuvo el rubio natural del actor.

Al igual que Atwood, Swords King se divirtió muchísimo con los personajes de la Madrastra y las hermanastras de Cenicienta creando looks muy elaborados para el trío y para ellos se basó sobre todo en los años sesenta y en el siglo XVIII. “En el caso de la Madrastra, hicimos un moño alto para el pelo de Christine Baranski en un estilo del siglo XVIII con un flequillo largo y moderno muy cerca de los ojos”, dice Swords King. “Era el peinado perfecto para ella”.

En el caso de Lucinda, la malvada hermanastra que interpreta Lucy Punch, se le rizó el pelo y se hizo un moño alto al que se añadieron plumas. Su maquillaje era oscuro y más moderno. “El look de Lucy es muy años sesenta”, dice. “Llevaba pestañas muy largas pero muy poco maquillaje de ojos, sólo un poco de sombra así que el aspecto es muy monocromo. Y los labios también llevaban una tonalidad muy natural”.

Tammy Blanchard, que interpreta a Florinda, la hermana de Lucinda, lucía un aspecto más años cuarenta. “Tiene los ojos muy oscuros y grandes cejas así que le aplicamos un maquillaje oscuro y le pintamos los labios y las uñas de rojo oscuro con un poco de dorado”, dice.

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Los Efectos Visuales:

Una de las ventajas de llevar una historia como “Into the Woods” a la gran pantalla es poder crear un mundo en el que vivan los personajes. Cuando los realizadores necesitan superar los confines de los platós físicos, es cuando interviene el Matt Johnson, el supervisor de efectos visuales. “Mi papel es añadir efectos a la película sin que el público se dé cuenta”, dice Johnson, entre cuyos créditos está “La brújula dorada”, que recibió un Oscar® a los Mejores Efectos Visuales.

En “Into the Woods”, estos efectos incluían muchos elementos clásicos de los cuentos de hadas que son clave para la historia, como una vaina de judías generada por ordenador que se alza hasta el cielo, un gigante de 18 metros pisoteando el bosque, la transformación del traje harapiento de Cenicienta en un vestido nuevo y deslumbrante y el remolino

 

que gira alrededor de la Bruja cada vez que aparece y desaparece (algo que los realizadores denominaron con cariño “Meryl Magic”). Aunque los efectos se generaron por ordenador, parecen muy reales porque Johnson y su equipo comprendieron cómo debían funcionar y sólo utilizaron los efectos cuando eran absolutamente imprescindibles.

El estilo de efectos generados por ordenador fue una mezcla de efectos físicos a la antigua usanza y tecnología punto en el campo de los efectos visuales. Johnson lo explica: “A Rob le gustan mucho las películas clásicas, así que aportamos algunos de sus elementos. Por ejemplo, muchos realizadores hubieran querido que el Gigante fuera una criatura generada por ordenador, pero Rob quiso que lo hiciera una actriz (Frances De La Tour) de forma que la interpretación fuera completamente humana”.

Esta hazaña se consiguió creando un bosque en miniatura con árboles en miniatura para que De La Tour se abriera paso entre ellos y los derribara. Esta técnica es similar a la que se utilizaba en las películas de los años 50. Pero en “Into the Woods”, el material se mezcla con efectos generados por ordenador para conseguir un look más moderno.

Al describir el proceso de los efectos, Johnson afirma: “El primer paso del trabajo consiste en planificar qué elementos físicos necesita la toma y qué técnicas se pueden utilizar; por ejemplo, si se van a utilizar efectos generados por ordenador, pantalla verde o miniaturas”.

Y añade: “Una vez que se ha tomado una decisión, empezamos a filmar. Durante el rodaje estoy en el plató trabajando con el director para asegurarme de que estamos filmando todo lo que necesitaremos en la sala de montaje. Después pasa a posproducción donde ensamblamos la película, trabajando con el montador de la película para dar forma a la cinta y terminar el producto”.

“Into the Woods” ha sido la primera colaboración de Johnson con Rob Marshall, y le impresionó la visión del director. Lo explica: “Rob tiene una idea muy clara de lo que

 

quiere y no para hasta conseguirlo, porque sabe cómo quiere que se vea en la pantalla”.

 

La Música:

El supervisor y productor musical Mike Higham trabajó con Stephen Sondheim en la versión cinematográfica de “Sweeney Todd” y fue una experiencia maravillosa. Así que cuando Sondheim sugirió su nombre para “Into the Woods”, aceptó inmediatamente. “No surgen muchos musicales y trabajar con Sondheim es un gran reto en el plano musical”, afirma, “lleva al límite mis conocimientos musicales porque su visión es muy compleja”.

Como supervisor musical, Higham está muy presente. Lo explica así: “Estoy en los ensayos para ver cómo se interpreta cada canción, cómo la interiorizan los actores y cómo va a encajar todo cuando llegue la hora de rodar”.

El papel de Higham implica producir las canciones para la banda sonora de la película. Y añade: “Necesito que las pistas sean lo más perfectas posible en el mejor tiempo posible debido al calendario con el que trabajamos”.

Para Higham, ambos papeles van de la mano y en su opinión, el secreto del éxito para que la música se funda

 

con la película es que una sola persona supervise todo el proceso: desde la grabación de la orquesta y las interpretaciones de los actores hasta estar presente en el plató. Es la mejor forma de garantizar que todo va a encajar cuando la cámara empiece a rodar”.

Hacer que los diálogos y la música fluyan durante toda la película es uno de los mayores retos. “Los musicales presentan una enorme dificultad porque los actores deben pasar de la interpretación a la canción y resulta muy raro. Se pasa del diálogo en un plató a una maravillosa grabación de estudio totalmente limpia”, dice Higham.

Para que las escenas parezcan lo más naturales posible, Higham se decantó por una de las dos posibilidades: hacer que los actores canten la primera parte de la canción en directo, y en muchos casos la canción completa, o coger la última parte de su diálogo hablado y llevarlo al estudio para mejorar la calidad. A Higham le impresionó el enorme bagaje musical de Marshall, sobre todo en el estudio de grabación.

Higham afirma: “Rob tiene un oído increíble. Me sorprendió cómo supo escoger los mejores momentos de la grabación de cada actor. Trabajé muy estrechamente con él y escogió fantásticamente bien. Tenía una visión muy clara de lo que quería antes de que las cámaras empezaran a rodar”.

La primera vez que Marshall le habló a Emily Blunt sobre la película, le dijo que no buscaba una cantante sino una actriz. Así que fue a la audición y cantó “Moments in the Woods”, que es el gran número de la Mujer del Panadero, y le dio el papel. La actriz afirma: “A partir de ese momento tomé lecciones de canto, lo que me ayudó mucho, pero comprendí que lo que de verdad querían era que actuase en los números musicales. Al principio daba un poco de miedo cantar delante de la gente, pero todos comprendimos enseguida que estábamos en la misma situación”.

Marshall siempre supo que Blunt estaría perfecta en el papel de la Mujer del Panadero, pero desconocía totalmente su talento de cantante. “Cuando llegó y se puso a cantar, no me lo podía creer”, dice. “Al final de la canción me eché a llorar de alegría. Estaba feliz de haber encontrado todos los ingredientes que requería la Mujer del Panadero”.

Sondheim escribió la canción “Moments in the Woods” para que la Mujer del Panadero expresara sus ansias de romanticismo. Lo explica así: “James Lapine tuvo la brillante idea de mezclar la historia del Panadero con la de Cenicienta. Al final de la canción ella comprende lo importante que es su vida con el Panadero a pesar de que sólo es la Mujer del Panadero en vez de estar flirteando con un Príncipe. Comprende la diferencia que hay entre los dos”.

“La parte más divertida fue grabarla con Stephen Sondheim. Nos dio instrucciones muy concretas sobre cómo quería que cantáramos las letras”, dice Blunt. “Así que para alguien como yo que no se considera una cantante, fue muy importante que Stephen nos dijera que no nos diera miedo que pareciera dulzona, lo que quería es que sonara real. Creo que le gusta que los actores sean capaces de cantar en vez de tener actores que actúen. Así que fue una experiencia maravillosa”.

Meryl Streep, que interpreta a la Bruja, ya conocía la obra teatral y el trabajo de Sondheim cuando

 

le propusieron hacer la película. “Fui a ver el musical cuando lo pusieron en Broadway con la gran Bernadette Peters interpretando a la Bruja, y me encantó. Stephen Sondheim es único. Nadie como él compone tan bien una música que permite a los personajes contar una historia. El ingenio, la inteligencia y la audacia de su música son incomparables. Así que me entusiasmó la idea de trabajar con él”.

Blunt está de acuerdo y afirma: “Sin lugar a dudas este es el musical más humano de todos los de Stephen Sondheim, y me encanta la idea de que te obliga a pensar. La mayoría de las canciones que vemos en los musicales son bastante simplistas. Sin embargo, las canciones de Stephen Sondheim se parecen más a monólogos o conversaciones porque no suenan tan perfectas, no son demasiado poéticas ni demasiado melódicas”.

Al hablar del talento de Streep como cantante, Sondheim dice: “Meryl Streep consigue encontrar matices en una letra. Es algo que me ha sucedido muy pocas veces. Hacía varias tomas de las canciones en el estudio de grabación cada toma era diferente. Cada vez le daba un matiz diferente. Si escuchas todas las tomas no hay dos iguales en lo que se refiere al tono. La diferencia es muy sutil pero son distintas”.

Según Sondheim, la mayoría de los actores hacen tomas diferentes cuando graban los diálogos, ya sea en el tomo o en la inflexión vocal, pero es mucho más difícil con una letra porque está limitada por el ritmo, el tono y las entonaciones de la música.

La música de la película se pregrabó durante dos semanas en los Angel Studios de Londres. Para la orquesta, formada por 56 instrumentos, Higham contrató a algunos de los mejores músicos de la Orquesta Sinfónica de Londres y de la Filarmónica de Londres para dotar a la banda sonora de un sonido exuberante.

Para Tracey Ullman, que interpreta a la Mujer de Jack, la experiencia fue increíble. “Grabamos durante un fin de semana para poder contar con los mejores músicos de Londres. Sondheim estaba presente y fue precioso ver las violas y los clarinetes… todo el mundo disfrutó muchísimo del momento”.

Blunt está de acuerdo y afirma. “Uno de los momentos más gratificantes de mi vida ha sido interpretar este papel y cantar con confianza. Nunca olvidaré el primer día que canté con toda la orquesta… fue alucinante”.

Y añade: “Para alguien como yo que no está acostumbrada a cantar, clavarlo es un esfuerzo considerable. Fue muy interesante porque tienes que comprometerte emocionalmente con la letra para lograr que las palabras adquieran sentido e interpretarlas lo mejor posible”.

El supervisor musical Paul Gemignani ha trabajado muchas veces con Sondheim, así que se entienden perfectamente. Mientras que “Into the Woods” era la primera película que hacía con Marshall, habían trabajado muchas veces juntos en Broadway. “Rob viene del mundo del teatro así que comprende todas las peculiaridades que implica un musical y la necesidad de trabajar en equipo”, dice Gemignani.

 

La principal responsabilidad de Gemignani durante el rodaje fue entrenar a los actores en el aspecto musical, tanto en los ensayos como en las grabaciones. En “Into the Woods”, el reparto interpretó las canciones de diferentes formas: cantando en directo en el plató delante de la cámara, cantando con música pregrabada en el estudio, y cantando en directo con la orquesta, también en el estudio.

“La clave de las interpretaciones musicales”, dice Marshall, “es que, ya sean pregrabadas o se canten en directo, tienen que parecer como si estuvieran ocurriendo en directo en ese momento. El público no debe darse cuenta de la diferente. Ese es el objetivo”.

“En la mayoría de las películas es la cámara la que cuenta la historia, pero en un musical con canciones y letras de un maestro de la talla de Stephen Sondheim, son las canciones las que cuentan la historia”, dice Gemignani. “Y gracias a Rob, nuestros actores tuvieron la oportunidad de cantar en directo con una orquesta completa, algo que ya no se hace casi nunca”.

Al hablar sobre lo que hace que esta banda sonora sea tan original, Streep dice: “Me encanta la música de ‘Into the Woods’. De hecho, cuanto más la escucho más me gusta. La primera vez que la escuchas te sorprende pero a medida que la escuchas más veces te va ofreciendo más cosas. Recuerdo que salí del teatro de Broadway cantando ‘No One Is Alone’… Es una canción que se te queda grabada la primera vez que la oyes”.

En un momento del rodaje, Marshall dio a los actores las canciones pregrabadas en un iPod, lo que fue de gran ayuda. Pero a Chris Pine, que encarna al Príncipe de Cenicienta, también le dio un poco de miedo: “Es increíblemente complicado cantar sin desentonar y al mismo tiempo darle la fuerza y la emotividad necesarias”, explica Pine. “Lo que ha conseguido hacer Anna Kendrick con el personaje de Cenicienta es alucinante… es como ver a una experta en artes marciales”.

“Agony”, una de las canciones más populares de la obra, le da un toque humorístico a los dos Príncipes. Según Sondheim, “James Lapine quería caracterizar a los Príncipes porque son dos personajes muy importantes y en su opinión debían tener una canción juntos: son dos hermanos que intentan competir entre ellos”.

Y añade: “Me vino la idea de ‘Mi chica es más guapa que la tuya’ porque ambos encuentran a dos mujeres extraordinarias, Rapunzel y Cenicienta”.

La canción “No One is Alone” hizo llorar a Emily Blunt la primera vez que la oyó, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias de su personaje, la Mujer del Panadero. “Creo que es una canción que llega a mucha gente que ha perdido un ser querido y no saben cómo seguir adelante”, dice la actriz.

Otra canción que es fundamental para la historia de “Into the Woods” y sobre todo para los personajes del Panadero y su Mujer es “It Takes Two”. Habla de cuánto pueden apoyarse el uno en el otro. “Se enteran de que no pueden tener un hijo por culpa de una maldición que sufre la familia del Panadero y que tienen que ir al Bosque. Y que, al igual que le pasa a todo el que se interna en el Bosque, saldrán siendo una persona diferente”, dice Sondheim.

 

Continúa: “Encuentran los objetos que les hacen falta pero lo que es más importante, vuelven a reencontrarse, por decirlo de alguna manera. Creo que es la primera que hacen algo juntos aparte de hacer pan, vender y limpiar. Así que la canción es sobre dos personajes que en cierto sentido se encuentran por primera vez, y eso es lo mejor que puede ocurrir en un matrimonio que lleva tiempo casado. Habla sobre el redescubrimiento de un matrimonio”.

A James Corden, que da vida al Panadero, le gustó muchísimo la canción de Jack, “Giants in the Sky”, que interpreta Huttlestone. “Siempre ha sido una de mis canciones favoritas de la obra, pero nunca la había oído cantar como lo hace Daniel”, dice. “En la película, se la canta a mi personaje y fue un momento muy emotivo para mí”.

Añade: “Hay pocas cosas que den tanta satisfacción que ver a alguien tan joven y con tanto talento lucirse de esa forma y así es como me sentí ese día. Le miraba y pensaba: ‘Estoy viendo a una futura superestrella’”.

Higham recuerda cómo se filmó “Giants in the Sky” el primer día de rodaje y afirma: “Daniel surgió y saltó a uno de esos enormes y maravilloso árboles y comprendí inmediatamente cómo iba a ser esta película. Es una cinta tremendamente clásica, intemporal. Estoy convencido de que va a ser algo muy diferente e increíblemente especial”.

Cuando se terminó el rodaje, los montadores de la película y el equipo de sonido se puso manos a la obra. El montador Wyatt Smith, que ha había trabajado con Marshall en el especial de NBC ganador de un Emmy® titulado “Tony Bennett: An American Classic”, así como en “Nine” y en “Piratas del Caribe: En mareas misteriosas”, sabía perfectamente las cosas que son importantes para Marshall, así que fue el colaborador perfecto.

“Wyatt comprende la música y el baile, por eso era tan importante para Rob y para mí que formara parte de ‘Into the Woods'”, dice el productor John DeLuca. “Se trataba de una película con música continua, y Wyatt está especialmente dotado para ello. Así que trabajó incansablemente y pudimos contar con él hasta el último segundo”.

Marshall añade: “Wyatt es un hombre extraordinario porque sabe tanto de música y de interpretación que sabe cómo editar de forma rítmica. Y eso es muy importante para que el montaje no se note. Tiene que parecer totalmente fluido, como si se tratara de una sola pieza”.

El equipo de sonido tuvo que superar sus propios problemas. Debían combinar las numerosas tomas vocales del reparto, en directo y grabadas, para crear el producto final más maravilloso y limpio. Y para Marshall lo más importante es que el público no se diera nunca cuenta de la diferencia… todo tenía que parecer hecho en directo.

Marshall dice: “Cuento con un fantástico equipo de edición y mezcla de sonido, algo primordial cuando se trata de un musical. Stephen Sondheim escribe todas sus canciones como si fuera escenas y no números musicales, así que necesitábamos equipos de edición y mezcla de sonidos que supieran cómo crear el mundo del Bosque, muy real a la vez que mágico y que el público pudiera oír perfectamente cada una de las letras”.

 

Continúa diciendo: “’Into the Woods’ es una obra tremendamente poética; la historia y los personajes se sustentan en las maravillosas letras de Sondheim, así que el público no puede perderse ninguna”.

Y ahora sabes cosas que no habías sabido nunca…

“Giants In The Sky”

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